Corrientemente suelo
escribir sobre algunos destacados economistas que ha tenido, y sigue teniendo,
España. Sobre todo desde el siglo XV hasta hoy, que son reconocidos por
investigadores y estudiosos actuales. El más destacado economista que habló de
los españoles fue el austríaco Joseph Allois Schumpeter (1883-1950), quien dijo
que la Ciencia Económica fue fundada por españoles, concretamente Catedráticos
de la Universidad de Salamanca, hace más de quinientos años, y generaron una
serie de conceptos y metodologías para su estudio. De estos Catedráticos, para
mí, los más destacados fueron Tomás de Mercado (1523-1575); Martín de
Azpilicueta (1492-1586); Melchor Cano (1509-1560); Francisco de Vitoria
(1483-1546) y otros, quienes crearon la llamada “Teoría cuantitativa del
dinero”, que siglos después presentó matemáticamente el destacado economista
estadounidense Irving Fisher (1867-1947).
Quinientos años de la
Historia de España han permitido a nuestro país el contar con economistas de
prestigio internacional, que en la época inicial del Siglo de Oro español se
les denominaba “arbitristas”, concepto que ha sido sustituido por
“economistas”.
Los economistas
españoles han destacado en diversas formas de interpretar, decidir y ejecutar
las políticas económicas de España y, entre ellos, se puede incluir a don
Manuel Bermúdez de Castro y Díez, nacido en Cádiz el 10 de junio de 1811 y
fallecido en Madrid el 11 de marzo de 1870. Fue un gran economista y político.
Se le recuerda sobre todo por su papel político durante la época que le tocó
vivir, en el siglo XIX, en el que España estuvo dando bandazos y perdió buena
parte de sus colonias por el levantamiento, en contra del Gobierno español, de
los países hispanoamericanos. Manuel Bermúdez de Castro y Díez pertenecía a una
familia de alto nivel económico y que en distintas generaciones han ocupado
cargos públicos y han amasado cierta fortuna en los negocios, sobre todo
gracias a las relaciones con otros empresarios y políticos españoles por la
razón de que vivieron en Cádiz y era el punto más correcto para hacer negocios
en su época.
Manuel Bermúdez de
Castro fue hijo de José Bermúdez de Castro Blasco y tanto su abuelo, padre,
hermanos, hijo y varias generaciones familiares han estado ligadas a la
economía y la política española. Incluso algunos de ellos destacaron en
literatura, dramaturgia, poesía y fueron escritores de éxito. No es el caso de
Manuel Bermúdez de Castro, que se dedicó fundamentalmente a la política, la
economía y los negocios. A la hora de resumir su trayectoria vital se suele
manifestar que fue un excelente diplomático, político y economista español, que
tuvo elevados cargos, entre ellos Ministro de Hacienda en 1853 bajo la
Presidencia del Consejo de Ministros de Francisco Lersundi (1817-1874), que era
miembro del partido Unión Liberal, al que se afilió nuestro economista.
La Unión Liberal fue un partido
político español de la segunda mitad del siglo XIX fundado por el General
Leopoldo O'Donnell (1809-1867) en 1854. Hombre de talante liberal y poco
intervencionista; más tarde fue Ministro de Gobernación en el Gabinete del Presidente
Armero y Ministro de Estado en el último Gobierno de la Unión Liberal
(1865-1866).
Por su capacidad para la
política y los negocios y por los servicios que prestó a nuestro país, en 1848
fue nombrado Comendador de la Orden de Nuestra Señora de la Concepción de
Villaviciosa; su hijo, Salvador Bermúdez de Castro O’Lavlor, igualmente fue un
destacado político y Ministro.
Manuel Bermúdez de
Castro y Díez fue Diputado a Cortes por la circunscripción de Jerez de la
Frontera en los años 1846, 1850, 1851 y 1853. Su forma de actuar en política y
en los cargos de Ministro que tuvo mostró serias diferencias con el Conde de
San Luis (1820-1871), razón por la que fue separado del Gobierno y desterrado.
Tomó parte en el golpe contrarrevolucionario de 1856. Fue Senador vitalicio
desde 1858 hasta la Revolución de septiembre de 1868, la llamada “La
septembrina”, en la que fue desterrada la Reina Isabel II (1830-1904), lo cual supuso
un enorme cambio en la forma de gobernar España. Un ejemplo de esta forma de
gobernar fue que desapareció la materia de Teología que se estudiaba en las
universidades españolas y durante algunos años el Jefe del Estado español fue
un General, como fue el caso del General Espartero (1793-1879), General Prim
(1814-1870), General O’Donnell, General Serrano (1810-1885), General Narváez
(1799-1868) y algunos otros.
Bermúdez de Castro
falleció en 1870 y no vivió la época convulsa de los golpes de Estado,
pronunciamientos, manifestaciones y levantamientos militares. Temas que hacen
sonrojar a España y que han sido muy estudiados por historiadores extranjeros.
Aunque no me consta que escribiera sobre temas económicos o pedagógicos, sí que
hay que reconocer sus opiniones y las actas del Congreso de Diputados, Asociación
Económica de Amigos del País y otras instituciones y organismos en los que
aporta ideas y participa en debates de ciencias humanas y sociales, sobre todo
como Ministro y miembro de organismo del Gobierno español, las regencias,
juntas de Gobierno, etcétera.
Ésta es, a grandes
rasgos, la aportación de Manuel Bermúdez de Castro y Díez a la economía y
política española del siglo XIX. Añadamos a ello la labor de su hijo, también
político y economista, y que en su familia destacó, fundamentalmente, su
hermano José Bermúdez de Castro y Díez (1807-1854), escritor y poeta muy
laureado, o su tío materno, José Díez e Imbrechts (1787-1849), quien tuvo una
relevante iniciativa para establecer una línea ferroviaria desde Madrid a Jerez
de la Frontera. Un digno español del que, como liberal, realizó interesantes
tareas para España.
Entre las distinciones
que tuvo están la Orden de la Concepción de Villaviciosa; Caballero Gran Cruz
de la Orden del León Holandés y la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.
Vicente
Llopis Pastor
19 de julio
de 2023
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