La ciencia de la Administración de una
empresa, entidad o sociedad, es una materia que nació el pasado siglo XX, y le
debe mucho a la singular figura de Peter Drucker (1909-2005). Este intelectual,
filósofo, sociólogo y economista elevó los conocimientos aplicables a la Administración,
que él llamó con el nombre inglés de Management”, término que ha sido aceptado
por todos los países, la concibió e hizo pública, nuestro autor, expresándola
como “Una materia liberal e
interdisciplinar, que requiere el uso de principios, teorías y métodos de otras
ciencias que están relacionadas con la eficiencia en el trabajo: historia,
sociología, psicología, filosofía, economía, cultura e, incluso, aspectos
relacionados con la religión”. Esta expresión no es baladí, ya que
comprende un amplio abanico de materias y campos de aplicación.
El propio Peter Drucker
tuvo una formación muy completa, tanto en Economía como en Derecho
Administrativo; Derecho Civil; Derecho Mercantil; Filosofía; Psicología;
Sociología; Matemáticas; Informática; Estadística; Historia; Metodología y
razonamiento; y otras cuestiones que hicieron de él un destacado pensador que
se dedicó al mundo económico y empresarial y le sirvió para crear lo que hoy
llamamos “management”, que se estudia en las Universidades de todo el mundo, no
sólo en Facultades de Economía o Comercio, sino en todas, ya que el egresado de
ellas ha de tener una idea, aunque sea mínima, de la gestión y administración
de los recursos que se ponen a su disposición y con los que ha de alcanzar la
máxima eficacia y eficiencia posibles. Pasemos a hablar de nuestro personaje:
Peter
Ferdinand Drucker nació en Viena, Austria, el 19 de noviembre de 1909, fue consultor
y profesor de negocios, y abogado de carrera. De ascendencia judía, sus padres
se convirtieron al cristianismo. Creció en un ambiente en el que intelectuales,
altos cargos del gobierno y científicos se reunían a discutir nuevas ideas.
Tras graduarse en el Döbling Gymnasium en 1927 completó su formación en
Hamburgo y Frankfurt, en Alemania, trabajando allí hasta la caída de la
República de Weimar. En 1933 se trasladó a Londres, siendo discípulo de John
Maynard Keynes (1883-1946); igualmente en Bonn había sido alumno de Joseph
Alois Schumpeter (1883-1950). Peter Drucker fue la única persona que, en vida,
tomó clases de estas dos grandes figuras de la Ciencia Económica. En 1937, ante
el auge del nazismo, se trasladó a los Estados Unidos de América, en donde se
convirtió en profesor y escritor. Allí vivió y ejerció su profesión hasta su
fallecimiento, en Claremont, el 11 de noviembre del año 2005.
Su
carrera como pensador del mundo de la empresa despegó en el año 1943, con sus
primeros escritos sobre política y sociedad que le dieron acceso a las entrañas
de la compañía de automóviles General Motors, en Detroit, lo que le permitió
adentrarse en el mundo de la organización de empresas y de colectividades
siendo profesor universitario, conferenciante, investigador y difusor de
conocimientos para lo que se entiende como Administración de Empresas, y que él
le dio el nombre de management. En su concepción de esta nueva ciencia incluyó
cuestiones de la relación entre trabajadores, jerarquías, liderazgo, dinámica
de grupos, emprendimiento, privatización, dirección por objetivos, sociedad del
conocimiento y otros múltiples términos globalmente aceptados en la actualidad.
Fue un exitoso profesional cuyas ideas fue plasmando en numerosas publicaciones
en revistas especializadas, en artículos de opinión y en más de un centenar de
libros editados.
Para
conocer sus ideas y trayectoria, nada mejor que citar sus libros más destacados,
de los cuales enumeramos sólo los que están traducidos al idioma español: “El
fin del hombre económico” (1939), en el que expone sus razones sobre las causas
del fascismo y analiza los fallos de las instituciones establecidas; “El futuro
del hombre industrial” (1942), en el que aboga sobre la libertad individual en
una sociedad industrial; “El concepto de corporación” (1946), en el que
defiende la descentralización siempre que sirva para contribuir al objetivo
final de una empresa o corporación; “La nueva sociedad” (1950), en el que afina
su impresión acerca del nuevo orden mundial; “La práctica del management”
(1954), que es considerado como la primera “biblia” en gestión de colectivos
organizados; “Los límites del mañana” (1959), en el que expone las pruebas que
se deben vencer en la educación, gobierno, y economía política; “La dirección
por objetivos” (1964), en el que explica estrategia de negocios que tienden a
enfocar las oportunidades que se presentan; “El ejecutivo eficaz” (1967), sobre
la obligación del ejecutivo de ser eficiente como suma de acciones repetidas
que acaba por interiorizar; “La era de la discontinuidad” (1969), en el que
introdujo el concepto de trabajador del conocimiento e incide en la innovación
y el espíritu emprendedor; “Tecnología, gerencia y sociedad” (1970), colección
de ensayos que abarcan las tendencias tecnológicas del siglo XX; “Gestionar en
tiempos turbulentos” (1980), en el que expone nuevas tendencias, mercados,
monedas, principios, tecnologías e instituciones que están apareciendo; “Innovación
y emprendimiento” (1985), en el que analiza los retos y oportunidades de la
nueva economía emprendedora de América; “Gestionando la organización sin ánimo
de lucro” (1990), acerca de las organizaciones sin fines de lucro de rápido crecimiento en variados sectores; “El
management del futuro” (1993), en una sociedad cambiante con la revolución
informática; “La sociedad poscapitalista” (1993), en el que la dirección de las
empresas están cambiando y lo importante es el “saber” y no el capital; y
“Desafíos de la gerencia en el siglo XXI” (1999), en el que se hace varias preguntas
sobre el management del nuevo siglo examinando las influencias radicales en la
sociedad, política y negocios, entonces y en los siguientes años. Yo mismo he
usado de los conocimientos que he podido recoger mediante el estudio y lectura
de sus libros, artículos y publicaciones para impartir mis clases en la
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alicante
y, también, como Director de Control del Grupo de Empresas de la Caja de
Ahorros del Mediterráneo durante unos años.
