Ir al contenido principal

LA ECONOMÍA DE GUERRA

  

            Estimado lector, no se asuste por el título de este artículo. España no se encuentra en guerra con ningún país y, por tanto, lo que voy a exponer es el habitual trazado de la economía de un país que está en guerra, séase en su propia tierra o que participa en la tierra de otros países beligerantes. La economía de guerra es un desastre, hecho que repercute en matanzas y violencias de soldados y mandos militares. Suele afectar profundamente a la población civil y desarbola el tejido productivo, la estabilidad de precios, la existencia de bienes de primera necesidad, a veces hambre, y la aparición de cartillas de racionamiento de los bienes necesarios para poder vivir. Los ciudadanos en edad idónea suelen ser destinados a la lucha en los frentes de batalla, quedando en la retaguardia o encargados a otros países que mantienen la paz, los niños, ancianos, madres e impedidos, que no son capaces de empuñar las armas, y suplen a las personas que están en el frente.

            España no participó en las dos grandes guerras habidas en el siglo XX. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En la Primera Guerra Mundial tuvo una recuperación favorable de nuestra economía, por la exportación de alimentos, cereales, vino y productos agrícolas a los contendientes. Según una anécdota que me contaron hace tiempo, algunas de estas personas y empresarios españoles se transformaron rápidamente en super-ricos, llegando a lavarse las manos o a afeitarse, no con agua, sino con coñac. Yo esto no me lo creo, pero ha circulado como anécdota.

            En la Segunda Guerra Mundial España no participó, pero era fundamentalmente germanófila y contraria a los Aliados, que ganaron la guerra (1939-1945), y nuestro país no se vio fortalecido. Al contrario, en el año 1946, una vez finalizada la conflagración mundial, se acordó dejar aislada totalmente a España, retirándose todos los embajadores de diversos países que estaban en España; tan sólo se quedaron los embajadores de Argentina, Honduras y El Salvador. Fue una época de hambre, autarquía, miseria y surgieron las cartillas de racionamiento. Este aislamiento de España desapareció gracias al convenio firmado por nuestro país con Estados Unidos de América, que entendió que España era un excelente portaaviones desde el que lanzar todo tipo de misiles y artefactos de guerra a la Unión Soviética. A cambio de ello, los estadounidenses, como Providencia Divina, concedieron numerosas ayudas a nuestro país, entre ellas las recordadas mantequilla y leche en polvo, que se repartían a los escolares de aquél entonces, así como material de guerra obsoleto que había usado Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Este material de guerra fue repintado y se incorporó la bandera española a dichos instrumentos y supuso una vuelta de España al concierto internacional, a pesar de que era una dictadura y de que el Bando Nacional fue ayudado por Alemania e Italia durante la Guerra Civil Española, siendo estas dos últimas naciones derrotadas posteriormente.

            El trazado de una economía de guerra suele seguir el siguiente camino: 1. Control exhaustivo de la política monetaria para evitar los procesos de hiperinflación; 2. Favorecimiento de la autarquía, es decir, valerse con los productos y bienes cultivados o fabricados en el país; 3. Medidas de ahorro del consumo energético; 4. Incentivación de la mano de obra a bajo coste para ocupar puestos de trabajo de aquellos que se incorporan al ejército; 5. Cambios en la política agrícola que dirigen sus cultivos y la industria transformadora hacia producción de granos y, en general, cultivos que aporten alta cantidad de hidratos de carbono; 6. Aumento de la producción de la industria pesada y de material militar; y 7. Establecimiento de reducciones del consumo privado, que puede incluir el racionamiento a la industria y a las familias. España vivió estos hechos desde que comenzó la Guerra Civil Española hasta los años cincuenta en los que los estadounidenses establecieron sus bases militares en nuestra península.

            Para muchos países no beligerantes y cercanos territorialmente a una zona de conflicto armado, la economía de guerra representa una posibilidad de crecimiento y desarrollo al poder incrementar sus exportaciones a los beligerantes, que según John F. Pollard (1944), se puede hablar de un efecto de arrastre que sufren los países más atrasados y que les lleva a una disminución del diferencial de contemporaneidad. La economía de guerra sustenta procesos de investigación y desarrollo tecnológico que mejoran la capacidad del país, sosteniéndose por algunos economistas que, en algunos casos, parecen ser el origen real de algunos conflictos.

            España, actualmente, no está en guerra, y forma parte de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), con lo que podemos decir que tenemos cierta seguridad. No obstante, puede que nos estén afectando algunas salpicaduras; algunas de ellas apenas perceptibles; donde participamos en “misiones de Paz” de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene por todo el mundo. Más trascendencia está teniendo la invasión de Ucrania por el ejército ruso, lo que ha llevado a exiliarse a millones de ucranianos, algunos de los cuales figuran como exiliados en España y hemos de compartir la necesidad de atenderlos y mantener el buen prestigio de España. En parte, esta situación ha generado parcialmente temas como un enorme incremento de la inflación, falta de suministros de petróleo, gas electricidad y otras fuentes de energía; una tímida autarquía; una política del Ejecutivo de poner tope a los precios, algo que no se puede llevar a cabo porque no lo permite la Unión Europea (UE) y tampoco la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC); reducción del consumo privado y otros ejemplos.

