Como viene siendo habitual, durante los primeros días de octubre
de cada año, la Real Academia de Ciencias de Suecia hace pública la concesión
de los Premios Nobel, uno de ellos referente a la Ciencia Económica. Aunque se
entiende como Premio Nobel de Economía, no formaba parte de los Premios
originales que creó Alfred Nobel (1833-1896). Concretamente el de Ciencia Económica
fue creado en el año 1969 con motivo del tercer centenario de la creación del
Rijsban, banco emisor de Noruega y Suecia que hace más de tres siglos formaban
una única nación. La dotación del Premio la puso el propio banco y se añade a
la gestión de los recursos que para los Premios dispuso Alfred Nobel.
Este
llamado “Premio Nobel de Economía” fue concedido en su primera edición al
economista Ragnar Frisch (1895-1973), autor de la Teoría cuantitativa del
dinero, y Jan Tinbergen (1903-1994) economista y estadígrafo. Desde dicha fecha
hasta hoy han transcurrido cincuentaicuatro concesiones del Premio Nobel,
algunas de ellas a uno, dos e incluso tres especialistas y se han concedido
cerca de cien galardones. La economía es una “dismal science”, que se considera
como una ciencia desleal, y según los paradigmas de conocimiento en algún u
otro año, ha sido concedido a especialistas en macroeconomía, microeconomía,
finanzas, gestión de recursos humanos y otros campos que se incluyen dentro de la
Economía.
En este
año 2022 ha sido concedido a tres economistas que han tratado sobre temas
financieros. Algo importante porque las finanzas son las que influyen en el
desarrollo económico y no siempre son estables. Dada la crisis financiera del
año 2008 con la caída del banco de inversión Lehmann Brothers, han sido muy estudiadas
las formas en las que dicha crisis financiera se transformó en una crisis
económica y, sobre todo, la trascendencia que ha tenido para el sistema
financiero de cada país y, concretamente en España, ha dado lugar a la desaparición
de cajas de ahorros, fusiones bancarias y otras fórmulas.
Este año
2022 los galardonados han sido Ben Bernake (1953), quien fuera Presidente de la
Reserva Federal de Estados Unidos durante ocho años, con la presidencia de
George W. Bush (1946) y Barack Obama (1961). Actualmente es profesor de
Brookings Institution; junto a Douglas Diamond (1953), profesor de la escuela
de negocios de la Universidad de Chicago; y Philip Dybvig (1955), profesor de
la escuela de negocios de la Universidad de Washington, en San Luis.
La
concesión de dicho Premio lo fundamenta la Real Academia de Ciencias de Suecia en
“el estudio e investigación del papel de
los bancos en la economía, particularmente durante las crisis financieras”.
Un hallazgo importante en su investigación es por qué es vital evitar los
colapsos bancarios, destacando que la investigación bancaria moderna aclara el
por qué tenemos bancos, cómo hacerlos menos vulnerables en las crisis y cómo
los colapsos bancarios exacerban las crisis financieras. Los tres premiados
establecieron los cimientos de esta investigación desde hace pocos años. Sus
análisis han sido de gran importancia práctica para regular los mercados
financieros y hacer frente a las crisis financieras.
Las
aportaciones de los galardonados han servido para reordenar los sistemas
bancarios de cada país desde hace más de sesenta años. Tal es el caso de
España, en el que, al igual que otros países, define las técnicas de mediación,
en las que se ponen de acuerdo el inversor y el empresario por un mediador, por
ejemplo la Bolsa de Valores; y las técnicas de intermediación, en las que hay
un agente que recibe el dinero de los particulares y lo invierte bajo su riesgo
en empresas u otros activos, éste es el caso de los bancos. Los bancos pueden
tener diversos enfoques y se establecen distintas tipologías, sean bancos
públicos, privados, comerciales, de inversión, e incluso otras fórmulas en las
que no aparece el tipo de interés como una razón en la toma de decisiones; tal
es el caso de la llamada “banca islámica”.
En el caso
de nuestro país, las corrientes dinerarias de la economía se derivan de la
aplicación de la Ley Orgánica de Bases del Crédito y la Banca del año 1962, en
la que se nacionalizó el Banco de España, que hasta entonces era un banco que
cotizaba en bolsa y tenía múltiples poseedores de sus acciones y dejó al
arbitrio de las necesidad financieras el que se señalaran como bancos de
inversión dedicados a la financiación a largo plazo, y bancos comerciales, con
operatoria a menudeo y con disposición inmediata de los saldos de sus clientes.
O dicho de otra manera, las aportaciones de los tres nuevos Premios Nobel que
he citado no son muy nuevas, ya que en España ya existía la separación entre los
bancos de inversión y los bancos comerciales, pero la mayoría de los bancos decidió
transformarse en bancos comerciales.
Las
investigaciones de estos tres Premios Nobel son un respaldo a lo que España ha
realizado desde la crisis financiera del año 2008, creando el Sistema Integrado
de Protección (SIP) de las cajas de ahorros, el Fondo de Reestructuración
Ordenada Bancaria (FROB) para bancos y cajas de ahorros, el uso del Fondo de Garantía
de Depósitos, algo heterodoxo, ya que su finalidad era garantizar a los
particulares que tenían su dinero en cuentas corrientes bancarias y en cajas de
ahorros, pero las autoridades españolas hicieron uso de dichos fondos para salvar
a algunos bancos, con lo cual salvaban a los propios depositantes y, en última
instancia, nuestro país acudió a la Unión Europea, concretamente al Banco
Central Europeo (BCE) para el rescate de algunas entidades. Estos hechos han
dado lugar a que más de cien entidades financieras españolas han ido
fusionándose o comprándolas algunos de los intermediarios financieros y hoy en
día son aproximadamente unos veinte intermediarios financieros, con una
reducción de más del sesenta por ciento de oficinas y todavía no ha tenido fin,
así que creo que cada vez habrá menos oficinas de entidades financieras en
España y, además, su operatoria se canalizará en su mayor parte mediante la
digitalización y el automatismo de sus operaciones, séanse transferencias,
cajeros automáticos, uso de tarjetas de crédito, etcétera.
En
conclusión, los citados tres nuevos Premios Nobel han planteado que los Estados
han de intervenir a la mejora de las situaciones sociales que generan las
crisis financieras, considerando la importancia de los bancos y su
vulnerabilidad que, en algunos casos, hay que controlar y vigilar la enorme
magnitud de algunos de ellos para evitar caer en una crisis sistémica. A mí me
parece que las aportaciones de Ben Bernacke, Douglas Diamond y Philip Dybvig se
fundamentan en la situación de la banca estadounidense y no me parece que
tengan una calidad investigadora válida para todos los países. Sinceramente
creo que es muy parcial y sólo se centran en los medios de internacionalización
y refiriéndose a los bancos estadounidenses. Creo que en Europa y en España ya
funcionaban con las normas que han aportado estos tres autores y no han hecho
otra cosa que refrendar lo que la Unión Europea, el BCE y las funciones del
Banco de España han ido realizando, por lo que no es una gran novedad.
Un
afectuoso saludo.
Vicente Llopis Pastor
17 de octubre de 2022
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