En nuestro país la creación de materiales representa más
del quince por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y el número de puestos
de trabajo que genera supera el veinte por ciento del nivel de empleo. Esta información
ha sido suministrada por el Observatorio Tecnológico del Metal (OTEA). El
impacto económico y social de este sector es importantísimo y hay que señalar
que los materiales se van desarrollando y modificando continuamente. Aparecen
“nuevos materiales” que, sin duda, están cambiando nuestro entorno, infraestructuras,
bienes de equipo y el mundo que nos rodea. Hasta tal extremo es así que ha
surgido la Ciencia de los Materiales como disciplina científica que ha acompañado
el desarrollo de nuestro mundo desde mitad del siglo pasado. Es una ciencia
multidisciplinar que busca desarrollar tecnologías sostenibles de producción y
consumo, todavía hoy inexistentes, con nuevos materiales que poseen múltiples y
sofisticadas propiedades.
Hasta hace poco tiempo la creación de materiales se fiaba a
la intuición o a la buena suerte en la aplicación de los constantes
descubrimientos en física y química básica. Según las características de los
elementos de la Tabla Periódica se servía de sus cualidades para aplicar el
método inductivo y generalizar el uso de los materiales según sus genuinas
características. Hoy en día el camino es el contrario. Se hace uso de la
metodología deductiva para definir las características generales que queremos
de un material y por esta vía se crea uno nuevo que cumpla las condiciones
previamente definidas. Para ello se valen de equipos de investigación en los que
participan ingenieros, informáticos, biólogos, físicos, químicos, médicos,
etcétera, que combinan la diversidad de componentes de la materia del universo
y generan los llamados nuevos materiales.
Por ejemplo, antes se descubría un metal, llámese el hierro
o el aluminio, y a partir de sus características se utilizaba en la
edificación, construcción, automoción, herramientas y lo que fuera aplicable.
Hoy en día se parte de la pregunta ¿qué queremos obtener? Y la contestación
puede ser un material flexible, maleable, resistente al calor, buen transmisor
de la electricidad, peso liviano, volumen variable, fina textura y otros múltiples
requisitos. Con las necesarias
investigaciones y pruebas, se obtienen y pasan a incorporarse al mundo de la
producción, distribución y consumo. Parece ser que los nuevos materiales van a
ir por los campos cerámicos, metálicos, poliméricos, magnéticos, biomateriales,
láseres, energías renovables, radiación sincrotrónica y muchos otros.
Según don Emilio Castro Otero (1978), Investigador del
Departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad de Santiago
de Compostela, los nuevos materiales con los que conviviremos en nuestra vida
diaria durante el siglo XXI se desarrollarán a la medida y lo serán con el fin
de que posean unas propiedades adecuadas para cada aplicación previamente determinada. Serán
inteligentes, biomiméticos, eficientes energéticamente, reciclables, menos
tóxicos y siempre en favor del medio ambiente y del desarrollo sostenible. Fundamentalmente
se crearán dentro del campo científico de la nanotecnología, que es una ciencia
aplicada dedicada al control y manipulación de la materia a una escala menor
que un micrómetro, es decir, a nivel de átomos y moléculas. La nanotecnología
promete soluciones vanguardistas y es uno de los campos de aplicación futura de
industrias de todo tipo. En el plano económico se da por hecho la consolidación
de la industria nanotecnológica. Hay que recordar que uno de los grandes
especialistas en el estudio de la nanotecnología dentro de la ciencia económica
es don Andrés Pedreño Muñoz (1953), Catedrático de Economía Aplicada y
ex-Rector de la Universidad de Alicante.
En economía se mantiene el axioma de que cada cinco años el
ochenta y cinco por ciento de los productos son nuevos. Así parece confirmarlo
el desarrollo económico. De esta manera dentro de un lustro los materiales con que
estarán fabricados los productos y bienes que usaremos serán en su mayor parte
muy diferentes a los actuales.
Estos nuevos materiales son producto de nuevas tecnologías
del desarrollo de la química y la física aplicada, de la ingeniería y de la
ciencia de los materiales. Se han diseñado para responder a nuevas necesidades
o a alguna aplicación tecnológica y han avanzado dando lugar a circuitos
eléctricos y electrónicos muy reducidos, capaces de controlar señales
eléctricas de muy baja intensidad. Entre sus características se suele incluir
el que sean semiconductores, superconductores, piezoeléctricos, silíceos,
coltán, fibra óptica, materiales inteligentes, activos o multifuncionales,
materiales con memoria de forma, materiales híbridos y muchos otros.
A nivel internacional, el ranking mundial de referencia en la
ciencia de los nuevos materiales, sitúa a la cabeza de la investigación a
China, seguida de Estados Unidos de América, Corea del Sur, Alemania y Japón. En
España, estas innovaciones están lideradas por los centros de investigación,
seguidos de las Universidades y, ya en el ámbito privado y a distancia, de las
empresas. Según afirma Javier Maira, Jefe de Comercialización de la
Vicepresidencia Adjunta de Transferencias del Conocimiento del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC), nuestro país está realizando
investigaciones punteras en materiales de primer nivel, y muchos investigadores
españoles son líderes globales en sus respectivos campos, de hecho, nuestro
país ocupa el puesto undécimo en generación de conocimientos en nuevos materiales,
sin embargo, no hay una iniciativa de los empresarios españoles respecto a usar
o aplicar estos nuevos materiales.
Como suele ser desde hace años, el mundo investigador y
académico español parece ser ajeno al mundo de iniciativas empresariales. Todo lo
contrario a los líderes que he citado anteriormente, China, Estados Unidos,
Corea del Sur, Alemania y Japón.
Estimado lector, los españoles somos europeos, de alto nivel
tecnológico, investigadores que dedican mucho tiempo a sus menesteres pero que
a la hora de la verdad, no hay empresas que pongan en funcionamiento todo lo
que hemos investigado o descubierto.
Hasta el próximo artículo.
Vicente Llopis Pastor
25 de septiembre de 2021
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