El pasado 21 de enero de 2021 tuvo lugar una reunión entre la Ministra de Hacienda y los representantes de todas las Comunidades Autónomas españolas, como una toma de contacto para aprobar un Reglamento y comenzar a hablar de los fondos procedentes de la Unión Europea, que corresponden a las administraciones regionales y que forman parte del paquete de los 140.000 millones de euros de los que llevamos hablando más de medio año y de los cuales no ha llegado ni un céntimo hasta hoy. Parece ser que la mitad de esta cifra va a ser en subvenciones que se cobrarán durante los años 2021, 2022 y 2023. En realidad era una reunión para formalizar un Reglamento y tenía más aspectos de reunión “formal”, es decir, de definir las maneras de trasladar el dinero a las Comunidades, que de reunión “material”, en la que se señalarían cuáles iban a ser las cantidades a percibir por cada Comunidad Autónoma, lo cual se decidirá en un cercano futuro. Lo que parecía ser una reunión correcta se transformó en una especie de “gallinero”, ya que las Comunidades Autónomas rechazaron que el Gobierno Central quisiera imponer un voto de calidad; es decir, al igual que en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el Gobierno tendría siempre un voto por encima del de las Comunidades. Este intento de Reglamento se fue al traste. Realmente fue una rebelión unánime de las Comunidades Autónomas que se negaron a respaldar ese sistema de votación y, de alguna forma, provocaron que el Ministerio de Hacienda retirara ese punto del Orden del Día y contemplara otra manera para gestionar las votaciones que tendrá lugar en el seno de la recién inaugurada “Conferencia Sectorial del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”, que también reúne a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
Los más
críticos, y que usaron palabras más mordaces contra el Gobierno, fueron los
representantes de Cataluña, concretamente el Consejero de Hacienda catalán,
Pere Aragonés, que llegó a criticar la
“recentralización del Gobierno”, con acusaciones bastante duras. Pero más
crítico fue el responsable vasco, Pedro Azpiazu, que rechazó la fórmula de
gestión del Ingreso Remanente Mensual (MRR), que es lo que se entrega a cada
Comunidad Autónoma cada mes según unos criterios preestablecidos. El
representante vasco indicó que las pretensiones del Gobierno Central español
van en contra de la “cogobernanza”, de la que tanto habla el Presidente del
Gobierno español, Pedro Sánchez Pérez Castejón (1972), y pidió a la Ministra de
Hacienda, María Jesús Montero (1966), que el papel de las Comunidades Autónomas
no quede reducido “a un mero ejercicio
ejecutor de decisiones adoptadas por el Gobierno Central sobre sus
competencias”. En este sentido, Azpiazu recordó que el borrador que elabora
la Unión Europea (UE) al respecto, establece que “las autoridades nacionales y locales han de ser consideradas como
socios importantes en la implementación de las reformas y las inversiones y han
de ser consultadas e implicadas”. Las Comunidades Autónomas también
criticaron al Ministerio por su opacidad y la falta de detalles en esta reunión
sobre el reparto de los fondos, los criterios y los objetivos medibles, y que
no dieron respuesta útil a las cuestiones planteadas. En conclusión, una
fallida reunión que no sirvió para nada, o mejor dicho, sirvió para una
profunda crítica, o casi rebelión, de las Comunidades Autónomas frente al
Gobierno Central. Según algunas informaciones de prensa, hablan de que la
reunión fue una “batalla campal”, y es una muestra de lo que va a ir ocurriendo
poco a poco dentro de la política española, no solamente en la reforma de la
financiación territorial y otras cuestiones, sino en la política española en
general. La palabra “cogobernanza” ha sido asumida por las Comunidades
Autónomas como arma arrojadiza contra el propio Estado español.
Independientemente
de lo que se iba a tratar en dicha reunión, mi opinión es la de que se están
reflejando las aristas y mañas consecuencias de gobernar en un país que está
dividido por Comunidades Autónomas, con distintos partidos políticos al frente
de cada una de ellas, y que tienen una estructura política muy amplia; es
decir: a) Asamblea Legislativa; b) Sistema Electoral; y c) Poder Ejecutivo.
