Tal como expresé en
mi artículo de ayer, voy a continuar este artículo que he titulado “La oratoria
y frases célebres de Napoleón I (1769-1821), emperador de Francia”, que nos
muestra una elevada elocuencia y de la que entresaco algunas frases que pueden
ser incluso pedagógicas, ya que nos pueden servir para forjar una brillante
personalidad. Continúo con ellas y finalizaré mañana con el resto:
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Imposible es una palabra que se
encuentra sólo en el diccionario de los necios.
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La primera virtud de un soldado
es la resistencia a la fatiga; el valor es sólo la segunda virtud.
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A veces soy un zorro y a veces
un león. El secreto del gobierno radica en saber cuándo ser uno u otro.
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Si quieres algo bien hecho,
hazlo tú mismo.
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Puedes pedirme cualquier cosa
que quieras, excepto tiempo.
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Nunca interrumpas a tu enemigo
cuando está cometiendo un error.
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Cada uno de los movimientos de
todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero
o por amor.
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Un ejército de leones mandado
por un ciervo nunca será un ejército de leones.
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El ejército es la verdadera
nobleza de nuestro país.
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Mi grandeza no reside en no
haber caído nunca, sino en haberme levantado siempre.
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El mundo sufre mucho, no por la
violencia de las malas personas sino por el silencio de las buenas personas.
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La mejor manera de mantener la
palabra es no darla.
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Nunca atribuyas a la malicia lo
que adecuadamente se puede explicar por la incompetencia.
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Una gran ambición es la pasión
de un gran carácter. Aquellos dotados con ella pueden realizar actos muy buenos
o muy malos. Todo depende de los principios que los dirigen.
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La Historia es la versión de los
hechos pasados que la gente ha decidido acordar.
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Sólo hay dos fuerzas que unen a
los hombres: el miedo y el interés.
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Con audacia se puede intentar
todo, más no conseguirlo todo.
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El verdadero carácter siempre
aparece en las grandes circunstancias.
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La gloria es efímera, pero la
oscuridad es para siempre.
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La verdadera sabiduría es una
determinación firme.
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A veces una batalla lo decide
todo, y a veces la cosa más insignificante decide la suerte de una batalla.
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La religión es algo excelente
para mantener a las personas comunes calladas.
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Nunca emprenderíamos nada si
quisiéramos asegurar por anticipado el éxito de nuestra empresa.
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La música es la voz que nos dice
que la raza humana es más grande de lo que sabe.
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Las únicas victorias que no
dejan arrepentimiento son las que se obtienen sobre la ignorancia.
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Un verdadero hombre no odia a
nadie.
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Las órdenes y decoraciones son
necesarias con el fin de deslumbrar a la gente.
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La mejor cura para el cuerpo es
una mente tranquila.
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Las batallas contra las mujeres
son las únicas que se ganan huyendo.
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Una mujer riendo es una mujer
conquistada.
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Ya no puedo obedecer. He probado
el mando y no puedo renunciar a él.
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Nada es más difícil, y por lo
tanto más preciado, que poder decidir.
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El mayor peligro ocurre en el
momento de la victoria.
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El éxito es el hablador más
convincente del mundo.
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Hacer todo lo que uno es capaz,
es ser un hombre. Hacer todo lo que a uno le gustaría ser, es ser un dios.
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Hay que cambiar de tácticas cada diez años si se
quiere mantener la superioridad.
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Diez personas que hablan hacen
más ruido que diez mil que están en silencio.
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Los grandes hombres son meteoros
diseñados para quemar de manera que la Tierra pueda ser encendida.
Estimado lector, esta
segunda entrega de oratoria y frases célebres de Napoleón Bonaparte está
bastante enfocada al arte militar, el éxito, la audacia y la temeridad. Estas
cualidades adornaron a nuestro personaje en cuestión. Seguiremos hablando de él
y de su oratoria y frases célebres mañana, en la que concluiremos. Es decir,
entre tres artículos sucesivos podemos hacernos una idea de la mentalidad de
este gran militar y, tal vez, seguir la senda de algunas de sus locuciones.
Mañana lo sabremos.
Así que, amigo
lector, continuará…
Vicente Llopis Pastor
26 de enero de 2021
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