Se puede definir la Balanza de Pagos de un país como el documento contable que suministra la lista de todas las transacciones que han sido realizadas durante un periodo dado, generalmente un año, entre dicho país y el extranjero, o, según la definición del Fondo Monetario Internacional (FMI), la contabilidad sistemática de todas las transacciones económicas que han tenido lugar durante el periodo entre sujetos económicos del país y sujetos económicos del extranjero.
La expresión Balanza de Pagos ha sido muy discutida, pues se ha subrayado que las transacciones y operaciones son lo que se registra y no los pagos. Por esta razón se ha sugerido hablar de “cuenta” de transacciones internacionales. Pero este término no es de uso corriente y se continúa empleando el término de Balanza de Pagos.
La Balanza de Pagos, tal como ha sido definida, es un concepto ex-post, es decir, que refleja lo que ha ocurrido. Desde el punto de vista de las operaciones, la Balanza de Pagos se subdivide en Balanza de Operaciones Corrientes o Balanza de Pagos Corrientes y en Balanza de Operaciones de Capital.
Para saber interpretar correctamente la Balanza de Pagos de un país se acude a los tipos de cambio entre monedas y a la limitación de transacciones individuales de los ciudadanos de cada país. Así fue en España durante muchos años; concretamente hasta que con la integración de nuestro país en la Unión Europea (UE) hubo apertura de las transacciones económicas sin límites. Por ello, actualmente, España forma parte de la UE y de la moneda del euro y está bajo la autoridad del Banco Central Europeo (BCE), por lo que no es un tema que hay que solucionar prematuramente ya que la balanza de pagos no tiene sentido desde el momento que existe la libertad de comercio exterior.
No obstante, la Balanza de Pagos, en sí misma, hay que interpretarla según determinados sectores, y así aparecen cuestiones como las siguientes:
a) Balanza de Operaciones Corrientes. Las partidas comprendidas en este título indican los ingresos y los pagos concernientes a bienes, servicios y rentas obtenidos y transferidos durante el periodo para el cual se establece la balanza.
b) Balanza Comercial. Que recoge las importaciones de mercancías en el país y las exportaciones de mercancías del país con exclusión de las mercancías en tránsito y de las reexportaciones.
c) Balanza de Servicios. También llamada “Balanza Invisible”, cuyas partidas más importantes son: 1) El turismo, los gastos realizados por los turistas se inscriben en el activo de la Balanza de Pagos del país que los recibe; 2) Los transportes, particularmente los transportes marítimos; 3) Los seguros: figurando en el activo las primas o indemnizaciones recibidas por las compañías nacionales y en el pasivo las primas o indemnizaciones pagadas a las compañías extranjeras: 4) Los servicios diversos: derechos de autor, derechos relativos a la propiedad industrial, corretajes, etcétera; y 5) Los gastos de los gobiernos y entidades públicas extranjeras.
d) Balanza de Renta de Inversiones. En cuyo activo se inscriben las rentas procedentes de capitales nacionales invertidos en el exterior, y en cuyo pasivo se anotan las rentas pagadas en el extranjero por las inversiones realizadas en el país.
Las únicas rentas representadas son de las inversiones de cartera, es decir, de los títulos a largo plazo, acciones, obligaciones, renta fija, etcétera. Por el contrario, las rentas procedentes de inversiones directas, como el caso de creación de sucursales o filiales de empresas nacionales no se comprenden en esta balanza.
Siguiendo con la Balanza de Pagos nos encontramos con la Balanza de Operaciones de Capital, que es la colocación en el país de inversiones extranjeras. Según su objetivo se dividen en inversiones a corto o largo plazo, que suponen pago de intereses, reembolsos y donaciones. Éstas pueden ser privadas o públicas y pueden clasificarse según el objetivo, su duración, los movimientos de capitales a corto plazo y los movimientos de capitales a largo plazo; según su régimen tendremos las operaciones de capital privado y las operaciones de instituciones bancarias oficiales. Y así sucesivamente se pueden medir por apartados que engrosan la Balanza de Pagos.
En España, la Balanza de Pagos ha sido tradicionalmente deficitaria y obligaba al gobierno a devaluar la peseta cuando había un exceso de pagos al exterior y España no generaba suficiente dinero para cumplir sus objetivos. Hoy en día, esta idea ya no tiene sentido desde el momento en que nuestra moneda es el euro, que es una moneda fuerte y que cubre más del 80% de las exportaciones e importaciones españolas, fundamentalmente entre países europeos y sudamericanos.
En la literatura económica actual suele incluir los devaneos de los operadores económicos particulares. España tiene así resuelta una cuestión que ha sido desfavorable para ella durante siglos.
Vicente Llopis Pastor
19 de mayo de 2024
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