Sobre este tema ya escribí un artículo el día 15 de diciembre de 2020, en el
que intuía las dificultades de gobernar una España dividida y contradictoria
entre algunas Comunidades Autónomas. Ya tenemos el ejemplo en esta reunión del
21 de enero de 2021. Fíjese, amado lector, que la reunión solamente era para
reglamentar la forma de distribuir el dinero que, presumiblemente, va a venir
de la UE, para los años 2021-2023; de la que tengo mis dudas que llegue a ser
una realidad, porque la UE está exigiendo una serie de decisiones del Gobierno
español que parece difícil de tomar por esta rebelión de las Comunidades
Autónomas.
El Sistema
Político Español de la Constitución de 1978 nos va a traer malos resultados. El
que las Comunidades Autónomas actúen dentro de la llamada “cogobernanza” es muy
difícil en España, y no tanto porque el Gobierno Central no les dé o que ellas
quieren, es decir, que el Gobierno Central no sea sus “Reyes Magos” para darles
regalos, sino por algo más lacerante: la comparación que se hacen entre ellas,
que genera envidias; resentimientos; disgustos; rivalidades; recelos y todo
tipo de “pecados”, con los que cada Comunidad Autónoma señalará a las otras. La
colaboración entre ellas no me la creo. Más bien será el egoísmo, la ambición,
la ruindad, la envidia y la codicia lo que las haga funcionar y destrozar
España. Y todo eso por ver quién saca mayor tajada de “los dineros” que España
va a recibir de la UE, los cuales puede que no lleguen nunca, por el bochornoso
espectáculo que estamos dando en la UE a la que pertenecemos y porque, al mismo
tiempo, no estamos cumpliendo una serie de requisitos que nos solicita la UE.
Parece ser que en dicha reunión, los más agresivos fueron las Comunidades del
País Vasco y Cataluña, que son las que más se quejaron y que, sin embargo, son
ellas las que están aprovechándose de una estructura “leonina”; es decir, que
como quieren predominar sobre el resto de España, a la que no quieren y de la
que intentan separarse, están actuando como “leones”, que nunca serán domados ni
domesticados por el Gobierno Central actual ni por el Gobierno español de
dentro de veinte o treinta años. Posiblemente España entonces ya no existirá.
Me permito
incorporar un pequeño párrafo del contenido de mi artículo del 15 de diciembre
de 2020 titulado “Algunos refranes
aplicables a las decisiones de las Comunidades Autónomas españolas”. En un
apartado del citado artículo decía lo siguiente:
En
cierto modo, las Comunidades Autónomas han servido para duplicar y repetir las
funciones que son propias del poder Legislativo y Ejecutivo del Estado español,
y su capacidad administrativa suele rozar o acercarse al intento de conseguir
una especie de Poder Judicial. Una bonita muestra de ello es que diariamente
están presentándose muchos temas entre el Gobierno Central frente a las
Comunidades Autónomas, que han de ser resueltas por el Tribunal Constitucional.
A este Tribunal no le va a faltar trabajo nunca, ya que las competencias,
capacidades, soberanías, fiscalidad, financiación, etcétera, siempre estarán sujetas
a comparaciones entre las Comunidades Autónomas, y todas ellas acuden al
Gobierno Central para pedir: “MÁS”, en cualquier tema o cuantía que se les
ocurra, séase sanitario, educativo, idioma, tributario, financiación, turismo,
teatro, arte, historia y todo lo que se les venga en gana. Yo creo que estas
Comunidades tienen sus propios funcionarios y asesores exclusivamente dedicados
a inventar y documentar todo lo que sea “MÁS” para ellas. También sería bueno
señalar que durante el anterior y denostado régimen del General Franco, el
número de funcionarios era de setecientos mil, ahora, en el actual régimen
democrático, el número de funcionarios es de tres millones y medio, a los que
hay que añadir cuatrocientos cincuenta mil cargos políticos y miles de “asesores”
y “personas de confianza”. Todos ellos pagados con cargo a los Presupuesto
Generales del Estado (PGE). Aquí puede ocurrir lo que en psicosociología se
llama “dinámica de grupos”, en la que se comparan, comunican, se enfrentan y se
activa la energía de cada una de las Comunidades que generan en liderazgo,
contraliderazgo, conformismo, rebelarse, atacarse y todos los genuinos actos
que puede llevar a cabo la voluntad o falta de voluntad humana.
