Tal como he dicho en más de una ocasión, España ha tenido, y sigue teniendo, economistas de prestigio, que quizás no hayan sido muy valorados en nuestro país, porque los estudios de la Ciencia Económica no aparecen ni en la ESO ni en el bachillerato, y solamente aparecía una tibia información en las Facultades de Derecho, en las que se solía referir a la Hacienda Pública o, tal vez, Economía Política, como una materia complementaria. Lo cierto es que los estudios expresos de la Ciencia Económica figuraban como algo marginal en las Escuelas Periciales de Comercio; Escuelas Profesionales de Comercio; Escuelas Superiores de Comercio y las Escuelas de Altos Estudios Mercantiles de Madrid y Barcelona, de las que los egresados obtenían el título de Perito Mercantil; Profesor Mercantil o Intendente Mercantil, según los casos. Tampoco favoreció los Estudios de Economía en nuestro país la Contrarreforma del Concilio Ecuménico de Trento (1545-1563) como respuesta a la Reforma protestante iniciada por Martín Lutero (1483-1546).
A
pesar de ello hemos tenido destacados economistas españoles desde el reinado de
los Reyes Católicos hasta hoy. Más de quinientos años en los que los
economistas no eran denominados como tales, y se les citaba como “arbitristas”;
“cameralistas políticos”; u otras acepciones. En los siglos XV al XVII surge
con gran esplendor la llamada “Escuela de Salamanca”, en la que grandes
Catedráticos de la Universidad de Salamanca aportan investigaciones y
enseñanzas en Ciencias Políticas, Sociales y en la propia Ciencia Económica.
Fueron muchos y, durante algunos próximos artículos, los iré citando y
comentando las aportaciones que hicieron a la Economía. Uno de ellos fue
Francisco de Vitoria (1483-1546), de quien paso a comentar su trayectoria
académica y sus consejos al Imperio Español, independientemente de que el Rey
los aceptara en mayor o menor grado. Francisco de Vitoria nació en Burgos en
1483, de una familia procedente de Vitoria, y falleció en Salamanca en 1546;
fue un fraile dominico español, escritor y Catedrático de la Universidad de
Salamanca, quien destacó por sus ideas y contribuciones al Derecho
Internacional y a la Economía, basados en el pensamiento humanista del realismo
aristotélico-tomista, es decir, tratar la Lógica de Aristóteles (384 a.C.-322
a.C.) interpretada por Santo Tomás de Aquino (1225-1274), que les sirvió a los
Catedráticos españoles para plantear los temas económicos, séase interés, valor
o precio. Esta metodología se conoce como “escolástica”.
Francisco
de Vitoria recibió desde niño una buena formación humanística que le influyó en
sus posteriores contribuciones al Derecho Internacional y a la Ciencia
Económica. Enfocó sus aportaciones hacia la dignidad y los problemas morales de
la condición humana, que fueron el eje en torno al que desarrolló sus obras.
Fue especialmente influyente en su aportación al Derecho Internacional, aunque
tuvieron gran repercusión sus estudios sobre Teología y sobre aspectos morales
de la Economía. Este aspecto moral de la Economía lo defendía Francisco de
Vitoria con la siguiente frase “Si los bienes se poseyeran en común serían los
hombres malvados, e incluso los avaros y ladrones, los que más se
beneficiarían. Sacarían más y pondrían
menos en el granero de la comunidad”. En la Ciencia Económica las
aportaciones de Vitoria estaban inspiradas en la Escuela de Salamanca y con la
metodología escolástica, teorizando abundantemente sobre la economía desde el
punto de vista moral. La doctrina católica de su tiempo tenía por pecado el
afán de lucro de los comerciantes y éstos se dirigieron a Francisco de Vitoria para
solventar sus dudas, pues, o dejaban el comercio, o se condenaban, lo que le
indujo a tratar temas económicos en los que incluye cuestiones tales como orden
natural; libertad; circulación de personas,
bienes e ideas; bien común; bienestar general; teoría cuantitativa del dinero;
inflación; y otros temas.
