Con motivo del traslado de la sede
social de la empresa Ferrovial, propiedad de la familia Del Pino, a Países
Bajos, ha salido a colación el papel que desarrollan las empresas y los
empresarios que son sus propietarios o sus directivos. En el caso de esta
empresa constructora española, el Gobierno español ha puesto el grito en el
cielo, manifestando que no tiene patriotismo, solamente se dirige por obtener
el mayor beneficio posible y no reconoce expresamente el apoyo y ayuda que
España ha tenido con ella y que le ha permitido ser una de las más importantes
en la creación de infraestructuras de todo tipo alrededor del mundo. Hasta tal
extremo que cerca del noventa por ciento de la actividad de Ferrovial la lleva
a cabo fuera de España, en todo el orbe, y solamente el diez por ciento
restante lo lleva a cabo dentro de las fronteras de nuestro país. Nadia Calviño
(1958) ha venido a decir que Ferrovial ha llegado a tener tanto éxito gracias a
la ayuda y apoyo de España, afirmación que yo no comparto, ya que España es un
ente político y sus decisiones las toma el Gobierno, y en el caso del actual
Gobierno, tiene un cariz socialcomunista y no creo que les haya ayudado tanto,
más bien lo que está haciendo nuestro actual Gobierno es aumentar los
impuestos, tanto a las sociedades como a las personas poseedores de alta renta.
Ello
me permite escribir de forma sucinta sobre el concepto y el papel de las
empresas y de los empresarios en el sistema capitalista en el que se
desenvuelven la mayoría de los países del mundo. La empresa es la unidad de
producción característica de la economía capitalista. Es una forma de
producción por medio de la cual, en el seno de un mismo patrimonio, se combinan
los precios de los factores de la producción aportados por sujetos distintos al
propietario de la empresa, con vistas a vender una producción en el mercado, un
bien o un servicio, y obtener una renta monetaria igual a la diferencia entre
las series de precios. Esta definición permite precisar sus rasgos
característicos:
a)
La existencia de un patrimonio que permite al empresario asumir el riesgo de la
producción.
b)
La combinación económica de factores de la producción.
c)
La distinción entre los sujetos que aportan los factores de producción y el empresario
propietario.
d)
Su objetivo es la venta en el mercado de productos obtenidos.
e)
La maximización del beneficio o renta monetaria neta.
Las
empresas se pueden distinguir en multitud de aspectos, tanto jurídicos como por
sectores. La Unión Europea (UE) incluye entre sus fines la libertad de
establecimiento, es decir, que entre los países que la componen pueden
trasladar de uno a otro país sus instalaciones, siendo la empresa la entidad
básica de la economía capitalista, el empresario constituye el personaje
económico más significativo. Su función primordial consiste en combinar los
factores de la producción con arreglo a un determinado plan, de forma que se
obtenga el máximo producto posible. Sin embargo, en la economía monetaria,
caracterizada por el régimen de mercado y la libertad de consumo, juntamente
con la propiedad privada de los factores de producción, el resultado de la
combinación de estos factores no depende solamente de la cantidad de producto
obtenido por unidad de factor, que es, a pesar de su carácter técnico, algo
incierto, sino del valor del producto resultante, o sea, de la multiplicación
del precio por la cantidad.
En
los tiempos actuales, las empresas de cierta envergadura necesitan un adecuado
nivel de capital, por ejemplo en las sociedades anónimas, algunas de ellas
cotizan en bolsa y son propiedad privada de los inversores bursátiles que
permiten que los propietarios puedan vender su participación futura en el
producto a otras personas o empresarios, según las cotizaciones de análisis
técnico o análisis fundamental que sirven para determinar su precio.
En
el caso de España, me permito citar que existe la Confederación Española de
Organizaciones Empresariales (CEOE), que es una organización empresarial
fundada en junio de 1977 y que representa a los empresarios españoles e integra
a empresas públicas y privadas de todos los sectores de actividad. Centra su
labor en la ayuda a los empresarios en contraposición con la labor de los
sindicatos. La afiliación se realiza a través de dos mil asociaciones de base y
doscientas organizaciones territoriales y sectoriales. Por ejemplo, en el caso
de Alicante existía la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Provincia
e Alicante (COEPA) que desapareció por su integración en la Confederación
Empresarial Valenciana (CEV).
La
CEOE fue fundada en 1977 a partir de numerosos patronos y empresarios que
procedían del antiguo “Sindicato Vertical” franquista, que en aquél momento se
encontraba virtualmente extinguido. Fue fundada poco antes de la celebración de
las elecciones generales de 1977, de las cuales salió la actual Constitución Española
de 1978. Fue fundamentalmente obra del empresario catalán Carlos Ferrer Salat
(1931-1998), quien negoció con el Gobierno del Presidente Adolfo Suárez Illana
(1932-2014), quien autorizó nuevamente la libertad de asociación sindical y fue
convencido de su necesidad y ser miembro de BusinessEurope, que es la patronal
que agrupa las asociaciones empresariales europeas. La CEOE ha tenido diversos
presidentes, siempre por elecciones, y actualmente su Presidente es Antonio
Garamendi (1958), que fue elegido en el año 2018 y que permanece todavía en el
cargo.
La
postura de los empresarios tras las elecciones municipales y autonómicas de
2015, contraria a las reformas que propugnan los nuevos partidos surgidos en la
crisis por tacharlas de irresponsables, ha abierto una polémica en el debate
político y socioeconómico en España. Junto a la CEOE también existe la
Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme).
Frente
a ellas están los sindicatos, palabra que viene del antiguo idioma griego, que
significa “hacer justicia” y que tácita y expresamente, han creado una unión de
asociaciones integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses
laborales ante el empresario empleador con el que están relacionados con un
contrato, las cámaras patronales o el Estado.
El
actual Gobierno español me da la impresión de que sigue una línea social
comunista y aunque participa en algunas negociaciones, suele imponer su
voluntad, como lo demuestra la creación de impuestos extraordinarios para las
empresas petroleras, energéticas, bancarias y otros casos. Los sindicatos
denominan a la CEOE con la expresión peyorativa y de oscuro tinte, “la
patronal”. Lo cierto es que, tanto la UE que incluye la libertad de contenido
productivo de las empresas y la libertad de instalación, son propias del
capitalismo financiero internacional y son estas empresas las que mueven las
corrientes dinerarias de multitud de países y que se miden por las cotizaciones
que suelen tener en la bolsa de valores.
No
voy a tratar del caso de Ferrovial, pero sí que puedo señalar que si se
traslada su sede principal a su filial “Ferrovial Internacional”, sita en los
Países Bajos, es por razones de un exceso de tributación en España, tanto como
empresa como con el impuesto extraordinario de solidaridad de las grandes
fortunas que van a tener que pagar los actuales dirigentes y también por la
disminución de los dividendos a cobrar por sus accionistas.
“Dura
lex, sed lex”, que traducido al español es “la ley es dura, pero es la ley”.
Máxima que se recuerda hablando de una ley o regla penosa a la que no hay más
remedio que obedecer. En este caso, los propietarios de Ferrovial intentan
interpretar a su manera esta norma jurídica que viene de los tiempos de la
Antigua Roma.
Vicente Llopis Pastor
17 de marzo de 2023
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