Pero
no es mi intención enjuiciar la labor de las Comunidades Autónomas. Todo lo
contrario, las aplaudo. Pero no me resisto a acudir al sabio “refranero
español”, y he encontrado algunos refranes que pueden aplicarse al sistema de
gobierno de nuestro país y al batiburrillo; revoltijo; confusión; mescolanza; desbarajuste;
embrollo o enredos que pueden surgir. Ahí van algunos refranes, aunque pueden
ser muchos miles:
-
“Muchas manos a un plato, pronto tocan
a rebato”.
-
“Las leyes y los sermones, dan
distintas soluciones”.
-
“En mayo como en enero, siempre se
busca el dinero”.
-
“Entre promesa y engaños, vamos
pasando los años”.
-
“Es más fácil derrocar, que edificar”.
-
“Pueblo dividido, cátalo vencido”.
-
“La compañía repartida, esfuerzo
pierde”.
-
“Así va todo, y así se pone de lodo”.
-
“Bien haremos, bien diremos, mal va la
barca sin remos”.
-
“A río revuelto, ganancia de
pescadores”.
-
“En lugar de poco seso, todos los días
consejo”.
-
“Nave sin timón, pronta perdición”.
-
“Donde muchos mandan y ninguno
obedece, todo fenece”.
-
“Muchos hijos y poco gobierno, pronto
se acaba el pan tierno”.
-
“Si hablando no nos entendemos. ¿Qué
haremos?”.
-
“Mucha gente junta, algo barrunta”.
-
“La mucha gente sólo es buena para un
entierro”.
-
“Donde hay multitud, hay confusión”.
-
“Mientras más “semos”, peor nos
entendemos”.
-
“Mucha gente, todo bulla; con poca nada
se embarulla”.
-
“Lo principal y primero, es salvar el
comedero”.
-
“Vale más comer de un plato, que comer
de cuatro”.
-
“Comida mediada, cuchillo en vaina”.
-
“Muchos a comer del mismo puchero,
adiós al dinero”.
-
“Olla de muchos, mal mejida y peor
cocida”.
-
“Quien con muchos tiene que hacer,
mucho seso ha de meter”.
-
“No sabe gobernar el que a todos
quiere contentar”.
-
“Cada uno se gobierna por su antojo”.
-
“No hay hombre tan manso que quiera ser
mandado”.
-
“Buenas palabras y ruines hechos,
engañan a sabios y necios”.
-
“Las palabras buenas son; pero ¿y la
intención?”.
-
“Debajo de la capa, está la daga”.
Y
así hasta completar un total de cincuenta refranes que publiqué.
Querido lector, y que
conste que no quiero usar un “modismo” aceptado por la Real Academia Española de
la Lengua (RAE) que dice “merienda de negros” como sinónimo de confusión y
desorden, entendiendo a un grupo de personas que actúa de forma anárquica y
primitiva, es decir, que es aplicable cuando algo se desmadra o existe una
desorganización respecto a algo. Tampoco olvide que la Ministra de Hacienda es
la Portavoz del Gobierno.
Estimado
lector, ésta es la nueva y democrática política que está siguiendo el llamado
Estado español. Por cierto, que me viene a la cabeza una frase del político
romano Catón el Viejo (234 a.C-149 a.C.) que dijo “Delenda est Carthago”.
Un afectuoso
saludo.
Vicente
Llopis Pastor
No se pueden contar mejor el desastre en qué va a caer España. Ni el virus podrá frenar el ansia de poder de esta desgracia humana que nos gobierna
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