Peter
Drucker recibió durante su vida varios honores y distinciones, por ejemplo la
Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los máximos galardones civiles de los
Estados Unidos de América, en 2002; fue Presidente Honorario de la Fundación
Sin Fines de Lucro “Peter F. Drucker para el Management”, conocida actualmente
como el “Leader to Leader Institute”, desde 1990 hasta su fallecimiento. Igualmente fue nombrado Doctor
Honoris Causa en muchas universidades de Estados Unidos de América, Bélgica,
Japón, Suiza, Reino Unido y España.
Ahora
existen los “gurús”, asesores, adivinos, planificadores y estrategas que
trabajan por y para grandes empresas y corporaciones, tanto públicas como
privadas, y perciben elevados ingresos que los enriquecen, amén de lo que
consiguen en las conferencias, charlas y libros que publican. Interesante
resulta esta nueva profesión, en la que todos ellos ofrecen sus manuales o
ideas de “autoayuda” y que se sirven de lo que generó Peter Drucker en su
momento y de quien copian sus planteamientos. Entre ellos tenemos a las
descollantes figuras de Michael Porter, Daniel Goleman, Tom Peters, Juan
Enríquez, Kelly Peters, Kory Kogon, Ignacio Martínez Mendizábal y muchos otros,
que están muy acreditados y viajan de un país a otro, de un continente a otro,
y dan cursos, seminarios, conferencias, charlas y otras manifestaciones
grupales, que les permiten tener una carrera de éxito, tanto por lo que aportan
como por lo que perciben. Los asistentes sienten gran admiración por ellos.
Estos expertos cobran altísimos honorarios.
Estimado
lector, éste es el panorama. Yo lo he vivido y he aprendido mucho. Me ha
servido para mis clases universitarias y mi trabajo en una entidad financiera.
No todos estos “expertos” han tenido una trayectoria profesional práctica en
una empresa y no tienen experiencia, pero sí que suelen tener la magia de la
palabra para convencer a sus oyentes; a veces se sirven de siglas de tres o
cuatro letras que forman un acróstico que resulta la receta infalible para solucionar
todo tipo de problemas que puedan existir o provocarse dentro de una empresa.
Es una traslación del llamado “bálsamo de Fierabrás” que cita nuestro novelista
universal Don Miguel Cervantes Saavedra (1547-1616) en su inmortal obra “El Quijote”.
Volviendo
a Peter Drucker. Él no era un difusor de manuales de “autoayuda”, sino que fue
el verdadero creador del management. No solamente roturó la tierra, marcó el
surco, plantó la semilla y alimentó su crecimiento, sino que también hizo uso
directo de sus vastos y originales pensamientos, consecuencia de su gran
ilustración, su entendimiento y su experiencia práctica. Los demás, que le siguieron,
cogieron el fruto de lo que Drucker había cultivado.
Amigo
lector, la ciencia del management es muy importante, y le pudo decir que el uso
de las investigaciones científicas, invenciones y descubrimientos se han podido
transformar en productos y bienes que hoy se utilizan gracias a las labores de
los “managers”. Los países anglosajones son los verdaderos líderes en el management.
En España parece que no lo aceptan de buen grado y así nos va. Si hubiera
habido verdaderos “managers” en España, las invenciones del submarino o del
autogiro habrían sido expandidas por todo el mundo. Creo, es una simple opinión
mía, que los españoles consideran a los “managers” como “hombres de negocios
que se sirven y explotan a sus trabajadores”. Con esa concepción no creo que lleguemos
muy lejos.
Estimado
lector, otro día le hablaré de otros personajes, que en cuanto a relaciones
humanas, dinámica de grupos, creatividad, mercadotecnia y otros menesteres,
también fueron creadores, y se pude admitir que intentaron llegar a la altura
de Peter Drucker, le hablaré de ellos.
Amado
lector, hasta el próximo artículo.
Vicente
Llopis Pastor
26 de octubre
de 2020
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