            Aunque no me refiera a la “guerra” en su sentido literal, España se está encontrando con nuevas líneas del frente belicoso. Concretamente en el enorme endeudamiento; incremento exagerado del tipo de interés de los fondos y deudas emitidas; hiperinflación y otras características que he expuesto en los siete puntos que he citado respecto al trazamiento de la economía de guerra. Algunos expertos más izquierdosos abogan por que las grandes empresas no repartan dividendos a sus accionistas y su importe se entregue al Estado; incluso abogan por fijar precios, lo cual va en contra, como he dicho antes, de las instrucciones de la UE y de la CNMC. Esto no se puede hacer, está prohibido, y es uno de los fundamentos en los que se basó la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE), en 1957, firmada por Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que actualmente es la Unión Europea.

            Creo, sinceramente, que en España estamos sufriendo algunos efectos propios de una economía de guerra, aunque formalmente no participamos en ninguna de ellas. Pero, estimado lector, medite usted sobre la situación económica de España y nuestros compromisos con la UE y los organismos internacionales. Así lo veo yo. La vieja y sabia Europa, a pesar de que en sus territorios han tenido lugar las más cruentas y continuas batallas, todavía sigue incólume, y será capaz de solucionar las “japonizaciones” de la Segunda Guerra Mundial.

            Así lo espero. Ya que si no es así, el fantasma del encarecimiento y otros sinsabores, pueden pasar de ser fantasmagóricos a transformarse en reales.

            Un saludo, querido lector. 

Vicente Llopis Pastor

21 de octubre de 2022

Comentarios

Entradas populares de este blog

ECONOSMISTAS ESPAÑOLES: PEDRO GUAL VILLALBÍ (1885-1968)

  Pedro Gual Villalbí (1885-1968) fue un economista y político español que tuvo gran trascendencia en España y que dejo solucionados muchos contratiempos que ha sufrido nuestro país. Nació en Tarragona, el 21 de noviembre de 1885, falleciendo en Barcelona el 11 de enero de 1968. Estudió Economía en las Universidades de Barcelona y de Leeds (Reino Unido). Fue catedrático de Política Económica y Legislación Aduanera en la Universidad de Barcelona. Militó en el Partido de Francesc Cambó (1876-1947) y la Lliga Regionalista. Durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1870-1930) fue secretario de la Patronal Catalana “Fomento del Trabajo Nacional”. Fue miembro entre 1927 y 1930 de la Asamblea Nacional Consultiva de la dictadura de Primo de Rivera. Después de la guerra civil española asumió la presidencia del Consejo de Economía Nacional y fue procurador en Cortes desde 1955. En 1957 fue nombrado Ministro Sin Cartera en el VIII y IX gobiernos del general Francisco Franco...

LA DUREZA DEL MINISTERIO DE HACIENDA ANTE LAS DEUDAS TRIBUTARIAS

                          El órgano perceptor de los impuestos es el Ministerio de Hacienda, que tiene una enorme infraestructura de funcionarios, técnicos, abogados del Estado, economistas del Estado y otros técnicos que interpretan las leyes y que, para el caso de personas o entidades con deudas tributarias, suele ser frecuente el llegar a acuerdos en los que, por ejemplo, se fraccionan dichas deudas, el contribuyente lo paga a plazos y el Ministerio no les aprieta demasiado el cuello para evitar que desaparezcan algunas empresas. Algunos de los casos, si no hay un acuerdo con el contribuyente, pueden pasar al Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) y, en casos de grandes divergencias entre contribuyente y el Estado, puede llegar incluso hasta el Tribunal Supremo.             Durante los tres últimos añ...

EL SIONISMO

               El sionismo es una ideología y un movimiento político nacionalista que propuso, desde sus inicios, el establecimiento de un Estado para el pueblo judío, colectividad religiosa y cultural descendiente del pueblo hebreo y los antiguos israelitas del Levante Mediterráneo. Este pueblo intentaba, preferentemente, ubicarse en la antigua Tierra de Israel, término histórico empleado en las tradiciones judías y cristianas para referirse a los antiguos reinos de Judá e Israel, es decir, al territorio de los israelitas. La Biblia lo expresa como “Tierra Prometida” , mientras que los cristianos utilizan a menudo la denominación de “Tierra Santa” , que también lo hacen suyo ocasionalmente los hebreos. Dicho movimiento fue el promotor y responsable, en gran medida, de la fundación del actual Estado de Israel en el año 1948. El sionismo aparece en Europa Central y Oriental a finales del siglo XIX. Su fundador, en tanto que movimiento organi...