La Guinea española, considerada oficialmente como parte de
los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, conocida actualmente como Guinea
Ecuatorial, es un Estado independiente desde el 12 de octubre de 1968, que
formó parte de las colonias españolas en África. Localizada en el golfo de
Guinea, fue colonia española desde 1778 a 1968 por el tratado de El Pardo, por
el que se formó a partir de la colonia de Río Muni la isla de Fernando Poo, la
colonia de Elobey, Annobón y Corisco, así como otras islas adyacentes, cuya
soberanía portuguesa pasó a ser una colonia española.
Las islas
que conforman la zona del golfo de Guinea fueron exploradas por los portugueses
y se considera que el primer europeo en pisar la isla de Bioko en 1472 fue el
portugués Fernão do Pó. Desde entonces estos territorios del golfo de Guinea
han estado sujetos a los vaivenes de las potencias europeas, fundamentalmente
Holanda, Portugal, Inglaterra, Francia y, definitivamente, colonia española
desde el año 1843. El acuerdo entre Portugal y España se materializó en la toma
de posesión española de los territorios de las islas y una parte reducida del
África continental y, a tal fin, nuestro país envió a militares y exploradores
para la toma de posesión y presencia de España en esta nueva zona colonial. El
gobierno español, durante el reinado de Carlos III (1716-1788) envió las
fragatas Santa Catalina y Soledad, así como el bergantín Santiago, que zarparon de Montevideo,
Uruguay, en abril de 1778 para llevar a cabo la misión. El mando de la flotilla
recayó en José Varela y Ulloa (1739-1794), al tiempo que unas fuerzas
terrestres españolas, bajo el mando del brigadier Felipe de los Santos
(1721-1778), del Regimiento de Infantería de Sevilla, se desplazaban para
consolidar la presencia española.
Las islas
de Guinea Ecuatorial sirvieron de escala en una ruta entre España y Filipinas,
y también ente la América atlántica y el archipiélago filipino. La toma de
posesión española de la Guinea Ecuatorial no fue fácil, ya que cuando arribó la
flotilla a la isla del Príncipe, próxima a la isla de Annobón, los españoles
descubrieron la nula disposición de los portugueses que ocupaban la zona a reconocer
la nueva soberanía española. Este contratiempo se solucionó cuando un comisario
portugués, procedente de Pernambuco, procedió a aplicar las estipulaciones del
acuerdo de El Pardo.
Felipe de
los Santos, conde de Argelejo, murió en la travesía de la isla del Príncipe a
Annobón, aquejado de malaria, siendo sustituido al frente de los
expedicionarios por el segundo jefe, Joaquín Primo de Rivera, posteriormente
nombrado gobernador provisional de aquellos territorios que constituirían en
adelante la Guinea española. Dicha toma de posesión supuso un importante y
estratégico lugar para defender el ataque a las naves españolas y proteger el
comercio de nuestro país con sus posesiones en África, Asia y América. Creo que
fue un hito en la historia de España y que tuvo su trascendencia hasta el año
1968 en el que desapareció como colonia española, pasando a ser un país
soberano. Desde esta última fecha, en la que han pasado más de cincuenta años,
se ha mantenido el idioma español, las costumbres, inversiones españolas y una
actividad económica y política de elevado nivel, a pesar de lo cual ha habido
algún que otro encontronazo por la falta de democracia de Guinea Ecuatorial, ya
que el actual presidente, Teodoro Obiang Nguema (1942), se ha trasformado en un
dictador por el Golpe de Estado que el mismo promovió en el año 1979, en el que
el entonces presidente, Francisco Macías Nguema (1924-1979), perdió el poder.
La
historia de estas posesiones españolas, que fueron cedidas por Portugal, ha
tenido multitud de avatares y, según los historiadores, suelen separar en
tramos la evolución de estos territorios. Desde que puso su pie Portugal, en
1472, hasta 1777, fue una colonia portugesa; posteriormente, llegó la primera
presencia española, entre 1778 y 1827; la ocupación inglesa, de 1827 a 1843;
nueva colonia española, de 1843 a 1964; autonomía de 1964 a 1968, período en el
que consigue la independencia.
La
presencia española sirvió para fomentar la economía de la zona,
fundamentalmente en la pesca, cultivo de cacao y otros productos agrícolas, y
fue un territorio al que acudieron españoles de la península que dejaron su
huella, tanto por sus logros económicos como por nuestro idioma, la religión
católica y la administración pública, incluso la Constitución del Estado de la
Guinea Ecuatorial, que fue redactada por juristas españoles. Actualmente, su
población es de aproximadamente 1,5 millones de personas y está cambiando la
estructura económica porque han descubierto la presencia de petróleo y otros
minerales estratégicos en la zona. España ya no tiene autoridad sobre la Guinea
Ecuatorial y apenas se refleja en los medios de comunicación social la historia
y relaciones de nuestro país con la colonia guineana, de la que la generación
actual de españoles posee poca información. El sentido de este artículo es el
momento estelar en el que España tomó posesión de la Guinea Ecuatorial y tuvo
que luchar para conseguirlo, a pesar de que Portugal la había cedido a nuestro
país por el tratado de El Pardo. Recordemos a Felipe de los Santos, José Varela
y Ulloa y Joaquín Primo de Rivera por su brillante comportamiento para ocupar
una zona africana que pertenecía a España por un tratado internacional.
Un
afectuoso saludo.
Vicente Llopis Pastor
17 de septiembre de 2022
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