El pasado sábado día 12 escribí un artículo titulado “China exporta inflación”, en el que hacía valer que la economía china ha llegado a tan alto nivel que el consumo interior de los chinos ha aumentado, los salarios tienen tendencia a subir, hay una cierta permisividad del sistema capitalista de producción, junto con las limitaciones de movilidad y confinamiento del coronavirus, incluso la escasez de primeras materias, parece que apuntan hacia unos factores alcistas que, si continúa el aumento de liquidez que está dando el Banco Central Europeo (BCE) a las entidades bancarias de Europa, puede barruntarse un incremento de la inflación por encima del 2%, algo que no es aconsejable, por lo menos por las condiciones de estabilidad y crecimiento de los países del euro y, en general, de todos los países con sus diversas monedas.
Cuando
surge una inflación lo lógico para los poseedores de riqueza o patrimonio es
colocarla en activos que tengan una rentabilidad por encima de la tasa de
inflación, ya que si es menor, con el sólo paso del tiempo están perdiendo
dinero, aunque no hagan nada. Bueno, ante esta tesitura se suele materializar
la hacienda de cada persona en diversidad de activos financieros; activos
reales; bolsa de valores; viviendas; acciones a corto plazo, según los informes
técnicos; y a largo plazo, según el análisis estructural. La inflación en los
últimos años no ha sido un problema macroeconómico generalizado y sólo
esporádicamente, y en algunos casos, se ha dado en determinados lugares,
generalmente muy pocos. Pero ahora parece que las cosas están en un horizonte
de cambio, y es posible que las expectativas de inflación aumenten por encima
del 2% y surjan algunos inconvenientes para colocar el patrimonio y las
inversiones de las personas, ya que es natural que busquen un rendimiento anual
o un incremento de los activos que poseen por encima de ese 2% que he indicado.
Ante
estos hechos, el activo más tópico de refugio es el oro, pero no es el único,
ya que se puede colocar en acciones, obligaciones y activos financieros de
empresas petroleras; commodities, que son materias primas que se manejan en el
comercio internacional de una forma muy fluida; renta variable; renta fija;
renta fija inmobiliaria; fondos de inversión; empresas de energía; materias
primas generales; metales industriales; agricultura; metales preciosos y otros
activos que sirvan para obtener un rendimiento por encima de la inflación
esperada.
Ante
esta inflación esperada los expertos recomiendan algunos tipos de activo que
por sí mismos tengan un rendimiento anual por encima del 2%. En dicho caso no
aconsejan colocar a los propietarios su patrimonio en activos poco rentables. Entre
estos consejos dicen que no es conveniente colocar sus activos, sobre todo los
llamados “de menudeo o menudistas” en entidades bancarias que no te dan ningún
rendimiento e, incluso, te cobran comisiones; tampoco en los clásicos pagarés
de empresas que normalmente fijan un interés nominal por debajo de la tasa de
inflación. Al igual que las cotizaciones en bolsa, que solamente con la
inflación ganan los especialistas y raramente el particular o el llamado
“menudista”, como he dicho más arriba.
Conforme
a los estudios realizados por diversas instituciones bancarias como el
Citibanamex, BBVA, Banorte, la suiza HSBC y otras, los últimos cierres de
cotización y los pagarés empresariales de 28 días, podrían conseguir, con mucho
esfuerzo, un 0,70% de rendimiento, con lo que perderían dinero ya que la
inflación estaría por encima de dicha cifra.
Todo
es opinable, pero están surgiendo unos activos que antes no se acudía a ellos
pero que, dadas las circunstancias, parece que van a tener sumo interés para
los inversionistas. Me estoy refiriendo, naturalmente, al oro, que es el
refugio del dinero en situaciones de crisis, pero no es el único, ya que se
está notando un cierto interés hacia empresas generadoras de energía; algunas
materias primas generales; metales especiales para nuevas aplicaciones y, sobre
todo, me sorprende la galopada que está llevando a cabo el cobre.
Últimamente
este metal aparece como uno de los refugios efectivos frente al incremento de
los precios. Según la gestora estadounidense ETFs, ha calculado una subida histórica
del cobre, relacionándola con cada punto que ha subido la inflación en Estados
Unidos, haciendo una serie desde 1996 a 2016. Concretamente el cobre ha tenido
un incremento de precios en estos años del 17,5% por cada aumento del 1% del
IPC de Estados Unidos, es decir, de la inflación estadounidense. Es un dato
comparativo que hasta ahora no se había alcanzado jamás.
El
uso del cobre como material conductor de la electricidad y otros usos
industriales, se añade ahora a la apetencia que se le tiene como metal refugio,
lo que no debe extrañar por los numerosos robos que existen de este metal y que
entran en el mercado negro.
Estimado
lector, coloque su dinero donde le permita conseguir las tres variables de
rentabilidad, seguridad y liquidez, es decir, donde tenga rendimiento, donde
asegure que no perderá y que le facilite el transformarlo en dinero líquido.
Tal vez sea el cobre la nueva fórmula mágica para mantener la riqueza a pesar
del “monstruo” de la inflación, que posiblemente va a comenzar a navegar en
aguas profundas y también en aguas superficiales.
Un
afectuoso saludo.
Vicente Llopis Pastor
16 de junio de 2021
Comentarios
Publicar un comentario