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COMUNISMO CRISTIANO

El comunismo, del latín “communis”, con el significado de “común, compartido”, es un sistema político y un modo de organización socioeconómica caracterizado por la propiedad en común de los medios de producción, así como por la inexistencia de clases sociales, del mercado y del Estado. El comunismo incluye una variedad de escuelas de pensamiento. La visión filosófica de una sociedad comunitaria tiene antecedentes hasta en la obra “República” de Platón (427 a.C.-347 a.C.) y en los primeros cristianos, llamados “comunistas primitivos”. El comunismo es un proyecto de socialización de los medios de producción que surgió en el siglo XVI mediante la forma de diversas teorías económicas basadas en el colectivismo agrario. Las más conocidas fueron la obra “Utopía” de Tomas Moro (1478-1535) y la ideología revolucionaria del movimiento jacobino de la Revolución Francesa. El ideario comunista se convirtió, a comienzos del siglo XIX, en un complejo proyecto económico industrial gracias a las diferentes corrientes del llamado “socialismo utópico”, del “anarquismo”, de las ramas obreras del socialismo y un llamado “comunismo religioso”.

Actualmente el más conocido de dichos movimientos es el “socialismo científico” de los pensadores alemanes Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), bajo los cuales se organizó la “Liga de los Justos”, posteriormente rebautizada como “Liga de los Comunistas”. Ambos autores escribieron, en 1848, el “Manifiesto del Partido Comunista”, también llamado “Manifiesto Comunista”. Por la influencia de esta obra el movimiento comunista adoptó una interprtetación revolucionaria de la Historia y la forma de partido político, convirtiéndose luego en una organización internacional unificada bajo las tesis marxistas.

Pasados cerca de doscientos años han ido apareciendo nuevos intelectuales y políticos de acción que han llegado al poder generalmente por la vía revolucionaria y las guerras. Recuérdese los casos de Rusia, transformada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con la Revolución Menchevique y, posteriormente, la Revolución Bolchevique, entre los que podemos citar a Vladimir Uliánov Lenin (1870-1924); León Trotski (1879-1940); Iósif Stalin (1879-1953); y otros múltiples intelectuales que matizaron algunos contenidos del partido político comunista, cual es el caso del “anarcocomunismo” de Piotr Kropotkin (1842-1921); “babuvismo”, de Mijail Bakunin (1814-1876); “comunismo de consejos”; “eurocomunismo”; etcétera, etcétera.  Bajo el sistema de partido comunista único llegó a vivir la mitad de la población del mundo en la década de los cincuenta del siglo pasado, en la China comunista; Vietnam; Laos; Corea del Norte; Unión Soviética y otros países de América y África, por ejemplo Cuba; Angola; y otros más.

            Aproximadamente los teóricos del comunismo hablan de tres etapas: 1) “Periodo de transición”, donde se iniciaría la llamada “dictadura del proletariado”, a la cual siguen inmediatamente las restantes dos fases, ya como parte del desarrollo del comunismo o como modo de producción; 2) Una “primera fase del comunismo”, que Lenin llamaría “sociedad socialista”, en donde se recibirían bienes de acuerdo a la contribución laboral de cada trabajador, pagada con vales de trabajo o similares, todavía basada en una forma de derecho; y 3) Una “fase superior” en la que cada individuo “contribuiría según sus capacidades” y recibiría “acorde a sus necesidades”, atendiendo comunitariamente a las diferentes posibilidades e intereses personales, yendo más allá de la noción contractual e impersonal del derecho entendido como “residuo pequeñoburgués” de la cooperación social.

La palabra “comunista” y “comunismo” surgen en Francia hacia 1840, unos diez años después de la aparición de los términos “socialista” y “socialismo”. Así, el adjetivo “comunista” fue empleado para referirse a un banquete celebrado el 1 de julio de 1849 en las afueras de París en el que participaron más de mil comensales, en su mayoría obreros, y en el que se defendió la necesidad de aplicar reformas que no fueran meramente políticas para alcanzar la “igualdad real”. De esta denominación nacida en Francia van apareciendo diversas corrientes, tales como “cabestismo”; “neobabuvismo”; “icarianos”; “utopistas”; cuyas denominaciones son las propias del autor que las planteó. La más trascendente fue “La Dictadura del Proletariado” y “La Revolución Bolchevique” que fusiló al último Zar Alejandro II de Rusia en 1917. A partir del año 1848 los términos “socialismo” y “comunismo” se afirmaron y se superpusieron, identificándose en unos periodos y diferenciándose en otros y también se utilizaron para identificar las etapas del desarrollo histórico. Por ejemplo, tenemos la definición del británico Ebenezer Elliott (1781-1849), en su obra “Corn Law”, quien lo expresa de esta manera:

“¿Qué es un comunista? Uno que tiene anhelos,

Por una división equitativa de ingresos desiguales,

Ocioso o chapucero, o ambos, está dispuesto,

Para desembolsar su centavo y embolsarse tu chelín.

