MOMENTOS ESTELARES DE ESPAÑA: CRISTÓBAL DE MORALES (1500-1553), CUMBRE DE LA MÚSICA LITÚRGICA ESPAÑOLA
La
Historia de España, en su época más gloriosa, está ligada a la Iglesia
Católica. Precisamente, España se unifica y se inicia como tal a partir de los
Reyes Católicos, Isabel I de Castilla (1451-1504) y Fernando II de Aragón
(1452-1516). Entre los españoles, que destacaron en diversos campos de la
ciencia y del conocimiento, nos encontramos con músicos, sacerdotes, maestros
de capilla, compositores, cantores de la música litúrgica, también llamada
música sacra, sobre todo a partir del Renacimiento, en el que los españoles
superan a los italianos de aquel tiempo y crearon piezas para oratorios, misas,
cantatas, motetes y autos sacramentales.
Entre otros músicos, para mí, el más
destacado fue Cristóbal de Morales (1500-1553), sacerdote católico español y
maestro de capilla, siendo el principal representante de la escuela polifonista
andaluza y uno de los tres grandes, junto a Tomás Luis de Victoria (1548-1611)
y Francisco Guerrero de Burgos (1528-1599), de la composición polifónica
española del Renacimiento. Su música es vocal y sacra, con sólo un par de
excepciones. Es, probablemente, el mejor compositor español de la primera mitad
del siglo XVI, y su fama, que se extendió inmediatamente por Europa, pervivió
durante los siglos siguientes.
Cristóbal de Morales se formó como
niño cantor de la Catedral de Sevilla junto al poeta y maestro de capilla Pedro
Fernández de Castilleja (1487-1574) y al insigne Francisco de Peñalosa
(1470-1528), importador de la técnica flamenca. Su segundo puesto profesional,
en el año 1526, fue el de maestro de capilla en la Catedral de Ávila. En 1529
pasó a la de Plasencia, donde desempeñó el cargo hasta 1532, mereciendo el reconocimiento
del Cabildo por el esfuerzo dedicado a las tareas de enseñanza. El propio Papa
Paulo III (1468-1549) le llamó a Roma y lo hizo entrar en el coro papal, en el
que permaneció hasta 1545. En la capilla papal, Morales disfrutó del contacto
con algunos de los más nobles compositores del momento, miembros también del
coro, como Constanzo Festa (1485-1545); Jacques Arcadelt (1507-1568) y Nicolás
Gombert (1495-1560), junto a los cuales publicó muchas de sus obras en
ediciones conjuntas.
Regresó a España al quedar vacante
el puesto de maestro de coro de la Catedral de Toledo. Allí sustituyó al
dimisionario Andrés de Torrentes (1510-1580). La vida profesional de Morales en
España se volvió difícil, a pesar del universal reconocimiento que ya entonces
merecía su obra. Algo muy frecuente en la madrastra España, en la que la
envidia y las mentiras eran frecuentes. A pesar de ello, fue uno de los grandes
profesores de música litúrgica de su época, y muchos de sus alumnos ocuparon
cargos en la Iglesia Católica y crearon admirables composiciones musicales
litúrgicas. Hay evidencia de que Cristóbal de Morales tenía un carácter
difícil, consciente de su excepcional talento, pero incapaz de llevarse bien
con aquellos de menor habilidad musical. Hizo exigencias severas a los
cantantes a sus órdenes, alienó a los empleadores y probablemente fue visto
como un arrogante individuo. A pesar de ello fue considerado como uno de los
mejores compositores de Europa a mediados del siglo XVI. El 4 de septiembre de
1553 pidió ser considerado para el puesto de maestro de capilla de la Catedral
de Toledo, donde había trabajado con anterioridad, pero murió poco después en
Marchena, en Sevilla, falleciendo en octubre de dicho año.
La obra de Morales ha sido juzgada
por algunos autores como extranjerizante y ajena a la tradición española. Sin
embargo, fue un excepcional músico y compositor que influyó muchísimo en
compositores posteriores y en sus alumnos, entre los que me permito citar a
Alonso Lobo de Borja (1555-1617); Miguel de Fuenllana (1500-1579); Francisco
Correa de Arauxo (1584-1654) y Luis de Milán (1500-1561), entre otros.
La influencia de Morales sobre la
obra polifónica de los compositores, tanto españoles como extranjeros,
cronológicamente siguientes, continua siendo muy alabada, entre ellos el
italiano Palestrina (1525-1594), quien basó unas de sus misas en el motete “O sacrum convivium”. El propio Guerrero
(1528-1599) resaltó con orgullo su deuda hacia Morales, del que llegó a
declarar que había aprendido lo suficiente como “para poder emprender cualquier
magisterio”.
Las obras de Morales fueron
numerosas y, a falta aún de muchos esfuerzos de recopilación, se clasifican en:
22 misas a cuatro, cinco y seis voces; 81 motetes y algunas obras menores.
Podemos resumir la labor de Cristóbal de Morales como el primer compositor
español de fama internacional. Sus obras se distribuyeron ampliamente por
Europa, y muchas copias hicieron el viaje al Nuevo Mundo. Muchos escritores y
teóricos musicales, siglos después de su muerte, consideran que su música está
entre la más perfecta de su época.
Cristóbal de Morales, su música
litúrgica y sus obras, merecen el que le haya dedicado este pequeño artículo
que ensalza los momentos estelares de nuestra querida España.
Vicente Llopis Pastor
21 de junio de 2023
Comentarios
Publicar un comentario