Siguiendo con el
compromiso, continúo semanalmente con algunos refranes sobre temas económicos
basándome en el “Refranero General Ideológico Español”, del que es autor Luis
Martínez Kléiser (1883-1971). Hoy me voy a referir al concepto de TRIBUTACIÓN.
Comienzo con una frase
de Benjamin Franklin (1706-1790), inventor del pararrayos, editor de
periódicos, impresor, político y administrador, quien firmó la declaración de
independencia de los Estados Unidos de América frente a Inglaterra. Fue
embajador de Estados Unidos en Francia y poseedor de una enorme cultura. Una de
sus frase que se ha admitido como válida es la de que “Todo se puede evitar en
el mundo menos dos cosas: la muerte y los impuestos”.
Al decir impuestos nos
demuestra que todo colectivo que organiza o define alguna asociación, empresa o
grupo, para que puedan seguir subsistiendo y reconocidos por un país, su Estado
ha de fijar una serie de impuestos. Ello puede conllevar el que cualquier
actividad que realicen las personas o empresas, por nimias que sean, han de
tributar a la Administración Pública. Por ejemplo, la adquisición de un cepillo
de dientes ha de pagar el Impuesto del Valor Añadido (IVA), que es un impuesto
a la producción y venta de servicios y así todas las cuestiones que cualquier
empresa o persona realicen ha de estar gravada con un impuesto. El caso del
cepillo de dientes, es un impuesto indirecto. Frente a este tipo de tributación
existen los impuestos directos, que son los que gravan las rentas de las
personas que obtienen en un año, en España llamado Impuesto de Renta a las
Personas Fïsicas (IRPF), así como el Impuesto de Sociedades sobre los beneficios
obtenidos anualmente.
Una definición de
impuesto es la de “transferencia dineraria sin contrapartida que hace el
contribuyente al Estado, por ejemplo al Estado español, en virtud de su
soberanía”. Los impuestos no son destinados a un fin definido, sino que es el
Estado el que, con esa recaudación, la distribuye a su manera. Los impuestos
forman parte del Sistema Tributario de un país y comprenden los impuestos
directos, impuestos indirectos, tasas, precios públicos y otras denominaciones
que gestionan el Estado español, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.
Se estudia en las Universidades dedicadas a temas económicos y financieros y
con cierta frecuencia el cálculo de los impuestos que debe pagar una personas o
una empresa no coinciden los cálculos que realiza el Estado de los cálculos que
realizan los contribuyentes, lo cual da lugar a que se deriven a los
tribunales, desde el llamado Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC)
hasta llegar al propio Tribunal Supremo (TS). En conclusión, es algo
inevitable, además de disparidad de cálculos entre el contribuyente y el
Estado. Aunque ya está muy establecido, en épocas anteriores no lo eran tanto
y, en el Refranero General Ideolófico Esoañol del que obtengo información sobre
refranes de temas económicos, se les llama de otra manera, por ejemplo pagos al
Estado, gravámenes, aranceles, contribuciones, etcétera, etcétera. Me permito
exponer una serie de refranes que se acercan al concepto de impuesto aunque no
se les llame así. Por eso me permito citar los siguientes refranes referidos a:
TRIBUTACIÓN
Imprudencia.-
“Arrimarse a la boca del
lobo es de hombre bobo”.
“Sandio es, quien habiendo visto el barranco cae en él”.
“Quien llega a la raya, peligro corre de pasalla”.
“Quien arremete al castillo no escapa de arañado”.
“Quien tiene la cabeza
de cera, y se pone al sol, ¿a quién se queja?”.
Gallinas.-
“De aquélla me deje Dios comer que deja los pollos y comienza a poner”.
“Gallina que canta como gallo, pone a su dueño a acaballo”.
“La gallina, después de beber, mirando al cielo lo sabe agradecer”.
“Gallina en casa rica, siempre pica”.
“La gallina hace mala vecina”.
Ganancia lícita.-
“Más vale poco y bien ganado, que
mucho enlodado”.
“Más vale pedirlo que
hurtarlo; pero aún más valdría ganarlo”.
“Ganancia sin pegado, mercar caro y vender barato”.
“Quien honradamente quiera ganar, lo ha de sudar”.
“Lo bien ganado se lo lleva el diablo; y lo mal ganado, a ello y a su amo”.
Gastos.-
“No siempre le está bien
al rico gastar ni guardar, ni al pobre escatimar”.
“El dinero, como los
ajos, debieran durar un año”.
“El dinero debía ser
como los ajos: al año van”.
“Real despendido, real
ganado y perdido”.
“Donde se gana, se
gasta, donde se gasta, se gana”.
Gastos necesarios.-
“En casa del doliente
quémase la casa y no se siente”.
“A enfermedad, pleito y
camino, la bolsa abierta de contino”.
“En enfermedades,
caminos y pleitos, la bolsa sin cerradero”.
“El dinero y los calzones son para las ocasiones”.
“Asentarse a mesa puesta sin saber lo que cuesta”.
Gorronería.-
“Echa otra sardina, que otro ruin viene”.
“Otra boca se nos abre”.
“¿Para cuántos se pone
la mesa? Para los que hay para los que
vengan”.
“El diablo te lo dijo, que habíamos ocho”.
“Para tres era el guisado y dos más se han convidado”.
Espero que con estas
definiciones se comprendan los conceptos económicos que se incluyen. Y así,
sucesivamente, durante varias semanas, publicaré algunos artículos sobre “La
Ciencia Económica según el refranero popular español”.
Muchas gracias por
leerme.
Vicente
Llopis Pastor
21 de octubre
de 2023
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