Estimado lector, siguiendo la costumbre de cada lunes,
incluyo una nueva colección de anécdotas de famosos personajes de la historia,
por ejemplo:
701)
Francesch
Vicens Garcia Ferràndiz, “El Retor de Vallfogona”.
Francesch Vicens
Garcia Ferràndiz (1579-1623), sacerdote y poeta español en lengua catalana; más
conocido como “El Retor de Vallfogona”. El obispo de su diócesis ordenó que las
amas de llaves de los párrocos no podían tener menos de cuarenta años de edad.
En una visita pastoral a Vallfogona, le sirvió la mesa una moza joven y bonita.
El obispo dijo
que esto era contrario a lo ordenado. Y el párroco-poeta replicó:
-
“Es que hay otra”.
Y llamó a la otra
para que el obispo la viera. Moza también y bonita. El Obispo le dijo:
-
“Pues es mucho peor dos que una”.
El Retor le
dijo:
-
“No, ilustrísima, con perdón; “Dos vints fan quaranta”.
O sea, que
sumadas las edades de las dos mozas, eran los cuarenta reglamentarios.
702)
Vicky Baum,
novelista austríaca.
Vicky Baum (1888-1960) fue una novelista austríaca que
residió durante muchos años en Estados Unidos de América. Su novela más famosa
es “Gran Hotel”, que se ha llevado en varias ocasiones al cine. Se decía de
ella que, una vez que se hablaba de la pobreza y de los pobres, dijo:
-
“Los pobres han de prescindir de muchas cosas en las
que no encontrarían la felicidad, ni tan siquiera el bienestar. Pero ellos
creen que sí, y tienen esta ventaja sobre los ricos, que ya no saben que no”.
Y alguien le dijo entonces:
-
“Pero a usted no le gustaría ser pobre”.
A lo que Vicky Baum constestó:
-
“No; ahora ya no. Porque ahora ya se que no y sería un
pobre sin esperanza y sin ilusiones”.
703)
Eduardo VII,
rey de Inglaterra.
Eduardo VII de
Inglaterra (1841-1910) sucedió a su madre, la reina Victoria (1819-1901), reina
que ocupó el trono de Inglaterra de 1837 a 1901, es decir, sesentaicuatro años.
Eduardo VII tuvo durante la mayor parte de su vida el título de Príncipe de
Gales como heredero de la corona, que finalmente asumió a la muerte de su
madre, en 1901, y fue rey de Inglaterra hasta 1910.
Eduardo pasaba,
durante su largo principado, mucho tiempo en París. Como es sabido, era un
hombre tenido por muy elegante y los otros elegantes le imitaban. Y así, sin
proponérselo, introdujo algunas modas. Una vez olvidó abrocharse el último
botón del chaleco y, así, nació la moda de llevar el último botón desabrochado.
Otra vez, un día de lluvia, para no mojarse los bajos de los pantalones se los
dobló hacia arriba; se olvidó después de desdoblarlos y surgió la moda, que
todavía dura, de la vuelta en los bajos de los pantalones. Padecía el Príncipe
de Gales un dolor reumático que le impedía extender el brazo derecho. Y, al dar
la mano, lo hacía con el codo unido al cuerpo; ademán que se puso de moda y se
convirtió en una forma elegante de dar la mano.
704)
André Gire,
escritor francés.
André Gire
(1869-1951) fue un destacado escritor francés. Premio Nobel de Literatura en el
año 1947.
En una ocasión le
preguntaron cuáles eran las cien mejores novelas escritas en francés. Y decía:
-
“¿Las cien mejores? Necesito tiempo para pensarlo”.
Entonces le
preguntaron:
-
“¿Y las diez mejores?”.
Contestó
Gide:
-
“Necesito tiempo también. Mucho menos, pero un tiempo
sí”.
Entonces le
preguntaron:
-
“¿Y la mejor. La mejor novela escrita en francés?”
Y André Gide
contestó enseguida:
-
“La Cartuja de Parma”.
Hay que añadir
que el autor de esta novela es Henri Bayle (1783-1842), más conocido por
Stendhal.
705)
Christoph
Willliband Gluck, músico y compositor alemán.
Christoph
Willliband Gluck (1814-1887) fue un músico y compositor alemán.
Gluck era hijo de
un guardabosque. En sus últimos años estuvo casi imposibilitado, después de un
ataque de apoplejía. Había sido hombre de buen diente y, sobre todo, buen
bebedor.
Un día, el
príncipe de Saint-Empire le preguntó:
-
“¿Cuáles son las cosas de esta vida que más os gustan?”.
-
“El dinero, el vino y la gloria”, respondió Gluck.
-
“¿Por este orden?”, le dijo Saint-Empire.
Gluck
contestó:
-
“Exactamente, pues con el dinero compro vino, con el
vino me entra la inspiración y el fruto de mi inspiración me abre la puerta de
la gloria”.
706)
Sacha
Guitry, actor y dramaturgo francés.
