Siguiendo
con la línea de comentar las aportaciones de economistas españoles desde la
Escuela de Salamanca, del siglo XVI, hasta hoy, sin ninguna pretensión de
comparar entre ellos la calidad de sus trabajos e independientemente de que se
dedicaran a la enseñanza universitaria, investigación, difusión de la Ciencia
Económica, publicación en revistas, ejecutivo en grandes empresas y otros
campos de la Economía, hablaré hoy de un economista que realizó grandes tareas
en la defensa de la peseta como moneda española y que se desempeñó profesionalmente
en las más altas instituciones bancarias
españolas e internacionales y que coincidió su vida laboral con lo que se ha
llamado, el franquismo. Se trata de don Manuel Arburúa de la Miyar (1902-1981).
Nació en Madrid el 28 de noviembre de 1902, falleciendo en la capital de España
el 17 de diciembre de 1981. Fue un destacado economista pero también se le cita
como un prestigioso político español, a pesar de que su trayectoria política
estuvo ligada a la dictadura del General Franco.
Arburúa
nació en el seno de una familia de alto nivel económico y con relaciones con la
aristocracia de nuestro país, originaria de Echalar, Navarra. Estudió Economía
en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Madrid. Finalizada su carrera,
su primer desempeño profesional importante fue el ser designado Director de
Cambios del Banco Exterior de España, lo que, en unos momentos en los que
España tenía escasez de dinero, autarquía y control de divisas, era necesario
el que personas de gran inteligencia pudieran moverse en el mundo internacional
del dinero. Tuvo mucho éxito en el Banco Exterior de España y, por tal motivo,
fue nombrado Director del Centro de Contratación de Moneda, del Gobierno
español, en el Banco de España, desde la fundación de este Centro con el advenimiento
de la Segunda República Española en el año 1931.
La
Guerra Civil Española le sorprendió en el bando republicano en Madrid, en donde
pudo pasarse a la zona nacional. En la posguerra Arburúa fue nombrado
Secretario de Comercio, Política Arancelaria y Moneda, cargos de suma
relevancia por la situación económica de España después de la Guerra Civil con
la desaparición de infraestructuras, insuficiencia alimentaria, el vacío que le
hicieron los países occidentales y una situación de hambre a la que tuvo que
enfrentarse el Gobierno español y, en concreto, don Manuel Arburúa, mediante
las llamadas cartillas de racionamiento. En 1942 fue nombrado Director General
del Banco Exterior de España, en cuya entidad había trabajado en años
anteriores como Director de Cambios.
Deja
el Banco Exterior de España en el año 1951, porque el General Franco lo nombra
Ministro de Comercio, que mantuvo hasta el año 1957, periodo en el que realiza
múltiples reformas y hace desaparecer las famosas cartillas de racionamiento,
al propio tiempo que crea las bases para una planificación económica, la
integración de España en organismos internacionales, tales como Fondo Monetario
Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y el Acuerdo General de Aranceles y
Comercio, actualmente llamado Organización Mundial del Comercio (OMC).
La huella
del Ministro Arburúa supuso un cambio enorme en la economía española de
aquellos tiempos y consiguiendo la ayuda de los Estados Unidos en un acuerdo
del año 1953, en el que España ya es incluida como una parte de la Europa
Occidental y la consideran integrada dentro de las potencias occidentales que
hicieron frente al comunismo, es decir, la llamada, “Guerra Fría”. Su labor en
el Ministerio de Comercio fue extraordinaria y sus ideas y decisiones fueron
continuadas por los Ministros posteriores, los llamados “tecnócratas”, entre
los que yo destacaría a don Alberto Ullastres Calvo (1914-2001); don Enrique
Fuentes Quintana (1924-2007); don Gregorio López-Bravo (1923-1985); don
Laureano López Rodó (1920-2000) y otros. Al cesar como Ministro de Comercio en
el año 1957, volvió al Banco Exterior de España como su Presidente, cargo que
ostentó hasta el año 1980.
De su
matrimonio tuvo un hijo y tres hijas, quienes se casaron o emparentaron con la
Marquesa de Cortina; José Lladó; Marcelino Oreja Aguirre, Marqués de Oreja; e
Ignacio Domínguez Urquijo, con lo que se consolidó una familia de alto nivel económico
y excelentes relaciones con la aristocracia y con los políticos de aquellos
tiempos. Fue una de las personalidades más influyentes en la política económica
del antiguo régimen, tanto en el Gobierno como en el Banco de España y en el
Banco Exterior de España, su yerno, José Lladó, fue Embajador de España en
Washington y otro yerno, Marcelino Oreja, Delegado del Gobierno en el País
Vasco y Ministro de Asuntos Exteriores. Es decir, un economista que tuvo que
bregar con la desacreditada España posterior a la Guerra Civil Española y que
pudo enderezarla, suprimir las cartillas de racionamiento y marcar las líneas
que siguieron los llamados Ministros tecnócratas.
Como
hombre de acción, no participó en Cátedras universitarias ni instituciones
oficiales de estudios, sino que vivió directamente las necesidades reales y
materiales de una España casi exhausta.
Por
sus méritos le fue concedida la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden
Española de Carlos III, al ser el artífice principal de la autarquía económica
que empezó tras la Guerra Civil Española y terminó con el Plan de
Estabilización y Liberalización de 1959. Cuando cesa como Ministro de Comercio
en 1957 pasa a ser designado Procurador en Cortes por el General Franco, hasta
que este último falleció en 1975.
Un
excelente economista en los temas más delicados que puede haber en la Economía
internacional, como es el control de divisas, el tipo de cambio, devaluaciones,
y otros menesteres que el sr. Arburúa dirigió con buen pulso. Falleció en
Madrid el día 17 de diciembre de 1981 en su domicilio, a consecuencia de un
paro cardíaco.
Don Manuel
Arburúa de la Miyar fue un gran economista cuya piedra de toque fue la mala
situación económica derivada de los resultados de la Guerra Civil Española y
del boicot que muchos países occidentales le hicieron. Los acuerdos de España
con Estados Unidos de América en 1953 supusieron una mejora para la economía de
nuestro país y en la que el Ministro Arburúa tuvo un importante papel.
Estimado
lector, seguiré hablando de economistas españoles cada cierto tiempo,
independientemente de su ideología, situación económica y pensamiento político.
Un
afectuoso saludo y hasta el próximo artículo.
Vicente Llopis Pastor
23 de septiembre de 2021
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