El vocablo inflación viene de la lengua latina y significa “in” dentro y “flare” soplar, es decir, “soplar hacia dentro”, algo que es imposible de hacer, ya que soplar hacia dentro del cuerpo no es posible en los seres humanos y se ha generalizado para situaciones irregulares en la economía de un país o de una zona. La inflación ha sido, durante varios siglos, un concepto económico de difícil precisión. El haber sido estudiada durante siglos genera diversas modalidades, clasificaciones, causas, remedios y es una parte de la Ciencia Económica en la que, mediante paradigmas de conocimiento, que son el enfoque que, según la época histórica, se concibe la economía.
Como primera aproximación, la inflación se puede definir como un aumento general de precios no imputables a fenómenos parciales o aislados del sistema económico, sino provocado por una causa única común a todas las variaciones de precios.
El carácter de generalidad, siempre relativa, es inseparable del concepto de inflación. Entre las diversas causas que pueden generar inflación está la del exceso de liquidez del sistema económico de un país, siempre que exista pleno empleo; en el caso de que haya un desempleo elevado, aplicando la obra de John Maynard Keynes (1883-1946), la inflación, en dicho caso, puede ser favorable a la economía porque ocupa recursos y empleos que no existían. En los tiempos actuales, el tope de la inflación se considera que es aceptable hasta llegar al 2% del nivel de precios, algo que en Europa se decide por la política monetaria y la liquidez de la que es responsable el Banco Central Europeo (BCE).
Actualmente la inflación se ha generalizado y superado con creces el 2% admisible, tanto en Europa como en Estados Unidos. Por cierto, que la inflación en España ha aumentado en menos proporción que en el resto de los países europeos. El concepto de inflación está definido, según algunas opiniones comunes que la relacionan en insostenible en el terreno científico, donde se trata de definir este fenómeno por sus causas y así, prescindiendo de razonamientos que no cabrían en este artículo, se considera que existe una situación inflacionaria cuando la producción es menor que la demanda global en Macroeconomía, este hecho es suplido con el aumento de precios, aunque no siempre es así, ya que está condicionado por el equilibrio macroeconómico.
La inflación se puede interpretar mediante diversas taxonomías. Se puede hablar de gap entre una economía frente a la de un país vecino. El Catedrático de la Universidad Central de Madrid, don Miguel de Figueroa, asimilaba la inflación como lo que hacían las personas que estaban en una grada viendo un desfile. Si la primera fila se ponía de pie, la segunda no veía nada y se tenía que poner de pie, y lo mismo la tercera, y así iba aumentando la inflación, según las filas, hasta que la última, para poder ver, tenía que estar saltando constamente. Ésta es la metáfora que explicaba don Emilio de Figueroa y que para mí tiene una evidencia bastante clara.
A la hora de clasificar la inflación, nos encontramos con definiciones tales como inflación de costes, en las que el fabricante de los productos necesita mayores ingresos y recurre al incremento de los precios; inflación de demanda, también llamada inflación de renta, ya que la sufren los demandantes; inflación de salarios, debida a la presión sindical; multiplicación de las inversiones y del dinero, emitido por el banco central de un país, que actualmente, en la Unión Europa (EU) lo fija el BCE, también llamada teoría cuantitativa del dinero, que fue estudiada a partir del siglo XV por teólogos y profesores de la llamada Escuela de Salamanca, dentro de la Universidad española de Salamanca; inflación abierta, que surge de una situación inflacionaria a la que no se trata de poner algún obstáculo para que llegue a manifestar plenamente sus efectos; inflación desenfrenada o galopante, que ocurrió en algunos países, entre ellos en Alemania en 1923, en Austria en 1922, Polonia en 1923, Hungría en 1923, Grecia en 1944 y China en 1948, dada la enorme celeridad que tuvieron los precios en las economías de los países citados; inflación reptante, que es una inflación de menos envergadura y que va subiendo muy lentamente.
La conclusión respecto a estas clases de inflación suele venir de la mano de las facilidades de financiación que tengan los ciudadanos, también se habla del ahorro forzoso, que consiste en llevar a cabo el ahorro de una familia para consumir más tarde; lo que se llama inflación reprimida, que es contenida mediante la fijación legal de los precios y otras denominaciones según se origine la inflación por la vía de aumento de costes, aumento exagerado de precios, necesidades de consumo de los ciudadanos u otras situaciones que generalmente hacen cambiar los paradigmas de conocimiento.
En los tiempos actuales se está generando una inflación, tanto en Europa como en Estados Unidos, que se está atacando mediante la política monetaria que fija la UE, que usa el euro, y las decisiones de la FED, que es la política de la Reserva Federal de Estados Unidos. A largo plazo, la inflación tiende a subir, en algunos casos modestamente y en otros de una forma exagerada, teniendo, en algunas cuestiones, una tendencia psicológica de los particulares.
Este artículo es una síntesis del fenómeno de la inflación en el mundo occidental. Como metáfora quiero decir que la inflación hace subir los precios y, en algunos casos, hasta un nivel prohibitivo; frente a ello está la inflación de los países comunistas en los que ésta se mide respecto a la longitud de la cola que existe en cada tienda para comprar cualquier producto.
Vicente Llopis Pastor
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