En
Derecho, Francisco de Vitoria analizó las fuentes y los límites de los poderes
civil y eclesiástico; rechazó ideas medievales, tales como las jerarquías
feudales, la supremacía universal del Emperador o de Su Santidad El Papa,
manifestando que el poder civil está sujeto a la autoridad espiritual del
papado, pero no a su poder temporal. Como en su época se descubrió América y
España colonizó el Nuevo Continente, nuestro dominico se preocupó por los
derechos de los indígenas e inició el llamado “Ius gentium”, es decir, “Derecho
de gentes”, que influyó en las “Leyes de Indias”, afirmando que los indios eran
seres humanos libres y los ponía bajo la protección directa de la Corona. Todos
estos planteamientos fueron revolucionarios en su momento y hoy están aceptados
en el Derecho Internacional, tanto público como privado, por lo que podemos
decir que Francisco de Vitoria fue el creador del “Derecho Internacional”. En
sus estudios y aportaciones al Derecho Internacional, expuso la visión jurídica
de que existe un cuerpo doctrinal aceptado internacionalmente por los países, y
cuyos planteamientos fueron doscientos años antes de lo que aportó Carl von Clausevitz
(1780-1831), militar, escritor y filósofo prusiano, quien expusiera sus ideas y
teorías de las relaciones internacionales idénticas a las de Vitoria, en su
famosísima obra “De la guerra” (1816-1830).
Dentro
de los temas jurídicos, aportó los conceptos de “conquistas ilegítimas” y
“guerra justa”. Hay que reconocer el empuje que a la Ciencia Económica le dio
Francisco de Vitoria como jurista, teólogo, humanista y científico social. Le
dio mucha importancia a la economía, entonces los cultivadores de ésta se
llamaban “arbitristas” o “cameralistas políticos”, y sólo a partir del siglo XX
hasta hoy, los economistas constituyen una profesión regulada que tiene su
propio “Estatuto del Economista” del 26 de abril de 1977 (BOE 28/04/1977), y
existen cerca de cincuenta Colegios Oficiales de Economistas en toda España,
conjuntados y coordinados por el Consejo General de Economistas de cada
Comunidad Autónoma y el Consejo General de Economistas de España, con sede en
Madrid, que incluye a todos los profesionales españoles, y que ejerce las
funciones de apoyo; colaboración; y formación de los más de setenta mil
economistas colegiados que existen actualmente en nuestro país.
Como
resumen de la aportación de Francisco de Vitoria como “economista” me permito
sintetizarla en los paradigmas de conocimiento que hoy continúan teniendo su
vigencia, y que Vitoria aportó hace quinientos años, tales como: a) Economía moral
de comportamiento ético y social; b) Planteamiento humanístico; c) Aplicación
de la escolástica como método de la investigación económica; d) Teoría
subjetiva del valor; e) El orden natural generador de la libertad de
circulación de personas, bienes e ideas; f) “Justiprecio” como ética de los
comerciantes; g) Justificación del concepto de interés aplicable a empréstitos
y servicios entre deudor y acreedor; h) La concepción de la oferta y la demanda
monetarias, que se engloba en la teoría cuantitativa del dinero; i)
Aproximación al concepto de los motivos por los que aumentan los precios, que
hoy se entiende como “inflación”; j) Algunos aspectos formales de aplicación
del Derecho en la Economía, que ha derivado en los actuales sistemas fiscales
nacionales e internacionales; k) Economía ética; l) La prohibición de la usura;
m) La limitación de las jornadas laborales; n) Salarios justos. Incluye también
algunas cuestiones sociales de protección al trabajador, su defensa y otros
temas menores que no cito por no hacer más extenso este artículo.
El
pensamiento económico de Francisco de Vitoria es uno de los más brillantes
dentro de la llamada Escuela de Salamanca. Hoy tiene total validez lo que
aportó en su momento y sería conveniente que España reconociera a Francisco de
Vitoria como uno de los grandes maestros iniciadores de la Ciencia Económica.
Estimado
lector, muchas gracias por leer mis artículos y, paulatinamente, iré citando a
los “economistas” españoles que han existido en los últimos quinientos años.
Un
afectuoso saludo.
Vicente Llopis Pastor
23 de mayo de 2021
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