EL CONGRESO DE DIPUTADOS ESPAÑOL AVALA LA SUSPENSIÓN DE LAS REGLAS FISCALES Y ABRE EL DEBATE SOBRE EL FIN DE LA AUSTERIDAD
Leo en la prensa digital en la tarde
del día 20 de octubre, la noticia que intitula este artículo. Concretamente, el
hecho que trata es el de que el Congreso de Diputados “aprecia”, con la
abstención del Partido Popular (PP) y el Partido VOX, que se dan las circunstancias
extraordinarias que permiten suspender las reglas fijadas para el año 2020 y
2021 en la lucha contra la pandemia. Partidos como Unidas Podemos, ERC, PNV,
Bildu EH, Ciudadanos, el propio Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y
otros menores, piden que el modelo actual que fija un techo de gasto no se
cumpla, para lo cual se amparan en el artículo 135 de la Constitución Española,
que establece las obligaciones con la estabilidad presupuestaria pero que
permite vulnerarla cuando se presentan situaciones extraordinarias como es el
caso de la pandemia de la Covid-19 y sus secuelas de pagos de ERTEs, subsidio
de desempleo, Mínimo Vital Básico y otros. En rueda de prensa posterior a este
acuerdo, la Ministra de Trabajo y Portavoz del Gobierno, María Jesús Montero,
manifestó que el Gobierno ya tiene la “seguridad jurídica” que considera
necesaria para suspender las reglas fiscales en 2020 y 2021, lo que le
permitirá superar el techo de gasto previsto y aumentar el déficit de la
Administración Pública para destinar más recursos contra la citada pandemia del
coronavirus. El Congreso de Diputados ha “apreciado” que se dan las circunstancias
de “emergencia extraordinaria” para tomar esta medida, un trámite que el
Ejecutivo considera necesario para cumplir con lo dispuesto en la Constitución.
El artículo 135 de la Carta Magna permite suspender las reglas fiscales cuando
se dan “catástrofes naturales, recesión
económica o situaciones de emergencia extraordinaria”. El papel del
Congreso de Diputados en este trámite es el de “apreciar” si se dan estas
circunstancias que permiten superar los límites del déficit mediante una
votación en la que se precisa de una mayoría absoluta. Así ha sido aprobado
mediante una mayoría holgada, con 208 votos a favor de declarar la emergencia extraordinaria,
un voto en contra y 138 abstenciones, las del PP y VOX.
La
Ministra Portavoz del Gobierno expresó que la economía española se encontraba
en el quinto año consecutivo de crecimiento y los indicadores económicos eran
cada vez más sólidos, pero que la pandemia lo cambió todo y este escenario ha
quedado desvirtuado, obligando al Gobierno a adoptar medidas para frenar la
desigualdad y las consecuencias económicas. Hay que recordar que anteriormente el
Gobierno había presentado al Congreso de Diputados y refrendado por el Senado,
el límite de gasto en 196.097 millones de euros, lo cual era un incremento importante
respecto a la cifra anterior, que iba a servir para preparar el Proyecto de Ley
de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del año 2021 pero que, a mi
entender, con esta nueva decisión del Congreso de Diputados del 20 de octubre
de 2020, ha quedado en papel mojado. La Ministra Portavoz explica la necesidad
de esta libertad de gasto que puede no tener límites, en una retahíla de
conceptos que, en el fondo, son “flatus vocis”, en español, voces vacías, pero
que va a permitir que el Gobierno tenga las “manos libres” para hacer lo que
quiera con el gasto. ¡Adiós al techo de gasto fijado hace pocos meses y
consecuentemente con unos nuevos PGE que no conocemos, a pesar de que tenían
que estar elaborados antes del 30 de septiembre de 2020! Tanto el PP como VOX
han entendido la concepción de un nuevo gasto, pero se han mostrado muy
críticos y consideran que puede generar un extraordinario derroche fiscal. Así
lo ha alertado la diputada del PP Elvira Rodríguez, diciendo que su partido está de acuerdo con la calificación
de emergencia extraordinaria, pero que esta libertad de gasto puede llegar a
ser muy preocupante. Amén de esto, la parlamentaria conservadora ha pedido
“aprovechar la situación para volver a la ortodoxia fiscal, si no, tendremos
que tomar medidas muy dolorosas, pero a ustedes eso les da igual”. Con esta
decisión el Gobierno puede saltarse el control parlamentario, al omitirse el
trámite mediante el cual el Congreso de Diputados y el Senado deben validar el
techo de gasto propuesto por el ejecutivo. La oposición ha expresado que este
acuerdo de libertad de gasto debe ser complementado con un plan de equilibrio,
porque “España está en serio riesgo de impago de la deuda y ustedes están a
punto de llevar a España al absoluto desastre”, ha apuntado el portavoz de VOX,
Iván Espinosa de los Monteros. La Ministra Portavoz ha respondido “Esto es
temporal y, cuando finalice, la Ley de Estabilidad seguirá ahí y será necesaria
su revisión”.
