XXXVI. VICENTE BLASCO IBÁÑEZ (1867-1928). AFORISMOS, PROVERBIOS, MÁXIMAS, ADAGIOS, REFLEXIONES Y OTROS CONCEPTOS SINÓNIMOS DE GRANDES LITERATOS Y DESTACADAS PERSONALIDADES (XXXVI)
Tal como llevo publicando, continúo con los aforismos, proverbios, máximas adagios, reflexiones y otros conceptos, esta vez de la figura del escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928).
Vicente Blasco Ibáñez nace en Valencia en 1867, sus padres
procedían de Aragón, buscando una vida mejor en las tierras valencianas. El
pequeño Vicente denota, desde su niñez, una notable inteligencia que
prontamente se manifiesta en algunas cuestiones que formaron parte de su vida,
por ejemplo su obsesión o motivación hacia la República, haciendo todos sus
esfuerzos por acabar con la monarquía española. Su audacia para algunos hechos
cotidianos, por ejemplo, batirse en público, arrojar panfletos contra la
monarquía desde avionetas y, sobre todo, su vertiente periodística, en la que
creó diversos periódicos que le sirvieron como punto de partida para ser,
posteriormente, un gran novelista. Algunos eruditos incluyen a Vicente Blasco
Ibáñez dentro de la Generación del 98, algo que yo creo que es incierto ya que
aunque fuera contemporáneo a muchos de ellos, siempre actuó y escribió sin
formar parte de dicha Generación del 98 que hacía uso de sus reuniones en cafés
y centros madrileños fundamentalmente.
Vicente se crió dentro de un ambiente de comercio
valenciano al que estuvo ligada su familia y muy tempranamente vivió en medio
de una tensa situación política y social en España, ya que desde la revolución
de 1868 hasta la guerra civil de 1936 a 1939, España no tuvo sosiego, y las
sublevaciones de los republicanos federales en Valencia, la llegada de Amadeo I
de Saboya; la proclamación de la Primera República española, las asonadas y
golpes de estado de varios generales; el regreso de los Borbones en la figura
de Alfonso XII, el reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera
(1923-1930), la Segunda República Española (1931-1939) y la Guerra Civil
Española (1936-1939). Una época muy dolorosa para nuestro país, ya que perdimos
las últimas colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas, amén del
auge de los anarquistas, el pistolerismo y la lucha entre sindicatos y
empresas, en las que España no estuvo a la altura de lo que ocurría en el resto
de países de Europa y así nos fue.
Vicente Blasco estudió en la Facultad de Derecho, aunque en
su vocación estaba interesado por el mundo de la prensa periódica, publicando
artículos desde muy joven y creando nuevos periódicos, algunos de ellos de
efímera existencia; entre ellos un periódico democrático, del que fue director
y cuyo despacho no tenía puertas, por la que entraban y salían los redactores
para mostrarle lo escrito y merecer su aprobación; hasta tal extremo llegó esta
democracia que el propio Vicente, en un arrebato de cansancio por las continuas
interrupciones de los redactores, dijo su famosa frase: “Tanta democràcia em
fot”, dicho en castellano, “Tanta democracia me jode”.
Era un hombre muy culto y se convirtió en un ávido lector
de libros, entre los que destacaron especialmente los de los autores
románticos. Unos primeros contactos con el mundo de las letras que marcarían,
sin duda, sus comienzos como escritor y que, en líneas generales, puede decirse
que se prolongaron durante toda su vida. No en vano, en una famosa carta que
escribiera al escritor español Julio Cejador y Frauca (1864-1927), fechada en
1918, Blasco atenuaba la influencia de Émile Zola (1840-1902), escritor francés
del Realismo para resalta y encarecer, por el contrario, la obra de Víctor Hugo
(1802-1885), el gran escritor y poeta francés.
La biografía de Vicente Blasco incluye varias cuestiones
políticas, sociales y de enfrentamientos, que iré desgranando entre este
artículo y el próximo que llevaré a cabo mañana. Hay que destacar que su
aprendizaje como escritor fue el formar parte como “negro” del escritor español
de novela, cuento y folletín Manuel Fernández González (1821-1888)), que se enriqueció
mediante novelas por entregas, algunas de ellas publicadas por la prensa.
Pasando al tema literario, he de destacar que tuvo varios
periodos, el primero de los cuales se centra en cuestiones y temas propios de
la sociedad valenciana en la que vivía. Así aparecen obras tales como “Arroz y
tartana” (1894); “Flor de mayo” (1895); La barraca (1898); “Entre naranjos”
(1901); “Cañas y barro” (1902), en los que presenta ambientes y personajes
populares y en ellas confluye la idea naturalista con el análisis de las
relaciones y conflictos sociales de la ciudad de Valencia, la huerta y la
Albufera. Hago un parón en este momento, e incluyo una serie de axiomas y
frases de Vicente Blasco Ibáñez, entre las que destaco:
- Triunfo.
