Como he
prometido voy a ir escribiendo de cuando en cuando los conceptos y tipos de
socialismo. En este caso me voy a referir al socialismo utópico.
El
socialismo utópico está orientado hacia la realización de un sistema social
ideal. Sus precursores son las utopías o novelas políticas, y su nombre se debe
a la novela política escrita por Tomás Moro (1478-1535), jurista, filósofo,
teólogo, político, escritor, poeta, traductor, profesor de leyes, juez de
negocios civiles y lord canciller inglés de Enrique VIII (1491-1547). La novela
en cuestión se llama “Utopía” (1516), con la cual se quiere significar cuánto
dista de la realidad el Estado a que se tiende.
Las
características y cualidades del socialismo utópico se fundamentan en lo
siguiente:
a)
Cooperación: Aboga por el entendimiento y la capacidad de colaborar juntos,
sin necesidad de tintes egoístas o individualistas. Cooperación, no únicamente
en el plano del trabajo.
b)
Rehuir de la lucha: Piensan que el socialismo debe establecerse bajo el
amor y la paz, no bajo la lucha y la guerra. Se encuentran convencidos de que
la paz es el fin, pero también el camino.
c)
Sociedad igualitaria: Defiende el igualitarismo como base de la justicia.
Dado que defienden el que debemos cooperar, no conciben la idea bajo la cual
unos deban poseer más que otros.
d)
Idealismo: Creen en una sociedad sin maldad. Los textos académicos
coinciden en que sus visiones son idealistas. De ahí que sean etiquetados con
el adjetivo de “utópicos”.
El
socialismo concibe la lucha de clases como elemento base para conseguir estados
igualitarios. El socialismo utópico reconoce la existencia de perjuicios a la
clase obrera, sin llegar a establecer dicho camino como una clara prioridad.
Se
considera que el socialismo utópico es la base sobre la que posteriormente va a
situarse el mejor de los socialismos desarrollados.
Su origen
está liderado por algunos movimientos sociopolíticos, entre los que destacan las
figuras de Henri de Saint-Simon (1760-1825), filósofo socialista francés; Charles
Fourier (1772-1837), francés, creador de los falansterios; Robert Owen
(1771-1858), británico, de Gales, con el socialismo cooperativo; Étienne Cabet
(1788-1856), filósofo, teórico político francés y socialista utópico, fundador
del movimiento icariano, que llevó a un grupo de emigrantes a fundar una nueva
sociedad en los Estados Unidos; y otros filósofos y políticos.
Todos
ellos se engloban, de algún modo, dentro de esta corriente socialista. Si bien
es cierto que pensadores como Fourier intentaron salir de dicha utopía para
llevar a cabo sus ideas. Conceptualmente, el avance científico e industrial
acontecido en el siglo XVIII con la Ilustración y la Revolución Industrial
debía servir, según el socialismo utópico, para la mejora de las condiciones de
la sociedad en su conjunto y no solamente para los burgueses poseedores de los
factores de producción.
En cierto
sentido, la sensibilidad del socialismo utópico lo convierte en una tendencia
más cercana al idealismo o la utopía que no acepta la lucha de clases violenta.
Por este motivo, suele identificarse esta tendencia como el resultado de los
primeros planteamientos comunistas previos al desarrollo más formal de sus
teorías y el estudio de los efectos producidos, desde un punto de vista, por el
capitalismo.
Seguiré
informando sobre las variantes del socialismo.
Hasta el
próximo artículo.
Vicente Llopis Pastor
14 de abril de 2025
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