Bajo
mi opinión, entiendo la decisión tomada, máxime cuando se trata de medidas
económicas para sufragar repercusiones que estamos teniendo por la gravedad de
la pandemia de la Covid-19, lo que no tenemos claro es cuándo va a estar
superada, y aunque admito la decisión, creo que también puede ser peligrosa por
manirrota. Intuyo algunas consecuencias de esta decisión, por ejemplo:
a)
El
actual Gobierno español no ha sido capaz de presentar un nuevo PGE para el año
2021 y está prorrogando el PGE del 2018 del Gobierno del PP.
b)
Hace
pocos días fijó un techo de gasto de 196.097 millones de euros, que ahora ya no
limita nada, porque con esta aprobación creo que va a aumentar el gasto en una
proporción casi infinita. Fíjese que en febrero de 2020, el Gobierno estimaba
un techo de gasto aproximado de unos ciento cincuenta y seis mil millones de
euros, que ha sido aumentado en un veinticinco por ciento en sólo siete meses.
c)
El
gasto se va a disparar. Es necesario para la salud y la sanidad colectivas.
Pero, querido lector, hay un concepto en teoría económica que se define como
“histéresis de costes”, o séase, cuando el gasto aumenta a una velocidad
determinada, su reducción será a una velocidad mucho más lenta que la de dicho
crecimiento. Incluso puede que el gasto se vea petrificado.
d)
Para
financiar este crecimiento del gasto habrá que recurrir a la emisión de Deuda
Pública. A principios de 2019 la relación Deuda Pública sobre Producto Interior
Bruto (PIB) era del 97%, en el primer trimestre ya superaba el 100%. Ahora
estamos alrededor del 125% y con esta decisión creo que nos vamos a situar,
según mis cálculos, en cerca del 150%. Lamentable. Fíjese, amigo lector, lo que
supone, en un solo año la deuda ha acumulado un 50% de lo que se había
acumulado en los ochenta años anteriores.
e)
Toda
la deuda que vamos a acumular durante este año 2020 y 2021 va suponer un
verdadero “crash” para nuestra menguada tesorería.
f)
La
“prima de riesgo” estoy seguro de que va a aumentar, con lo que el tipo de
interés que vayamos a pagar va a ser mayor y representará un incremento en
miles de millones de euros a pagar por el “Reino de España” en intereses
anuales.
g)
También
resulta una cuestión interesante, ya que el Ejecutivo español va a tener las
“manos libres” para gastar lo que quiera y como quiera. Parece ser que el
Ejecutivo entiende que el dinero público no es de nadie. Si no hay una ordenada
cabeza que dirija nuestros desembolsos financieros podemos ser unos verdaderos
“manirrotos”.
h)
La
impresión que vamos a dar a la Unión Europea (UE) a la que pertenecemos, es
fatal. Ya lo era por razones de incumplimiento de los requisitos de Deuda Pública
y déficit de los PGE calculados sobre el PIB, en los que somos sempiternamente
incumplidores. Además se ha añadido un descrédito nuevo, cual es el de la forma
de nombrar a los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que
Europa no ve bien y que, además, incumple los requisitos fijados por el “Fondo
de la UE para la reconstrucción y resiliencia” a abonar a España.
i)
Con
esta decisión peligran los 140.000 millones de euros que nos va a enviar la UE
como parte de los citados fondos de recuperación y resiliencia. Hasta podría
darse el caso de que no obtuviéramos nada. Es decir: ¡Adiós a las ayudas sobre
las que estamos tan contentos en recibir!
j)
La
Deuda Pública va a transformarse en Deuda Perpetua, quizás aumentada por los
intereses que hemos de satisfacer por su incremento.
k)
Políticamente
es darle “carta blanca” al Gobierno, lo cual no me parece muy correcto. Es un
paso más para que el Gobierno actúe a su antojo, consiguiendo esquivar el
control parlamentario.
l)
No
quisiera entrar en más detalle, pero con esta decisión y si sanitariamente no
mejoramos, al fantasma de la Covid-19 se va a unir un nuevo fantasma, que nos
puede hacer temblar. Me estoy refiriendo al fantasma del “rescate” por la UE.
m)
De
un solo golpe, o más bien de un solo soplo, se ha desarbolado la estructura que
sostiene las actividades financieras del Estado. Quiero decir que la materia de
“Hacienda Pública”, tan importante para la gobernanza de un Estado, se ha
transformado en un “juego de niños” en manos de los actuales gobernantes.
n)
Y
muchas cosas más, todas de tinte negativo, que brotarán y que habrá que
afrontar. Para ello no hay otro camino que incrementar impuestos directos,
indirectos, tasas, etcétera. Hace pocos días se hablaba de un aumento de diez
mil millones de euros en impuestos, los cuales, consecuentemente, desaparecen
de las manos de los ciudadanos. Con esta decisión, dichos diez mil millones de
euros se aumentarán de forma casi infinita.
En fin, amigo lector,
si unimos todo lo que he expuesto sobre la decisión que se ha tomado, vamos
camino de una situación en la que estaremos navegando sobre una débil tabla que
flota sobre un proceloso océano que puede llevarnos al caos o, tal vez, a la
anarquía.
De todas formas, amable
lector, lo que sabemos es que los números de los PGE van a cambiar. Pero
curiosamente, estos números pueden caernos encima y darnos un fuerte golpe
sobre nuestras cabezas y en nuestras billeteras.
Hasta el próximo
artículo.
Un fuerte abrazo.
Vicente
Llopis Pastor
26 de octubre
de 2020
Al final se abre tanto d'Economia de tanto leer como tú
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