“Yo prefiero
equivocarme yendo en busca de la novedad a conseguir aciertos fáciles, que
muchas veces no son más que simples repeticiones de triunfos anteriores”.
- Pobreza.
“El pobre que se resigna con su suerte y no
busca hacerse rico, sea como sea, a las buenas o las malas, es un cobarde o un
inútil y no puede convertir su vileza en un mérito”.
- Bondad.
“La verdadera bondad
consiste en ser crueles, porque así, el enemigo, aterrorizado, se entrega más
pronto y el mundo sufre menos”.
- Desgracia.
“La desgracia nos
hace comprender que hemos venido al mundo para algo”.
- Razón.
“El ser humano, como bestia de razón, conoce
la enormidad del peligro mejor que las otras bestias; pero vive alegre, porque
dispone del olvido y tiene además la certeza de que existe una Providencia sin
otra ocupación que velar por él”.
- Virginidad.
“Cuando la virgen quiso aparecer en nuestros
tiempos, escogió a Francia. No será tan malo este país como dicen… Cuando yo
vea que se aparece en Berlín, hablaremos otra vez”.
- Duda.
“El hombre es el que más practica la
religión y menos piensa en ella. Ni duda ni cree. Acepta lo establecido,
viviendo en un sonambulismo intelectual”.
- Justicia.
“El animal no conoce el Derecho, la
justicia, la compasión; vive esclavo de la lobreguez. Nosotros pensamos, y el
pensamiento significa libertad. El fuerte, para serlo, no necesita mostrarse
cruel; resulta más grande cuando no abusa de su fuerza”.
- Filosofía.
“La filosofía de la democracia moderna es un
cristianismo laico. Los socialistas amamos al humilde, al menesteroso, al
débil. Defendemos su derecho a la vida y al bienestar”.
- Tristeza.
“La tristeza ablanda el ánimo y hace buscar
como una sombra refrescante la amistad de los humildes”.
- Tolerancia.
“La civilización es el afinamiento del
espíritu, el respeto al semejante, la tolerancia de la opinión ajena, la
suavidad de las costumbres”.
- Mujeres.
“Como mujer que sabe que en amor las
confesiones francas ni se olvidan ni se perdonan”.
- Revolución.
“Las revoluciones no se miden por los
dolores que originan, sino por los nuevos beneficios que aportan al bienestar y
la libertad de los humanos”.
- Calma.
“Calma y mala intención, que todo llegará”.
- Vicio.
“Si la ociosidad es un vicio en los pobres,
¿por qué aparece entre los ricos como signo de distinción y hasta de elevación
de espíritu?”.
- Olvido.
“Hay que olvidar lo pasado, ya que cuando lo
vemos por segunda vez se presenta con los mismos colores”.
Volviendo a la biografía de Vicente Blasco Ibáñez y por las
expresiones que he citado, su ideología era socializante, antimonárquica y
anticlerical. Antes de trasladarse a Madrid, en donde su pensamiento y literatura
empiezan a conocerse, crea algunos periódicos, entre ellos “El Miguelete”, cuyo
título sería sustituido por “El Turia” y su más logrado periódico sería “El
Pueblo”. En 1882 entra en el Partido Federal, desencadenándose a partir de
entonces una larga cadena de manifestaciones públicas, rebeldías y
persecuciones que lo condujeron, en muchas ocasiones, a prisión, alrededor de
treinta veces, según testimonio del propio Blasco. Precisamente su combatividad
lo llevó tener que huir en varias ocasiones de Valencia o de Madrid para evitar
ser apresado. La manifestación que realizó contra el Presidente del Gobierno,
Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897), hizo que Blasco tuviera que escaparse
en barca a Argel para pasar después a París. Desde allí Blasco enviaría al
periódico “El Correo de Valencia” sus crónicas periodísticas. Un género al que
sería fiel el autor a lo largo de toda su vida, de manera que sus constantes
viajes se vieron siempre acompañados con las consecuentes crónicas reunidas
posteriormente en volúmenes.
En ellas refleja su interés por la Historia, una afición
que también adquirirá plasmación literaria en su sostenido cultivo de la novela
histórica. Si bien su relación con la realidad francesa supondrá un hito
decisivo en su vida, sin embargo, en dichos momentos, el escritor todavía
continuaría vinculado a su tierra natal. Acogiéndose a una amnistía regresa a
Valencia para casarse, en 1911, con María Blas de Cacho, matrimonio del que nacerían
cuatro hijos, cuyos nombres fueron Mario; Libertad; Julio César y Sigfrido, que,
amigo lector, es una demostración sobre sus ideas republicanas, libertarias y
revolucionarias.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue
corresponsal de prensa y la descripción de sus acontecimientos resulta
horripilante y de una extrema situación de ciudadanos y soldados en las
trincheras, con lo que desaparece el romanticismo con el que, hasta entonces,
escribían casi todos los autores sobre la guerra.
Mañana seguiremos.
Vicente Llopis Pastor
Comentarios
Publicar un comentario