XXXVII. VICENTE BLASCO IBÁÑEZ (1867-1928). AFORISMOS, PROVERBIOS, MÁXIMAS, ADAGIOS, REFLEXIONES Y OTROS CONCEPTOS SINÓNIMOS DE GRANDES LITERATOS Y DESTACADAS PERSONALIDADES (XXXVII)
Tal como dije ayer, continúo con el escritor valenciano del
escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), trasladando algunos aforismos,
proverbios, máximas adagios, reflexiones y otros conceptos que le son
reconocidos., esta vez de la figura. ayer hablé de sus novelas de carácter
regional, pero a partir de sus salidas al extranjero, sus destierros, su
participación en eventos internacionales y su pensamiento social, aparecen sus
llamadas “novelas de tesis”, en las que incluyo “La Catedral” (1903); “El
intruso” (1904); “La horda” (1905); “La bodega” (1905) y otras, en las que trata,
respectivamente, del clericalismo toledano, los conflictos sociales en Bilbao,
la algarada anarquista de 1896 en Jerez de la Frontera y la vida en los bajos
fondos de Madrid, siguiendo la influencia del Naturalismo. Igualmente se
incluyen sus novelas “psicológicas”, tales como “La maja desnuda” (1906);
“Sangre y arena” (1908); “Los muertos mandan” (1908); “Luna Benarmor” (1909) y
sus novelas de la “guerra europea” o de ambiente “cosmopolita”, entre las que
incluyo “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (1916); “Mare Nostrum” (1918);
“Los enemigos de la mujer” (1919); muchas de las cuales fueron las que más fama
le dieron en el extranjero; en ellas lo más destacado es la proyección de la
guerra en distintas clases sociales: banqueros, intelectuales, artistas,
millonarios, etcétera; así como obras posteriores, por ejemplo “El Papa del
mar” (1925); “A los pies de Venus”; “El paraíso de las mujeres”; “El préstamo
de la difunta”, quizás de una calidad inferior a las que he citado
anteriormente pero que dieron fama y dinero a Vicente Blasco Ibáñez, hasta el
extremo de vivir en Hollywood, donde escribió novelas y fue guionista de
algunas películas. Sus películas más famosas fueron: “Sangre y arena” (1922),
protagonizada por Rudolph Valentino y Nita Naldi, nuevamente filmada en el año
1941, siendo sus protagonistas Tyrone Power y Linda Darnell, y la más
taquillera de todas, “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (1961), protagonizada
por Glenn Ford y Ingrid Tulin. Una de sus más interesantes novelas es “La
vuelva al mundo de un novelista” (1924), en la que describe todo lo conocido
durante más de un año de trayecto en cruceros y barcos de lujo a través del
mundo. Hay que citar que Vicente Blasco Ibáñez se enriqueció con su literatura
y, entre otras, compró y edificó un palacete en la playa de la Malvarrosa y un
edificio-castillo en Mentón (Francia).
Antes de finalizar con su biografía incluyo algunas otras
expresiones de nuestro autor:
- Juventud.
“La juventud es la
edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los
excesos superfluos”.
- Mujeres.
“Pero yo tengo cierta confianza, porque el
corazón justo y fuerte de las mujeres es siempre piadoso con la debilidad y la
ignorancia del hombre”.
- Dolor.
“El dolor es el agua
que riega los jardines de la poesía y hace crecer sus árboles más lozanos”.
- Música.
“La música es para mí
la más grata de las artes. Entiendo poco de ella, pero la siento”.
- Amor.
“El amor tiene bastante con sus propios
asuntos y no deja espacio a las otras curiosidades de la vida”.
- Condena.
“El hombre, condenado eternamente a la
grosería y al egoísmo por su propia naturaleza, puede dar muy poco de sí en una
materia tan delicada como es la poesía”.
- Pecados.
“¡La instrucción!... Una gran cosa, capaz de
infundir respetabilidad hasta a los mayores pecados”.
