El Gobierno español ha aprobado un impuesto extraordinario a los beneficios de la banca española, entendiendo que las entidades financieras ganan mucho dinero y que las cifras que maneja son tan altas que quiere que dichos beneficios sirvan para aplicarlos al gasto social. En este caso, se va en contra de la distribución ortodoxa de los beneficios en tres partes, cuales son pago de dividendos a los accionistas, incremento de fondo de reserva para mayor solidez de la entidad bancaria y los impuestos ordinarios. Este hecho supone una especie de expropiación de los beneficios de los bancos y que ha tenido una respuesta contundente de la Federación Bancaria Europea (FBE) que representa los intereses de más de 5.000 bancos europeos en 31 países, con activos combinados de más de 30....
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