 Como podrá observarse, el comunismo, como sistema político o social, tuvo su auge, generalmente por la fuerza y acompañado de guerras civiles y dictadura del proletariado. Hoy parece que se ha superado parcialmente y el sistema comunista ha retrocedido, sobre todo en sistemas de producción, pero no en sistema de distribución, y es de suponer que continuarán estos sistemas a la fuerza o con la fuerza de las armas.

Pero, amén de lo que he citado del comunismo, también aparece un llamado “comunismo religioso”, centrado en principios de la religión, como sociedades utópicas que practican la abolición voluntaria de la propiedad privada, en la que los beneficios de la sociedad son distribuidos según las necesidades de las personas, y cada persona realiza actividades laborales según sus capacidades. El término también se emplea para describir las ideas de individuos y grupos religiosos que plantean la aplicación de políticas comunistas en una sociedad que no renuncia a los principios. Hay múltiples ejemplos, órdenes de monjes y monjas de religiones como el cristianismo, taoísmo, jainismo, hinduismo, budismo, etcétera. Una de estas prácticas es el “comunismo cristiano” basada en la ideología que señala la Biblia y de la que se tiene noticias de que los primeros cristianos vivieron en comunidades organizadas según los principios comunistas.

El “comunismo cristiano” es una forma de comunismo religioso basado en el cristianismo. Es una teoría teológica y política, basada en las enseñanzas de Jesucristo, que llevaría a los cristianos a apoyar el comunismo como sistema social ideal, aunque sobre la fecha exacta en que fue fundado el “comunismo cristiano” no existe un acuerdo universal, muchos comunistas cristianos afirman que la evidencia de la Biblia sugiere que los primeros cristianos, incluidos los Apóstoles, crearon su propia sociedad comunista en los años posteriores a la muerte y resurrección de Jesús. Como tal, muchos defensores del “comunismo cristiano” sostienen que fue enseñado por Jesús y practicado por los mismos Apóstoles, incluso en pueblos “comunas” como los gnósticos, pre-cristianos y especialmente aplicado por el pueblo de los esenios. Entre los fundamentos comunistas en la Biblia encontramos que los comunistas cristianos entienden que la naturaleza del Reino de Dios es tal que, para poder entrar en él, un hombre rico debe dejar de ser rico; diciendo que lo que es imposible para los hombres no es imposible para Dios, dando a entender que la Gracia de Dios puede salvar a un hombre rico, permitiendo que las personas ricas entreguen voluntariamente las riquezas ya que, de otro modo, quedarían excluidas de la Gracia; Jesús describió a los cambistas, quienes se dedicaban al cambio de divisas, como ladrones, y los echó fuera del Templo en Jerusalén; la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo”; la Iglesia en cuanto se refiere a organización; el concepto de igualdad que es reiterado en el Nuevo Testamento, en los Hechos de los Apóstoles, cuyo principal fundamento pasa a ser “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”.

Estimado lector, existen diversas interpretaciones del comunismo, quizás ahora englobado dentro de lo que se viene a llamar “socialismo científico” y que ha servido, y sigue sirviendo, durante más de doscientos años, para luchas, guerras, asesinatos, envidias y todo lo contrario a la ética y a la moral. El comunismo ha aparecido en el mundo como consecuencia de guerras y luchas de clases. A pesar de ello todavía entendemos que existe el “comunismo cristiano” que se ha difundido basándose en interpretaciones particulares y sesgadas del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Padres de la Iglesia, Doctores de la Iglesia, sociólogos y politólogos. Aunque parezca un oxímoron, la expresión “comunismo cristiano” es acertada. A pesar de que el comunismo práctico, en la mayor parte de los países, reniega la fe en Cristo. En España, el Partido Comunista, ha sido contrario y destructor de la religión católica y, tal como dijo Karl Marx, “la religión es el opio del pueblo”.

Querido lector, ésta es mi breve aportación sobre un tema que trata de innumerables textos y libros que lo defienden o lo atacan.

Un afectuoso saludo.

 

 

Vicente Llopis Pastor

26 de mayo de 2021

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