- Ciencia.
“La ciencia es una diosa cruel con los que
se dedican a su servicio”.
- Mundo.
“El mundo se aburre de un modo mortal. No
ocurre nada, nadie sueña, nadie aspira a cosas imposibles, nadie comete
imprudencias”.
- Dinero.
“Desde hace ochenta años ha venido a la
tierra un nuevo dios: el dinero”.
- Vivir.
“Para vivir santamente bastaba con la
sabiduría de los sacerdotes y la ignorancia popular, que proporciona una
beatífica tranquilidad. ¿Para qué más? Así había permanecido el país durante
los siglos más gloriosos de su historia”.
- Ladrones.
“¡Ladrón! ¡Hijo de ta1!... ¡Martirizar así a
un bicho que valía más que él!... y todos gritaban con vehemente ternura por el
dolor de la bestia, como si no hubiesen pagado para presenciar su muerte”.
- Vida.
“Nuestra vida nunca es rectilínea ni la
gobierna la lógica”.
- Ilusiones.
“El ambiente que nos rodea es demasiado real
para que podamos cultivar en él nuestras ilusiones”.
A grandes rasgos he citado la vida y obra del escritor
valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Llena de curiosidades, amenidades,
provocaciones y, en su momento, lleno de dinero. En su juventud se batió en
duelo con un teniente del Ejército Español, quien le disparó y la bala alcanzó
la hebilla del cinturón de Vicente Blasco Ibáñez, lo que le permitió salvar su
vida. En mujeres fue algo libidinoso, separándose de su esposa y viviendo con
una amante durante muchos años en la Costa Azul francesa. Entre otras
situaciones, el Directorio del General Primo de Rivera que gobernó España de
1923 a 1930, con el rey Alfonso XIII (1886-1941) y con el apoyo del partido del
PSOE, lo extraditó y vivió durante muchos años en el extranjero,
fundamentalmente en Francia. Precisamente en su villa de Mentón (Francia)
falleció el 28 de enero de 1928. Entre sus iniciativas incluyó la colonización
de una parte de Argentina, a la que llamó “La nueva Valencia”, en la que
cultivó naranjas y productos típicos valencianos, pero que no llegó a
consolidar.
Ésta fue la interesante vida y obra de Vicente Blasco
Ibáñez. Siempre tan independiente y al que se le puede calificar con la frase
“confieso que he vivido”.
Al margen de lo que he expuesto, me permito citar a mi
padre, Vicente Llopis Llopis (1909-1989), quien fue testimonio de la dimisión
del General Primo de Rivera como Jefe de Gobierno ante Alfonso XIII, en el
Palacio Real, cuando estaba paseando por el Patio de Armas; igualmente con el
advenimiento de la Segunda República Española, estando mi padre de guardia en
el cuartel de Caballería de Valencia, una multitud enfervorizada llegó al
cuartel pidiendo que retirara la bandera monárquica y la sustituyeran por la
bandera republicana, a lo que el teniente de guardia, con el consentimiento del
Coronel, lo llevó a cabo con mi padre, colocando dicha nueva bandera. Días
después de la constitución de la Segunda República Española, la ciudad de
Valencia rindió un homenaje con música, proclamas, sentencias y referencias a
Vicente Blasco Ibáñez, en la que miles de valencianos irrumpieron en las calles
y entraron en centros oficiales, de lo que fue testigo el soldado de caballería
Vicente Llopis Llopis, mi padre.
La avenida del Paseo de Valencia al Mar, en el que está
ubicada la Universidad de Valencia y otros centros de Enseñanza Superior ha
sido renombrado con el nombre de Avenida de Vicente Blasco Ibáñez por acuerdo
del Excmo. Ayuntamiento de Valencia en 1977.
Estimado lector, muchas gracias por leerme y hasta mañana.
Vicente Llopis Pastor
22 de mayo de 2022
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