La
Deuda Pública es el volumen de dinero que un Estado ha pedido prestado en los
mercados financieros para cubrir sus déficits. También se le llama Deuda Soberana.
Suele calcularse como un porcentaje sobre el Producto Interior Bruto (PIB) de
un país, lo cual ayuda a comprender la capacidad que tiene dicho país para
devolver el dinero que debe. En teoría, a menor porcentaje de Deuda Pública sobre
el PIB, mayor capacidad de pago tiene el país.
El
Estado español, al igual que los de la mayoría de los países, emite Deuda Pública,
sobre la cual me permito escribir este breve comentario.
La
Deuda Pública emitida por el Estado español consiste en el conjunto de todas
las Administraciones Públicas, tanto del Gobierno central como el de las Comunidades
Autónomas (CCAA), y se sitúa actualmente en 1,63 billones de euros, lo que ha supuesto
un repunte del 2,8% durante el pasado año y la segunda cifra más alta de toda
la serie histórica. Esta pavorosa cifra del 102,3% del PIB español y consiste
en una Deuda Pública “per cápita” de 33.207 euros. Si la comparamos con las de principios
de 2024 se deduce que, en el pasado año, la Deuda Pública ha crecido 618 euros
por habitante. España dentro de la clasificación mundial de Deuda Pública, está
entre los países más endeudados del mundo.
Esta
Deuda Pública española se materializa en Letras del Tesoro, Bonos el Estado y Obligaciones
del Estado y ha tenido una trayectoria creciente desde la aparición de las CCAA
según la Constitución española de 1978. En el año 1975, en el que falleció el
jefe del Estado Francisco Franco Bahamonde (1892 - 1975), la Deuda Pública en
España suponía del 7% del PIB.
Desde
la Constitución española de 1978, con el gobierno del Partido Político Unión
del Centro Democrático (UCD), con la presidencia de Adolfo Suárez González (1932
- 2014), en su mandato de 1978 a 1981, que fueron los primeros años de la
democracia, la deuda española pasó a ser el 22,2% al final de su mandato.
De
1982 a 1996 con el gobierno del PSOE y la presidencia del gobierno de Felipe
González Márquez (1942), finalizo con una Deuda Pública del 67,4% del PIB.
De
1996 al 2000, gobernando el Partido Popular (PP), gobernando José María Aznar
López (1953), se redujo la Deuda Pública española al 59,4%.
Del
2000 al 2004 con el mismo gobierno, la Deuda Pública se redujo hasta el 46,3%.
Del
2004 al 2011, con el gobierno del PSOE y la presidencia del gobierno de José
Luis Rodríguez Zapatero (1960), la Deuda Pública se incrementó enormemente
alcanzando el 70,5% del PIB.
Del
2011 al 2016 gobernando el PP, con la presidencia del gobierno de Mariano Rajoy
Brey (1955), llego al 98,98% del PIB.
Desde
2016 hasta 2024, gobernando el PSOE y con la presidencia del gobierno de Pedro
Sánchez Pérez-Castejón (1972), ha alcanzado el 102,3% del PIB.
La
Deuda Pública española ha sido muy renqueante, es decir, ha oscilando a un lado
y a otro a trompicones, desde el siglo XIX, hasta el extremo de que en el
primer tercio de dicho siglo, el rey Fernando VII (1784 - 1833), no reconoció
los empréstitos anteriores y desatendió los pagos de la Deuda Pública, mientras
que los gobiernos liberales posteriores, sí reconocían la deuda emitida por
España, pero no pudieron pagar los intereses vencidos, ni amortizar la Deuda
Pública.
Las
medidas de los Ministros de Hacienda durante la primera mitad del siglo XIX
agravaron el problema heredado de la Deuda Pública, provocando un mayor
deterioro de la reputación del Estado Español, impidiendo que la Hacienda
Pública española pudiera financiar el déficit a bajos tipos de interés. En los
gobiernos de la casa de Austria se declaró en quiebra la monarquía española,
durante los reinados de Carlos I (1500 - 1558); Felipe II (1527 - 1598); Felipe
III (1578 - 1621); Felipe IV (1605 - 1665); y Carlos II (1661 - 1700).
Esta
es una pequeña síntesis de la historia de la Deuda Pública española. Como puede
observarse nuestro país ha estado dando bandazos y ha llegado actualmente a una
extrema situación de endeudamiento, difícil de reducirse por los continuos
déficits de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Además, a corto plazo se
presenta la necesidad de que España financie algunas deudas de las CCAA, por un
valor cercano a los 90.000 millones de euros y los compromisos para mayor gasto
en Defensa por su pertenencia a la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN).
La
situación financiera del Estado español casi siempre ha estado moviéndose en la
cuerda floja. Pero seguimos existiendo. A pesar del totum revolutum, que
significa “Todo revuelto” o “Confusión total”.
Vicente
Llopis Pastor
27
de marzo de 2025
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