XL. ANTONIO MACHADO RUIZ (1875-1939). AFORISMOS, PROVERBIOS, MÁXIMAS, ADAGIOS, REFLEXIONES Y OTROS CONCEPTOS SINÓNIMOS DE GRANDES LITERATOS Y DESTACADAS PERSONALIDADES (XL)
En el artículo de ayer sobre la obra de Antonio Machado
Ruiz (1875-1939) lo situamos en su época bohemia en el Madrid de finales del
siglo XIX y principios del siglo XX. En junio de 1899 Antonio Machado viajó a
Paris donde lo esperaba su hermano Manuel.
En la capital francesa trabajaron para la editorial Garnier
y se relacionaron con escritores y literatos de distintos países en una época
en la que París era el centro cultural del mundo a la que llamaban la “ciudad
de la eterna luz”; allí conoció a destacados escritores, por ejemplo Pío Baroja
y Nessi (1872-1956); Juan Ramón Jiménez (1881-1958); Rubén Darío (1867-1916);
Francisco Villaespesa (1867-1936); Paul Verlaine (1844-1896); Oscar Wilde
(1854-1900); Jean Moreas (1856-1910) y otros. Los hermanos estuvieron poco
tiempo en París regresando a España. En 1902, tanto Antonio como Manuel hacen
su segundo viaje a París y Antonio se vuelve a España el 1 de agosto. A finales
de ese año, de vuelta en Madrid, el autor entregó a la imprenta su primer libro
“Soledades” (1899-1902). Entre 1903 y 1908 el poeta colaboró en diversas
revistas literarias, muy numerosas en aquellos tiempos; incluso firmó el
manifiesto de protesta a raíz de la concesión del Premio Nobel de Literatura a
José Echegaray (1832-1916).
Su obra poética continúa y obtiene por oposición la plaza
de profesor de francés en el instituto de Soria, lo que supuso un paso hacia
una realidad soriana muy distinta del Madrid bohemio y del París simbolista,
añadiendo que “ya era, muy otra, mi
ideología”, que en lo literario se quedó reflejado con su siguiente libro,
titulado “Campos de Castilla”. En lo profesional inició su vida de maestro de
pueblo; en lo sentimental descubrió a Leonor, el gran amor de su vida. En
diciembre de 1907, al cerrarse la pensión en la que vivía Machado, los
huéspedes se trasladaron a un nuevo establecimiento, sito en la entonces
llamada plaza de Teatinos, en la que el destino le dio al poeta el conocer a
Leonor Izquierdo, la hija mayor de los propietarios de la pensión, que a la
sazón tenía entonces trece años de edad y Antonio treintaidós. Dos años después
contrajeron matrimonio, ella con quince años de edad y él con treintaicuatro.
Fue un matrimonio muy feliz y ambos cónyuges estaban muy enamorados, fue la
época en la que estudió sobre Soria, el río Duero y muchas poesías de
sentimiento amoroso y del entorno bucólico en el que vivían. Desgraciadamente,
su esposa Leonor falleció el 1 de agosto de 1912, de tuberculosis, y Antonio
quedó sumido en una gran depresión. Su última alegría fue tener en sus manos,
publicado al fin, el libro que ella había visto crecer ilusionada día a día: la
primera edición de “Campos de Castilla”.
Machado, lleno de desesperación, solicita su traslado como
profesor a Madrid, pero el único destino vacante era Baeza, en Jaén, a la que
llamaban “la Salamanca andaluza”, y en donde ejerció como profesor de gramática
francesa durante siete años en el instituto de bachillerato instalado en la
antigua universidad y, aunque no tenía la alegría de su época de matrimonio,
compuso inolvidables poemas referidos a la serranía de Cazorla y de Segura, al
río Guadalquivir y otros elementos del entorno. Machado se vio obligado a
estudiar por libre entre 1915 y 1918 la carrera de Filosofía y Letras, con ese
nuevo título en su menguado currículo solicitó el traslado al instituto de
Segovia que en esta ocasión sí se le concedió. Machado abandonó Baeza en 1919,
en una época política muy convulsa, pero que le permitió vivir cerca de Madrid
y frecuentar el mundo intelectual madrileño. Recordemos que en el año 1923 el
General Miguel Primo de Rivera (1870-1930) da un golpe de Estado y se crea la
dictadura, con la anuencia del Rey Alfonso XIII (1886-1941) y, en 1931, se
declara la Segunda República Española. Antes de continuar exponiendo la
biografía de nuestro autor, paso a citar algunos de sus aforismos, proverbios,
máximas, adagios, reflexiones y otros conceptos que son la razón de ser de
estos artículos:
- Valor.
“Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá
valor más alto que el de ser hombre”.
- Muerte.
“La muerte es algo que no debemos temer
porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no
somos”.
- Alegría.
“La alegría consiste en tener salud y la
mollera vacía”.
- Precio.
“Sólo un tonto piensa que el precio y el
valor son los mismos”.
- Creación.
“¿Dices que nada se crea?, no te importe,
con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano”.
- Incertidumbre.
“Toda incertidumbre
es fructífera… siempre que vaya acompañada del deseo de comprender”.
- Conversación.
“Converso con el hombre que siempre va
conmigo. Quien habla solo espera hablar con Dios un día”.
- Azar.
“¿Para qué llamar caminos a los surcos del
azar? Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar”.
- Ateísmo.
“Tenga cuidado con la comunidad en la que no
existe la blasfemia. Por debajo, el ateísmo es desenfrenado”.
- Ficción.
“Después de la verdad nada hay tan bello
como la ficción”.
- Medida.
“Es el mejor de los buenos quien sabe que en
esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos…”.
- Traiciones.
“En el análisis psicológico de las grandes
traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote”.
- Virtudes.
“La ausencia de vicios suma muy poco a la
suma de las virtudes de uno”.
- Preguntar.
“En preguntar lo que sabes el tiempo no has
de perder… Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?”.
- Regreso.
“Los que están siempre de vuelta de todo son
los que nunca han ido a ninguna parte”.
- Rocío.
“Descubrí el secreto del mar meditando sobre
una gota de rocío”.
- Amor.
“A las palabras de amor les sienta bien un
poquito de exageración”.
- Vicios.
“Nadie puede arrojar luz sobre los vicios
que no tiene o las aflicciones que ha experimentado”.
- Necedad.
“Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría”.
- Esfuerzos.
“Todos nuestros esfuerzos deben tender hacia
la luz”.
- Verdad.
“Tu verdad no; la verdad y ven conmigo a
buscarla. La tuya guárdatela”.
- Hombres.
“Hay dos clases de hombres: los que viven
hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas”.
- Lenguaje.
“El único lenguaje viviente es el lenguaje
en el que pensamos y tenemos nuestro ser”.
- Juzgar.
“Juzgarnos o corregirnos supone aplicar la
medida ajena al paño propio”.
- Conocimiento.
“La zona más rica de nuestras almas, desde
luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por
nuestro amor propio”.
El 14 de abril de 1931 se establece la Segunda República
Española cuando Antonio Machado estaba en Segovia. Comienza con una nueva etapa
la historia de España y también en la vida de nuestro autor. En 1927 fue
elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua, si bien nunca llegó
a tomar posesión de su sillón. En aquellos tiempos conoció a Pilar de
Valderrama, quien viajó sola a Segovia con el pretexto de salir de una
depresión con una cura de descanso y soledad. Pilar pertenecía a la alta
burguesía madrileña y parece ser que tuvieron un amor platónico, ya que Pilar
estaba casada y era madre de tres hijos y autora de algunos libros de poemas.
Con la llegada de la Segunda República Española, el poeta,
que vive la noticia en Segovia, fue requerido para ser uno de los encargados de
izar la bandera tricolor en el balcón del ayuntamiento. Un momento emotivo que
Machado siempre recordaría con estas palabras: “¡Aquellas horas, dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de
la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor
en el ayuntamiento de Segovia!... Con las primeras hojas de los chopos y las
últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra república de la
mano”.
En octubre de 1931 la República le concedió a Machado una
cátedra de profesor de francés en Madrid, en donde por fin pudo vivir de nuevo
en compañía de su familia, su madre, su hermano José, su cuñada y sus sobrinas.
Tuvo una vida muy activa en Madrid y fue nombrado por las Misiones Pedagógicas
para la organización del Teatro Popular. Publicaba frecuentemente en el Diario
de Madrid y en El Sol, haciendo uso de sus dos nombres apócrifos, los
pensadores Juan de Mairena y Abel Martín. La Guerra Civil española
se inicia el 18 de julio de 1936 y Madrid, en manos de los republicanos, es el
más importante objetivo del alzamiento militar. Poco a poco se va aislando
Madrid del resto de España y ello repercute en la vida de Antonio Machado Ruiz,
de lo que hablaré en el artículo de mañana, en el que se exilia desplazándose a
Francia con su madre.
Estimado lector, mañana finalizaré estos tres artículos
sobre la insigne figura del gran poeta Antonio Machado Ruiz.
Vicente Llopis Pastor
18 de junio de 2022
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