Sacha Guitry
(1895-1957) fue un actor, dramaturgo, escenógrafo, director de cine y guionista
cinematográfico francés. Cuenta en sus memorias que una vez tenía dos
fontaneros en su casa, que le arreglaban el baño, y les preguntó:
-
“¿Les gustaría verme en el teatro?”.
Los
fontaneros tuvieron un gesto vago. Sacha continuó:
-
“La obra es mía también. Yo las escribo y las
represento. La obra se llama “Une Folie”. ¿No la han visto anunciada?”.
Ninguno de los
dos había visto el anuncio. Uno murmuró:
-
“Cuesta muy caro el teatro”.
Sacha les
dijo:
-
“No les costará nada. Yo les invito”.
Y les dio dos
butacas para el día siguiente, domingo. No se acordó de ellos durante la
representación. Les había dado una fila hacia la mitad y ni tan siquiera miró a
ver si estaban. El lunes entró a saludarles en el baño, diciéndoles:
-
“¿Cómo va esto?”.
Los dos le
dijeron que iba muy bien, pero ninguno le habló de la obra “Une Folie”. Guitry
pensó que a lo mejor no habían ido, que habían regalado las butacas a otros o
quién sabe si las habían vendido. Él tampoco les dijo nada.
Terminado el
trabajo le presentaron la factura. Guitry la examinó y se vio obligado a
protestar:
-
“No, no; esto sí que no. Aquí pone día tal tres horas
seiscientos francos. Y este día que pone aquí era domingo, y ningún domingo han
venido a trabajar”.
Uno de los
fontaneros le dijo:
-
“Es el día del teatro, señor. Tres horas. Y no le
contamos el metro ni el acomodador, únicamente el tiempo perdido”.
707)
María
Antonieta, reina de Francia.
María Antonieta
de Habsburgo Lorena (1755-1793) fue casada a los quince años de edad con Luis
XVI de Francia (1754-1793) y fue reina de Francia en el periodo 1774 a 1789.
Cuando María
Antonieta entró por primera vez en París junto a su esposo, el Delfín, fue
aclamada por la multitud. Al lado de la carroza cabalgaba el Mariscal de Campo
Jean De Cossé, duque de Brissac (1698-1780). La delfina no entendía muy bien
los gritos de la multitud. Pero veía la alegría en los rostros y se sabía
recibida con entusiasmo. Y le dijo a De Brissac:
-
“¡Cuánta gente, señor!”.
El mariscal le
hizo una reverencia y le dijo:
-
“Señora, con permiso del Delfín, aquí veis a doscientos
mil parisienses, todos enamorados de vos”.
708)
Platón,
filósofo de la Antigua Grecia.
Platón (429
a.C.-347 a.C.) fue uno de los grandes filósofos griegos, discípulo de Sócrates.
Platón era sobrio, moderado, trabajador, paciente, afable y muy comprensivo
para los defectos de los demás. Decía:
-
“El verdadero filósofo enseña la virtud más con el
ejemplo que con las palabras. Los hombres no necesitan preceptos. Cualquiera,
sin precepto ninguno, puede llegar a tener muy buen sentido. Lo único que
necesitan los hombres son ejemplos. La vida virtuosa suele ser incómoda al
principio y nada ayuda tanto a vivirla como ver a otros que la viven con
alegría”.
709)
Paul Valéry,
poeta, ensayista, escritor y filósofo francés.
Paul Valéry
(1871-1945), estaba haciendo un crucero por el Mediterráneo en barco. Los
viajeros dormían siempre en el barco y desde allí visitaban las ciudades en
cuyos puertos se detenían. Llegaron a Barcelona y Valéry no bajó del barco. Un
periodista barcelonés supo que Valéry estaba en el barco y consiguió que le
dejaran subir. Su intención era entrevistar al poeta. Le dijeron que éste no
concedía entrevistas. El periodista llevaba un álbum y rogó que lo pasara a
Valéry para que se lo firmara. El secretario del poeta le dijo:
-
“Esto sí es posible. La firma sola, tal precio; la
firma y una frase, tal otro; un poemita firmado, tal otro”.
Los precios, cada
vez más caros. El periodista se fue sin la firma del poeta.
710)
Sir Arthur
Wellesley, duque de Wellington.
Sir Arthur
Wellesley, duque de Wellington (1769-1852), militar, político y estadista
británico. Vencedor de Napoleón en la batalla de Waterloo, el 22 de junio de
1815. Era hombre de muy pocas palabras. Un día se le presentó un tipo con una
coraza metálica de su invención, impenetrable a las balas. Wellington escuchó
la explicación y ordenó:
-
“Ponéosla”.
Y a un soldado le
dijo:
-
“¡Dame el fusil!”.
EL inventor no se
quiso poner la coraza, y Wellington dejó de interesarse por el invento.
Estimado lector,
habrá diez nuevas anécdotas el próximo lunes.
Un afectuoso saludo. Continuará…
Vicente Llopis Pastor
20 de junio de 2022
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