España es uno de los países más endeudados, no solamente de
Europa, sino de todo el mundo. En los últimos diez años ha ido paulatinamente
incrementando su Deuda Soberana y se calcula que hacia finales del actual año
2022 se alcance un endeudamiento de 160% del Producto Interior Bruto (PIB), lo
cual supone 2 billones de euros, cifra difícil de sufragar ya que, por ejemplo,
si tuviera un superávit presupuestario del 1%, no podría disminuir su deuda por
la sencilla razón de que el tipo de interés de dicha deuda ha subido en los
últimos meses cerca del 1,60%.
Normalmente,
cada semana, el Ejecutivo español vende o subasta bonos a medio y largo plazo,
los martes y jueves. En este período de tiempo, el tipo de interés que ha ido
pagando nuestro país se ha situado alrededor del 1% anual, con ligerísimas
variaciones al alta y a la baja. Pero hete aquí que lo que vamos de año, los
problemas de abastecimiento de commodities, la invasión rusa en Ucrania y otros
índices, han repercutido en el tipo de interés, y de aquel 1% nos hemos situado
en el 2,82%, el tipo más alto de interés que se conoce desde el año 2014 y que
supone un duro golpe para el techo de gasto de España. El encarecimiento del
coste de financiación del Tesoro se está acelerando a medida que el mercado de
bonos descuenta con más intensidad las alzas de tipos del Banco Central Europeo
(BCE); ello es consecuencia de que el BCE subió los tipos en 75 puntos básicos
el día 8 de septiembre, que está tensionando con fuerza los rendimientos de los
bonos desde dicha fecha.
El Tesoro
español sigue colocando su emisión de bonos y deudas a 3, 10, 15 y 30 años, y
en todos los casos tiene que pagar un interés sensiblemente superior al de las
subastas previas de los 10 años anteriores. Por ejemplo, en la deuda emitida a
10 años, que es la que marca la referencia para el cálculo de la prima de
riesgo, ha llegado a alcanzar el 2,82%, que contrasta con el 1,99% de la
subasta previa del pasado 4 de agosto. En todo tipo de bonos y deudas a
diversos plazos está aumentando el interés y España lo va a sufrir lenta pero
de forma inmisericorde. Al paso que vamos, el coste para el Tesoro español de
colocar deuda a una década se ha elevado casi un 1% y mi opinión es de que no
acabará ahí, sino que se incrementará por la razón del panorama político,
social y militar del mundo y de la necesidad que tiene España de acudir a mercados
internacionales que no van a contar con un interés relativamente bajo, sino que
va a verse incrementado en una enorme cuantía, incluso con un crecimiento
superior al 1%. Pensemos en que el incremento del tipo de interés de un 1% para
una Deuda Soberana de España de cerca de 2 billones de euros, supone un coste
adicional de más de 30 mil millones de euros anuales, cifra agobiante y que
vamos a sufrirla varias generaciones de españoles. Sinceramente creo que España
va a emitir sus bonos y deudas como perpetuas, y su solución es altamente
difícil, porque no somos grandes productores del sector secundario, la
industria, y basamos nuestra actividad económica en el sector de servicios,
fundamentalmente en el turismo, con sus restaurantes, camareros y otros operarios
cuyos beneficios no son extraordinarios.
Así veo yo
el tema de la financiación del Tesoro español y me quedo con la esperanza de
que no se mantenga durante mucho tiempo.
Dentro de
unos meses volveré a comentar este tema.
Vicente Llopis Pastor
19 de octubre de 2022
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