En los
últimos meses estamos sufriendo restricciones en algunos productos y materias
primas, sobre todo en algo tan trascendente como es la energía, en la que
podemos incluir petróleo, gas, electricidad y otros. Amén del aldabonazo que supone
para la economía mundial, las dificultades de suministro de cereales,
transportes internacionales y su destino final, nos encontramos con la
disyuntiva de si estos productos son o no “commodities”. Con el fin de matizar
este concepto, me permito aclarar lo que a continuación expongo. En el mundo
existen infinidad de materiales y de diversos orígenes; entre ellos las
materias primas con que se fabrican los productos de uso cotidiano y
empresarial. Las personas pueden obtener otra clase de ingresos invirtiendo en
estas materias primas, que son productos muy demandados pero que los inversores
no buscan hacer uso de las mismas, sino son operaciones especulativas basándose
en los movimientos de los precios y usándolos como transacciones comerciales
que compran y venden, sin importarles el uso final que se haga de las mismas.
En un
sentido muy básico, un commodity es una mercancía que sirve para comerciar,
comprar o vender, pero que al inversor no le importa en demasía el uso que se
haga de él. El ejemplo más claro de commodity es el petróleo, que es un producto
básico que se utiliza como fuente de energía y del que se derivan centenares de
productos básicos de todo tipo, que pueden ser negociados en el mercado
nacional o internacional por comerciantes e inversores, ya sea con efectivo o
mediante divisas. No obstante, los commodities pueden ser también intercambiados
por bienes de valor similar. Los commodities nacieron en la Chicago Board of
Trade en el año 1856 y se han ido generalizando hasta el extremo de que su
negociación es similar a las bolsas de valores, sobre todo en la bolsa
mercantil de Nueva York; bolsa de metales de Londres; bolsa de petróleo de
Londres; y el citado Chicago Board of Trade.
Además del
petróleo, son considerados como commodities otros productos que realmente son
mercancías y objeto de especulación para quienes intervienen en sus mercados.
Por ejemplo, los metales, que incluyen oro, plata, platino y cobre; energía,
que incluye petróleo crudo, combustible para calefacción, gas natural y gasolina;
ganadería, que puede incluir ganado, cerdo, magro y panza de cerdo;
agricultura, que incluye maíz, arroz, trigo, cacao y café. Pero no solamente
aparecen este tipo de commodities, sino que se han generado otros nuevos, como
es el de finanzas, que es un conglomerado de créditos para las finanzas
bancarias y no bancarias; el de índices, que son listas que representan una
clasificación dentro de este conjunto, incluso de monedas, que tiene una
infinidad de usuarios basada en la cotización de las divisas.
Para
hablar de principales commodities, es necesario pensar primero en la frecuencia
con que estos productos son comerciados en el mercado. Muchos países dependen
casi enteramente del comercio de aquel o aquellos commodities con que se han
establecido como exportadores durante años. Estos son aprovechados a nivel
mundial y cada día son más demandados por su relevancia económica y por la
versatilidad con que se pueden elaborar otros productos.
La
correcta traducción de commodity al idioma español es “mercancía”, o séase,
productos u objetos para comprar y vender, independientemente de la finalidad
última de los mismos y del uso que se pueda hacer en economía. Hay numerosos
ejemplos de países que venden y negocian comodities; por ejemplo, Chile, con el
cobre y la celulosa; Paraguay, con la soja; Argentina, con la soja y la carne
vacuna; países africanos, con oro y metales preciosos; Rusia, con el gas;
Argelia, igualmente con el gas; y así sucesivamente se alcanzan cientos de
commodities, entre lo que no faltan maderas, piedras naturales, arena, cobre,
fibras, metales de todo tipo, aceros, metales no férreos, tierras raras,
materiales inorgánicos, polímeros y otros.
Una de las
habituales características de los commodities son los contratos de futuro, que
son acuerdos que obligan a las partes contratantes a comprar o vender un número
determinado de valores en una fecha futura y determinada, y con un precio
establecido de antemano. Estos contratos se negocian en lo que se llama
“mercado a término” o “mercado de futuros”. Estos contratos de futuros son una
categoría dentro de los “contratos de derivados”, que establecen una mayor
complejidad y que solamente suelen tener éxito las entidades bancarias,
personas de enorme capital y especialistas, ya que estos contratos también
pueden ser a largo plazo, o a corto plazo, que tienen la denominación de “estar
largo” o “estar corto”, según las posiciones de tiempo que se hayan pactado.
Hasta tal extremo de sofisticación llegan estos contratos de futuros sobre
commodities que con cierta frecuencia el Poder Ejecutivo del país anula
temporalmente la posibilidad de realizar este tipo de transacciones.
En los
meses que llevamos con menor suministro de gas a Europa, incremento de la
inflación y el rebote de la invasión rusa en Ucrania, se están tambaleando los
mercados de commodities; aunque los especialistas lo niegan y entienden que son
consecuencia de las necesidades de uso de dichos productos y no de su especulación
como commodities. Cuando pasen algunos meses tendremos las cosas más claras.
Vicente Llopis Pastor
18 de octubre de 2022
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