Hace unos días escribí
sobre la figura del playboy, definiéndolo como “Hombre, generalmente atractivo
y rico que tiene frecuentes aventuras amorosas, acude a los lugares de moda y
se relaciona con las clases altas de la sociedad”. Esta palabra está admitida
en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) y podemos
considerarlo como “Hombre seductor”. La historia real o ficticia nos habla de
personajes que han tenido gran éxito con las mujeres, aunque no en todos se
manifiestan las mismas tretas y cualidades. Decía que “Don Juan”, personaje
ficticio, es el que busca a la mujer para seducirla, añadirla a su lista y
abandonarla. Casanova, personaje real, no es el que la busca, sino el que la
encuentra, y pone su belleza y arte de cazador para conseguir su pieza, una
mujer, que puede haber conocido en salones, palacios o tugurios, que consigue “ocuparla”
y después la deja “satisfecha”; no se burla de ella, sino que la satisface carnalmente
y ella queda agradecida.
En
el citado artículo me referí a la extraordinaria y aventurera vida de Porfirio Rubirosa
(1909-1965), dominicano, que tuvo matrimonios, amantes y mujeres de alta
alcurnia, a las que no sólo dejó satisfechas, sino que incluso se vio
favorecido materialmente por ellas, consiguiendo un jugoso botín, no sólo
carnal, sino en dinero, propiedades, regalos, mansiones y millonarias cifras en
dólares y otras divisas. Una vida que podría ser la envidia de cualquier hombre
que se precie como tal. Ahora me voy a referir a otro pájaro de esta estirpe de
los playboys que también tuvo grandes éxitos, aunque su trayectoria no es la
misma de “Rubí”, es decir, Profirio Rubirosa. Se trata del alemán Gunter Sachs
(1932-2011).
Fritz
Gunter Sachs nació en la Zona Sur de Alemania. Su madre fue hija de Wilhelm von
Opel, y su padre, Willy Sachs, propietario único de Fichtel und Sachs,
importantes fabricantes de rodamientos de bolas y uno de los más grandes
proveedores de la industria automovilística alemana. Su padre era conocido de
los jerarcas nazis Hermann Göring (1893-1946), quien fuera Vicecanciller del
Tercer Reich alemán y Comandante Supremo de la Luftwaffe; y de Heinrich Himmler
(1900-1945), Reichsführer-SS y Jefe de la Policía de Alemania. El padre de
Gunter Sachs fue arrestado por los militares estadounidenses después de la
Segunda Guerra Mundial pero finalmente fue declarado inocente y liberado,
suicidándose en 1958 con un arma de fuego. Al contrario que Porfirio Rubirosa,
Gunter Sachs era rico desde su nacimiento, tanto por parte de su padre como de
su madre; ambos ligados directamente, o por herencia, a la gran industria automovilística
alemana.
Dada
su riqueza y buena presencia, en su juventud tuvo un estilo de vida propio de
un playboy y las revistas de los años cincuenta, sesenta y setenta así lo
consideraban y continuamente aparecía en ellas, en fotografías más o menos
discretas que furtivamente le hacían los paparazzi. Tuvo varios amoríos y
muchas amantes, aunque procuró ser algo discreto, o séase, fue cauto pero no
casto. Estuvo casado en tres ocasiones y su presencia en fiestas y
celebraciones de la alta sociedad, sobre todo europea, fue continuamente aireada
en su época dorada, que dio por finalizada cuando ya alcanzó cierta edad y se
dedicó a otros menesteres.
Su
primera esposa fue Annemarie Faure, con quien se casó en el año 1956, estando
casado con ella durante dos años, falleciendo su esposa en el año 1958, durante
una intervención quirúrgica. Antes y durante su primer matrimonio ya era
conocido como el playboy de moda; incluso tuvo amores en la cama o dormitorio
con la Princesa Soraya de Irán (1932-2001), que había sido Emperatriz de Irán
con el Emperador Mohammad Reza Pahlevi, cuyo casamiento tuvo lugar en el año
1951, y se divorciaron en el año 1958, dada la infertilidad de la Emperatriz.
