Con el presente articulo
finalizo la relación de los impuestos propios y exclusivos de cada Comunidad
Autónoma (CCAA) española. En este articulo me refiero a las siguientes CCAA:
- Comunidad Autónoma de
Murcia
1. – Impuesto sobre los
premios del juego del bingo.
2. – Impuesto sobre vertidos
a las aguas litorales.
3. – Impuesto sobre emisiones
de gases contaminantes a la atmósfera.
4. - Impuesto sobre el
almacenamiento o depósito de residuos.
5. - Canon de
saneamiento.
6. – Recargo sobre las
cuotas mínimas del Impuesto sobre Actividades Económicas.
- Comunidad Autónoma de La
Rioja
1. – Canon de
saneamiento.
2. – Impuesto sobre la
eliminación de residuos en vertederos.
3. – Impuesto sobre el
impacto visual producido por los elementos de suministro de energía eléctrica y
elementos fijos de redes de comunicaciones telefónicas y telemáticas.
4. – Recargo sobre las
cuotas mínimas del impuesto sobre actividades económicas.
- Comunidad Autónoma Valenciana
1. – Canon de
saneamiento.
2. – Impuesto sobre actividades
que inciden en el medio ambiente.
3. – Impuesto sobre la
eliminación de residuos en vertederos e incineración, coincineración y
valoración energética.
4. - Impuesto sobre viviendas
vacías.
Como puede observarse, la
mayoría de los impuestos de las CCAA son referidos a distintas cuestiones
medioambientales. En total son cerca de cien impuestos.
La potestad normativa de
las CCAA para establecer sus propios impuestos emana de la Constitución Española
de 1978. Además de los impuestos propios, las CCAA de régimen común se pueden
nutrir de diversos ingresos de carácter tributario, tales como la Cesión de la
recaudación total o parcial de determinados tributos estatales, por ejemplo, el
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), así como las tasas y
contribuciones especiales. Sin embargo, las CCAA tienen ciertas limitaciones al
establecimiento de tributos propios.
Estas limitaciones son:
a) No pueden establecer
tributos sobre hechos ya gravados por las Corporaciones Locales, es decir, los
Ayuntamientos.
b) No pueden gravar
negocios, actos o hechos producidos en otra CCAA.
c) No pueden suponer un
obstáculo para la libre circulación de personas, mercancías o servicios.
d) No pueden establecer
impuestos que recaigan sobre hechos imponibles previamente gravados por el
Estado.
Con estas medidas
fiscales, el Sistema Tributario Español es una maraña d normativas que, poco a
poco, se están transformando en una telaraña cada vez más densa y sobre la que
será más difícil moverse en ella y, no me extrañaría, que España sufriera un
colapso ante esta granizada de impuestos que va creando a velocidad supersónica.
Todo este recital de
letanías sobre nuevos tributos fijados por la CCAA, es algo así como unos
conceptos que arañan las actividades de nuestro país. Efectivamente, son como
arañas que están tejiendo una cada vez más tupida telaraña, en la que se mueven
los artrópodos que dificultan el camino llano y lo están transformando en una
laberíntica situación, en la que los ciudadanos no saben si son españoles. “El
concepto de español va despareciendo y cada uno de nosotros está incluido como
un numero dentro de cada CCAA”.
Las CCAA han de
financiarse y existe una comparación social entre ellas, en la que quieren
destacarse. Para conseguirlo han de demostrar su valía y sus grandes logros. De
momento están creando una tipología fiscal creciente, que obliga a todos y cada
uno de los ciudadanos, de forma desorbitada. Éste es el gran logro de las CCAA.
El crear varios avisperos de los que, por ahora no son otra cosa que picar de
distintas formas a los ciudadanos, sin que sepan si son españoles o ciudadanos
de una CCAA, ya que prevalece el gentilicio. O séase, no somos españoles, sino
catalanes, vascos, navarros, gallegos, valencianos, madrileños, aragoneses,
riojanos, cántabros, asturianos, castellano-leoneses, castellano-manchegos,
murcianos, extremeños, andaluces, canarios, mallorquines, ceutíes o
melillenses. Ya no somos españoles, somos contribuyentes de 17 CCAA y 2
ciudades autónomas.
Palabras como
solidaridad, concordia, fraternidad, unión, apoyo o similares, no esperemos que
las pongan en practica las CCAA entre ellas. Serán sustituidas por autarquismo,
hostilidad, enfrentamiento, rivalidad o discrepancia entre todas y cada una de
las CCAA serán el fundamento de las personas y también será muy lacerante que
se incorporen arbitrariamente en la educación infantil. Se está creando la
semilla de frondosos árboles que darán al traste la palabra “España”. Tal vez
el peor enemigo que estamos creando es el vituperio, calumnia, degradación y
condenas a España.
¿Cuál es el futuro que
nos espera?. Muy sencillo, combinemos estos conceptos: “Torre de Babel”,
“Laberinto de Creta”, “Troya”, “Odiosea”, “Arca de Noé”, “Repúblicas
individuales”, “Talón de Aquiles”, “Espada de Damocles”, “Babilonia”,
“Soberbia” y otros vocablos similares, que se moverán en un cambiante e
inestable “Tablero de Ajedrez”.
Mi conclusión es muy
simple: “Delenda est Hispania”.
El tiempo lo dirá.
Vicente
Llopis Pastor
31
de marzo de 2025
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