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EL SUPERIMPUESTO EXTRAORDINARIO A LA BANCA ESPAÑOLA

 

Hay una idea obsesiva del actual Gobierno español de que la Banca y las empresas energéticas obtienen enormes beneficios. Ésta es una razón muy peculiar de nuestro Gobierno para reducir la parte de beneficio que reciben sus propietarios y accionistas y tributar con este llamado “impuestazo” que es una nueva vía para recaudar miles de millones de euros por parte de la Hacienda Pública española.

A mi entender es una burda interpretación del beneficio de las empresas, ya que la Banca y las empresas energéticas ganan mucho dinero porque manejan una masa crítica muy voluminosa de centenares de millones de euros y por ello los beneficios, aun siendo voluminosos, proporcionalmente no son muy altos; al contrario, son más bajos que los beneficios de un farmacéutico, un actor, un pintor y otros operadores económicos y sociales.

Bajo esta idea, provistos de lanza en ristre, el Gobierno ha creado los llamados “impuestos extraordinarios”, puestos en vigor en el año 2023 para dos ejercicios, 2023 y 2024; aunque me temo que no van a ser temporales, sino que van a ser permanentes, según he escuchado de algunos portavoces del Gobierno. Dentro de estos “impuestazos” hoy hablaré de los impuestos extraordinarios a la Banca. Mañana lo haré sobre el impuesto extraordinario a las compañías energéticas.

El impuesto extraordinario a la Banca, relativo al año 2023, ha supuesto casi un 5% adicional de la base imponible de las entidades bancarias. Me estoy refiriendo a las seis entidades financieras cotizadas en Bolsa, Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, lo que supone casi 1.200 millones adicionales a los resultados del año 2022. Por entidades, en cuantía, la que más ha abonado ha sido Caixabank, con cerca de 400 millones de euros, un 7,7% de su beneficio. Después de Caixabank, el Santander fue el que más abonó por este impuesto extraordinario, 250 millones, que representan más del 2% de su beneficio. BBVA ha pagado más de 215 millones adicionales, lo que supone un incremento del 2,7%. El Sabadell abonó 150 millones por el gravamen extraordinario, lo que representa un 11,8% de su beneficio. Bankinter pagó 77 millones adicionales por este impuesto extraordinario, lo que equivale a un 9,1% de sus beneficios. Unicaja también pagó más de 70 millones de impuestos, lo que supone un 6% de sus beneficios. Si incluimos los bancos que no cotizan en Bolsa, el impuestazo es superior a 1.500 millones de euros.

El buen momento que están teniendo las entidades bancarias va a tener que frenarse, ya que este “impuestazo” supone que casi el 50% de los beneficios de la Banca son para el Estado y el otro 50% lo decidirá el Consejo de Administración de cada una de estas entidades para dividendos a los accionistas, que será menos de la mitad de lo que se lleva Hacienda y para lo que se denomina “autofinanciación”, que es el fondo de reserva que mantiene cada banco ante necesidades de variar, reformar, ampliar, nuevas instalaciones y, en general, dar mayor solvencia a la Banca.

El reducir los dividendos a sus accionistas y la menor autofinanciación va a debilitar a estas entidades.

Supongo que los grandes cerebros del Gobierno español actual lo habrán tenido en cuenta.

 

Vicente Llopis Pastor

26 de octubre de 2024

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