La Economía y su estudio
requieren un planteamiento temporal. La Macroeconomía conviene estudiarla de
forma dinámica, es decir, la fuerza y la cambio de los conceptos y variables.
Esto se resume en que existen magnitudes flujo y magnitudes fondo. Las
magnitudes flujo consisten en la evolución, influencia, decisiones y
situaciones que modifican el cálculo y las consecuencias del sistema económico.
Los ejemplos más destacados pueden ser el tipo de interés, nivel de empleo,
nivel de precios, inflación, impuestos directos e indirectos y otros más que
tienen que estar siempre como una consecuencia de la dinámica económica, es
decir, tienen que estar ligados a un periodo de tiempo en el cual se modifican
las situaciones macroeconómicas. Las magnitudes fondo son aquellas que no están
ligadas al tiempo y son explicadas sin relación al periodo temporal que estemos
estudiando; tal es el caso del capital, instituciones económicas, estructura
económica y otras que para variarlas y calcularlas no se pueden hacer de inmediato,
sino que hay una cierta permanencia.
El ejemplo más
explicativo es el llamado Producto Interior Bruto (PIB), que significa la
producción de bienes y servicios que han realizado los residentes en un país y
que no tiene otras manifestaciones que el volumen de producción total, siempre
valorado en dinero. La variable PIB es la estrella de la Macroeconomía y de
ella se derivan otros conceptos tales como amortizaciones, impuestos directos,
impuestos indirectos, exportaciones, importaciones y, en general, del PIB se
obtienen informaciones tales como renta per cápita, presión fiscal, nivel de
empleo, inversión, ahorro y otros conceptos aplicables. Por ejemplo, en España,
el PIB actualmente está en alrededor de 1,3 billones de euros y una vez
aplicados los impuestos, amortizaciones y demás casos, se alcanza lo que se
llama renta disponible de las economías domésticas que, en el caso de España,
es la mitad del PIB. O séase, que del PIB, a las manos de los ciudadanos y
particulares, solamente llega la mitad, ya que la otra mitad se la lleva el
Estado con los impuestos, las amortizaciones, las fluctuaciones de las ayudas o
gravámenes empresariales, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y
demás.
Éste es el núcleo
central de lo que entendemos por Macroeconomía y presenta una dinámica con
diferentes resultados según los sectores, la legislación gubernamental y
algunos otros hechos trascendentes. Es el caso de lo que se llama el ciclo
económico, que se divide en auge, recesión, crisis y recuperación. Este ciclo
es aplicable a situaciones más o menos temporales y de ahí se calculan los
llamados ciclos económicos, los cuales tienen diversas clasificaciones. Quizás
la clasificación más admitida es la de ciclo económico Secular, que se refiere
al dinamismo de una economía durante cien años y que suele iniciarse por causas
científicas; ciclo Kondratieff, de aproximadamente cincuenta años y que se
fundamenta en cambios tecnológicos; ciclo Juglar, de aproximadamente ocho o
nueve años, muy relacionado con la evolución del sistema financiero del país y
el ciclo Kitchin, de aproximadamente cuatro o cinco años y que está relacionado
con los flujos monetarios que financian la economía. La belleza de este estudio
de economía dinámica me resulta admirable, por tal razón acudo al “Refranero
General Ideológico Español”, del que es autor Luis Martínez Kléiser (1883-1971),
y del que entresaco algunos refranes aplicables al dinamismo de la economía.
CICLOS
ECONÓMICOS
Espigo algunos refranes
que sirven para clarificar la dinámica de una economía, para lo cual incorporo
los siguientes refranes:
Cambios.-
“Quien viviere verá las
vueltas que el mundo da”.
“Con olitas de la mar,
las cosas del mundo vienen y se van”.
“Este mundo todo es mudanzas y tumbos”.
“Flujo y reflujo, en el mar y en todo el mundo”.
“No son todos los días
iguales”.
Evolución.-
“Achicá, compadre, llenaréis la galga”.
“Santo, santo; pero no tanto”.
“Si tan alta me levantas, ¿qué sacre asirá esa garza?”.
“Hacéis de un mosquito un camello”.
“Ciento y veinte quintales peso. Quien no lo quisiera creer tómeme a cuestas y verá cuánto peso”.
Excepción.-
“Una golondrina no hace
verano”.
“Ni una sola paja hace
lumbre, ni una sola vez hace costumbre”.
“Ni el llover de un día
ni el sol de otro hacen crecer el chopo”.
“Una espiga no hace
manojo”.
“Una flor sola no hace
prado”.
Alteración.-
“¿Cómo te va? Horas bien
y horas mal”.
“Al reír y al llorar,
uno tras otro los vi andar”.
“Tal que ríe ahora, a
cabo de rato llora”.
“Cayendo y levantando,
vamos pasando”.
“De monte o de río, oras
cargado, oras vacío”.
Negocios.-
“Quien no se aventuró,
ni perdió ni ganó”.
“Quien algo apetece,
algo arriesgue”.
“A más riesgo, más provecho”.
“En el aventurar está la ganancia”.
“Quien más mete en la barca, más saca”.
Insaciable.-
“A la naturaleza con
poco le basta; pero el hombre no se harta”.
“La naturaleza pide
poco, y mucho el hombre loco”.
“Échale paja la fuego,
riqueza al hombre y agua al mar, y no se han de hartar”.
“Aunque la cosecha sea
buena, siempre parece mala la cosecha”.
“Pan pide el romero,
aunque trae el zurrón lleno”.
Espero que con estas
definiciones se comprendan los conceptos económicos que se incluyen. Y así,
sucesivamente, durante varias semanas, publicaré algunos artículos sobre “La
Ciencia Económica según el refranero popular español”.
Muchas gracias por
leerme.
Vicente
Llopis Pastor
20 de mayo
de 2023
Comentarios
Publicar un comentario