Como he citado en otras
ocasiones, el cultivo de la Ciencia Económica en España ha sido muy importante,
sobre todo a partir del siglo XV hasta hoy. La dedicación a la Ciencia
Económica fue uno de los temas que trataron personas, catedráticos y profesores,
fundamentalmente en la Universidad de Salamanca, creando la llamada “Escuela de
Salamanca” en el siglo XV, que puede considerarse como el nacimiento de la
Ciencia Económica. Diversidad de teólogos, bachilleres, políticos, eruditos y
polímatas pusieron en práctica algunos conceptos de la Economía y, en algunos
casos, estas aportaciones se han considerado como clásicas.
En este artículo voy a
escribir sobre Antonio Arteta de Monteseguro (1745-1813), que fue un
arbitrista, tal como se llamaba entonces a los economistas, que tuvo una
trayectoria al servicio de la Iglesia Católica y que, como clérigo, llegó a ser
canónigo y capellán de la Seo de Zaragoza y la Basílica del Pilar, también en
Zaragoza.
Antonio Arteta de
Monteseguro nació en Laporzano, Huesca. Estudió en la Universidad de Huesca,
logrando el título de bachiller en 1766 y el de doctor en 1772. Pese a su
estatus de clérigo, tuvo dos hijas. En Zaragoza fue uno de los socios
fundadores de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, en el
año 1776. Sus primeros trabajos para esta Asociación incluyeron la organización
de la actividad docente y el análisis de la extracción de alumbre en el Bajo
Aragón, que es una sal mineral natural compacta en forma de cristal, hecha de
un solo ingrediente: alumbre de potasio.
En 1778 escribió un
libro titulado “Disertación sobre el precio que se debe hacer de las artes
prácticas y de los que las exercen con honradez, inteligencia y aplicación”. En
ella, el autor hace elogio del trabajo manual y dice que contribuye al progreso
y bienestar de los países.
En 1779 fue autor de
“Discurso instructivo sobre las ventajas que puede conseguir la industria de
Aragón con la nueva aplicación de puertos concedida por S.M. para el comercio
de América”. La obra seguía ideas ya propuestas por arbitristas del siglo
anterior, entre ellos las de Antonio Cubero y Sebastián, que había defendido la
necesidad para la economía aragonesa de una salida al mar para potenciar el
comercio. La obra fue escrita en paralelo al comienzo de la gran obra ilustrada
en Aragón con el mismo designio, el Canal Imperial de Aragón, y apenas un año
después de la liberalización del comercio con América. Arteta defendía, sin
embargo, la navegabilidad del río Ebro, en vez del uso de canales, proponiendo
el desarrollo de un puerto aragonés en Los Alfaques, en Tarragona.
Sus citados libros
tuvieron un gran prestigio y fueron un éxito, valiéndole el Arcedianato de
Aliaga, en Teruel. Sin embargo, su rivalidad con Lorenzo Normante (1759-1813)
conllevó un alejamiento de la Real Sociedad de Amigos del País. A ello se sumó
un conflicto personal con Ramón de Huesca (1739-1813), también socio de dicha
Real Sociedad de Amigos del País. La propia institución estaba envuelta en una
crisis interna, pues el proyecto del Canal Imperial de Aragón había supuesto
que el clero y nobleza conservadores dejaran de respaldar la Real Sociedad de
Amigos del País en 1784.
Poco a poco, su
trascendencia en dicha Real Sociedad fue cada vez menor, a lo que hay que
añadir el distanciamiento de Arteta que se agudizó por el escándalo de su
relación con Antonia Tello, siendo Arteta clérigo y ella una mujer casada.
Arteta tuvo una segunda hija con ella. Condenado por ello, estuvo hasta 1791 en
juicios que fueron usados por el clero más conservador para atacar a la Real
Sociedad de Amigos del País.
Arteta se preocupó de la
educación de su segunda hija, lo que motivó un cambio en sus intereses. Su
último trabajo fue “Disertación sobre la muchedumbre de niños que mueren en la
infancia y modo de remediarla” (1801), considerado de gran valor
historiográfico y por ser una de las fuentes más realistas del periodo sobre la
situación de los hospitales y orfanatos benéficos.
A pesar de su situación
como clérigo, su relación sexual con una mujer, cuestión que no era aceptada
por la Iglesia Católica, el prestigio de Arteta fue muy alto, incluso ganó
mucho dinero por la edición de sus obras.
Aunque fue un hombre de
acción sobre todo, ha dejado publicaciones muy interesantes que todavía tienen
valor, fundamentalmente en el liberalismo económico.
A modo de conclusión,
diría que fue un clérigo, de alta capacidad intelectual, preocupado por los
temas económicos, identificado con el sector primario, compuesto por
agricultura, comunicaciones y transporte, y que en algunos temas fue superior a
los escoceses llamados “padres” de la Economía Adam Smith (1723-1793); David Ricardo
(1772-1823); Thomas Robert Malthus (1766-1834) y John Stuart Mill (1806-1873).
Un destacado economista,
tanto teórico como práctico, que elevó el rigor de los estudios de Economía y
que se conoce menos que los anteriormente citados “padres” escoceses de la
Economía. Curiosamente, España no apreció sus aportaciones a la Ciencia
Económica en su tiempo, prefiriendo los españoles identificarse con los escoceses.
Vicente
Llopis Pastor
19 de mayo
de 2023
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