Tras su divorcio se le otorgó el tratamiento de “Su Alteza Imperial, la
Princesa Soraya de Irán”, que pasó a residir, primeramente en Roma y
posteriormente en París, época en la que tuvo relaciones con Gunter Sachs. Al
mismo tiempo cortejó a la glamorosa actriz y cantante francesa Brigitte Bardot
(1934), reconocida por ser icono de la moda y un símbolo sexual. Comenzó a
cortejarla y, entre otras actitudes, Gunter Sachs le arrojó cientos de rosas
desde un helicóptero sobre su villa en la Riviera Francesa. La pareja se casó
el día 14 de julio de 1966, día de la “Fiesta Nacional Francesa” en la ciudad
de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, “La capital del entretenimiento mundial”
y donde los matrimonios que allí se celebran son fáciles de contraer y de divorciar.
Este matrimonio duró hasta el 1 de octubre de 1969, divorciándose. Éste era el
tercer matrimonio de B. Bardott y el segundo de G. Sachs, que estuvo lleno de
infidelidades por ambas partes.
Su
último matrimonio fue con la exmodelo sueca Mirja Larsson, de escultural cuerpo
y destacada belleza, con la que permaneció hasta el día de su muerte en el año
2011. Tuvo un hijo, Rolf (1955), con su primera esposa, y otros dos, Christian
Gunnar y Claus Alexander, con su tercera esposa. Sachs se nacionalizó ciudadano
suizo en el año 1976. El día 7 de mayo de 2011, Gunter se quitó la vida con un
arma de fuego, en su hogar en Gstaad, Suiza, al igual que hiciera su padre en
el año 1958. Dejó una nota escrita en la que decía que “debido a mi enfermedad
“A”, que no me da esperanzas, la pérdida de control mental sobre mi vida habría
sido un estado donde mi vida perdería dignidad y he decidido cortarla
definitivamente”. Se especula que la citada enfermedad “A” se refería al
Alzheimer.
Amén
de estas cuestiones de destacado playboy europeo durante casi treinta años, hay
que citar que fue un brillante deportista en la nieve, en la modalidad de
bobsleigh, llegando a presidir el Club St. Moritz Bobsleigh. Igualmente fue un
brillante empresario y fotógrafo. En la década de los noventa del pasado siglo
fue autor de investigaciones cuyos objetivos eran confirmar las propuestas de
la “astrología” como conjunto de tradiciones y creencias que sostienen que es
posible conocer o construir un significado de los eventos celestes y de las
constelaciones. Estas investigaciones fueron muy seguidas por instituciones y
la prensa y mostraban una apreciable metodología y un análisis estadístico de
cierto nivel, pero que los matemáticos se mostraron escépticos por la falta de correlación
en los datos presentados. Ganó cierta celebridad internacional como director de
cine en documentales cinematográficos, así como fotógrafo.
Estimado
lector, ya conocemos a otro playboy. Quizás más sosegado y menos rijoso que
Porfirio Rubirosa. Este último tuvo más pillería y su asombroso miembro viril
el permitió seducir y vivir a costa de muchas mujeres. Gunter Sachs nació rico,
de familia de rancio abolengo que ya venía de sus bisabuelos y se permitió una
forma de vivir de amoríos y de cultivo de la industria, deportes, investigaciones
científicas, arte fotográfico y documental.
No
hay un claro paralelismo entre ambos. Tuvieron mucho éxito con muchas mujeres,
estrellas de cine e, incluso, princesas, que estuvieron en sus brazos en el
dormitorio. Ambos murieron de forma violenta. Rubirosa en un accidente de
tráfico; Sachs suicidándose. Qué triste final para estos hombres que supieron
utilizar la entrepierna con gozosos resultados.
Amigo
lector, seguiré escribiendo sobre los playboys. Indudablemente no será sobre mí
mismo porque yo, al lado de ellos, soy un “pardillo”. Pero me cabe la pregunta
¿Estos hombres fueron felices? ¿Tenían sentimientos? ¿Cuál era su
moral? Todo lo iremos descubriendo en próximos
y sucesivos artículos.
Querido
lector, hasta el próximo.
Vicente
Llopis Pastor
26 de octubre
de 2020
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