La Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económicos (OCDE) es un organismo de cooperación internacional
compuesto por treintaiocho Estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas
económicas y sociales. Fue fundada en el año 1961 y su sede central se
encuentra en el Château de la Muette en París, Francia. Los idiomas oficiales
de esta entidad son el francés y el inglés.
En
la OCDE los representantes de los países miembros se reúnen para intercambiar
información y armonizar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento
económico y colaborar a su desarrollo y al de los países miembros. Conocida
como “Club de los países ricos”, a partir del año 2017, sus países miembros
comprendieron colectivamente el 62,2% del Producto Interior Bruto (PIB) nominal
global valorado en 49,6 billones de dólares estadounidenses, que suponía el
42,8% del PIB global de todo el mundo.
La
OCDE es la sucesora de la Organización Europea para la Cooperación Económica
(OECE), que se constituyó para la ayuda estadounidense a una Europa devastada
por la Segunda Guerra Mundial y que es más conocida por el llamado “Plan
Marshall”, que existió entre 1948 y 1960, y que fue liderada por el francés
Robert Marjolin (1911-1986). Su objetivo inicial era el establecimiento de una
organización permanente encargada, en primer lugar, de garantizar la puesta en
marcha de un programa de recuperación conjunta, el llamado Plan Marshall, y, en
particular, de supervisar la distribución de la ayuda estadounidense.
En
este Plan Marshall no estuvo incluida España porque no había sufrido los horrores
de la Segunda Guerra Mundial en la que no participó, y su inicial relación con
los países que fueron derrotados en dicha guerra dio lugar a la marginación de
nuestro país en esta ayuda procedente de Estados Unidos de América. Tal vez, la
metáfora de esta marginación esté presentada en el film “Bienvenido Mr.
Marshall”, de Luis García Berlanga (1921-2010), y con actores españoles de
mucho prestigio, como Pepe Isbert (1886-1966), Lolita Sevilla (1935-2013) y
Manolo Morán (1905-1967).
La
citada OECE resultó un éxito y sirvió para desarrollar algunos países casi
destrozados por la Segunda Guerra Mundial y la colaboración entre ellos. Ante
ello, los países de la OECE, y algunos otros, en concreto veinte países, tanto
de América del Norte como de Europa, se adhirieron a la convención de la OCDE
llevada a cabo en París el 14 de diciembre de 1960.
Actualmente
la OCDE se ha constituido en uno de los foros mundiales más influyentes, en el
que se analizan y establecen orientaciones sobre temas de relevancia
internacional como son la Economía, la Educación y el Medio Ambiente. Los
países miembros se comprometen a aplicar los principios de liberalización, no
discriminación, trato nacional y trato equivalente. El principal requisito para
ser país miembro de la OCDE es liberalizar progresivamente los movimientos de
capitales y de servicios.
Los
principales objetivos económicos de esta organización son:
a) Contribuir a una sana expansión económica en
los países miembros, así como no miembros, en vías de desarrollo.
b)
Favorecer la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral y no
discriminatoria, conforme a las obligaciones internacionales.
c)
Realizar la mayor expansión posible de la economía y el empleo y un progreso en
el nivel de vida dentro de los países miembros, manteniendo la estabilidad
financiera y contribuyendo así al desarrollo de la economía mundial. El órgano
supremo es el Consejo, que se encarga de la supervisión y dirección estratégica,
integrado por representantes de los países miembros y de la Comisión Europea.
La toma de decisiones se hace por consenso. La Secretaría General lleva a cabo
el análisis y hace propuestas al Consejo y cuenta con cuatro Secretarías
Generales Adjuntas que la asisten en sus funciones.
España
forma parte de la OCDE desde su fundación en 1961, a pesar de no haber
participado en el Plan Marshall. Pero dada la envergadura de nuestro país se
optó por incluirla cuando se creó la OCDE.
Actualmente
la conforman treintaiocho países. Cuando se constituyó eran diecinueve países
y, en sucesivos años, han llegado a ser los treintaiocho actuales. Las
decisiones de la OCDE se consideran como ortodoxas para la política económica
de cada país miembro, aunque no tiene la capacidad de obligar a sus miembros a
llevar a cabo sus consejos y orientaciones, pero son muy valoradas y, de hecho,
se considera que es la ortodoxia en la política económica, y los países que no
la cumplen, reciben alguna llamada de atención y, aunque no sea obligatorio, se
destaca en las estadísticas e informes que continuamente elaboran sobre países
de política económica heterodoxa. Por ejemplo, a España se le tilda de estar
excesivamente endeudada, con elevado nivel de emisión de deuda soberana y de
deuda privada; bajo nivel de empleo; dificultades para el sostenimiento de las
pensiones; tendencia hiperinflacionaria y no tomar acertadas medidas para una
economía capitalista, entre ellas, se le manifiesta un exceso de gasto público,
subida de impuestos, creación de nuevas figuras de impuestos extraordinarios y
algunas cuestiones en las que España es un caso poco corriente dentro de los
treintaiocho estados que conforman la OCDE.
Junto
a ello se achaca que nuestro país participa levemente en organizaciones internacionales
gubernamentales o no gubernamentales, actividades extraterritoriales y
organización de eventos mundiales. Generalmente, en los estudios y estadísticas
que ofrece la OCDE, España está en un lugar de mediocridad. Algo parecido a lo
que de nuestro país dice la Agencia Eurostat, el Instituto Nacional de
Estadística (INE) y servicios de estudios nacionales e internacionales.
A mi entender, la OCDE es una especie de
“Pepito Grillo” que no ampara debidamente a España y a la que no puede obligar
a llevar a cabo las ideas que le trasmite. El Gobierno español tiene en cuenta
dichos consejos y observaciones, aunque no siempre las puede cumplir. En
resumidas cuentas, amigo lector, la OCDE es un organismo internacional muy
acreditado pero no tiene capacidad ejecutiva, y se limita a dar consejos, hacer
comparaciones entre países, expresar el tipo de política económica aconsejable
y otras cuestiones similares. A pesar de ello, España tiene el liberalismo
económico propio de un Estado capitalista y desarrollado.
La
OCDE es otro más de los organismos internacionales que afectan a muchos países
y es aconsejable el pertenecer a ella, al igual que ocurre con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (BMC);
Banco Mundial (BM) y otras instituciones y organismos. Si no fuera así, España,
y el resto de países, se moverían por una ideología y manera de actuar poco uniforme.
Vicente Llopis Pastor
19 de marzo de 2023
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